Albherto's Blog
Argonauta, en busca del Vellocino de Oro. Una navegación diaria por la blogosfera… ¡ y hasta aquí puedo escribir !

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ANDALUCÍA

El marido de Teófila Martínez preside una de las sicav de Rato

  • Cobo está al frente de una de las sociedades investigadas en el ‘caso Rato’, Donald Inversiones
  • Está vinculado, además, a empresas relacionadas con el administrador a la sombra de Rodrigo Rato

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La relación de Rodrigo Rato con el marido de Teófila Martínez

MARISA RECUERO …. Madrid ….  Actualizado: 21/04/2015 03:12 horas

Donald Inversiones, una de las sicav que están siendo investigadas por la Agencia Tributaria en el caso de Rodrigo Rato, tiene como presidente al marido de Teófila Martínez, la alcaldesa de Cádiz y diputada nacional del PP por esta provincia. Así consta en el Registro Mercantil, que acredita que Santiago Cobo Cobo lleva seis años al frente de esta sociedad, desde enero de 2009, fecha en la que fue nombrado también consejero de la misma. Cobo y Rato comparten, además, una empresa en la que el ex presidente de Bankia es el apoderado y el marido de Martínez es el administrador único. Se trata de la sociedad El Manantial de Información.

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La alcaldesa, Teófila Martínez en compañía de su marido Santiago Cobo.

El Manantial de Información es una de las empresas que está vinculada de manera directa con el ex vicepresidente del Gobierno, junto con la citada sicav. De hecho, tres empresas administradas por Rato son las accionistas de esta sociedad de inversión colectiva.Se trata de Rodanman Gestión 3, Arada y Explotaciones de Carabaña, con participaciones del 36,8%, 20% y 29,4%, respectivamente.

El último informe publicado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores en relación a Donald Inversiones -una sociedad que invierte más del 10% en fondos y otras sociedades-, relativo al segundo semestre de 2014, advierte de que esta sicav tiene un perfil de riesgo «muy arriesgado». Es más, entre las operaciones de inversión que realizó en ese periodo aparecen dos realizadas con las otras sociedades de inversión colectiva relacionadas con Rato e investigadas por la Agencia Tributaria. Se trata de Prospectus y Kruger Inversiones.

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Santiago Cobo Cobo, hostelero.

Santiago Cobo también está vinculado con Miguel Ángel Montero Quevedo, es decir, con la persona considerada por los investigadores como el administrador en la sombra de las empresas de Rato. Precisamente, el marido de Teófila Martínez y Montero Quevedo compartieron la administración de una sociedad bautizada con el nombre de Layosalud, que se encuentra en proceso de liquidación. Santiago Cobo fue consejero de esta empresa durante el mismo tiempo que Montero Quevedo. Ambos llegaron a ser consejeros delegados de la misma, siendo el presunto administrador en la sombra de Rato el que tomó las riendas de la administración en la última etapa de la empresa. Montero Quevedo cesó en el cargo como administrador de Layosalud el pasado 18 de diciembre. Esta sociedad está registrada bajo el concepto de hoteles y alojamientos.

Layosalud es una de las empresas que también realizó operaciones con las sociedades de publicidad vinculadas a Rato, según consta en la documentación de la Agencia Tributaria. En concreto, con Cor Comunicación y Ánima Eventos de Marketing, cuyo gerente y consejero delegado es Miguel Ángel Montero Quevedo. De hecho, constan pagos realizados por ambas empresas publicitarias a Layosalud en reiteradas ocasiones.

No cabe duda de que Montero Quevedo es una pieza clave en este entramado empresarial. De hecho, Donald Inversiones y una sociedad presidida por él compartieron entre 2012 y 2014 a una misma persona en su estructura administrativa. Se trata de María del Mar Prado Baz, que fue consejera delegada de la sicav que hoy preside Santiago Cobo y secretaria de la empresa Terrenos de Alcobendas, de la que Montero es presidente. Es más, esta sociedad, dedicada a la promoción inmobiliaria, tiene su domicilio social en el despacho que ocupa Rodrigo Rato en Madrid.

Este diario intentó contactar con Santiago Cobo para conocer en qué consiste su relación empresarial con el ex vicepresidente del Gobierno, pero no obtuvo respuesta.

La relación del marido de Teófila Martínez con Rato data de los años 80, cuando el ex ministro de Economía y Hacienda se alojaba en el hotel que la actual alcaldesa de Cádiz y su esposo tenían, llamado Hotel Santa María. Cobo empezó su actividad hotelera con un hotel en Valdelagrana, para después abrir otro en El Puerto y otro en Jerez.

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El hotel Puertobahía a finales de la década de los setenta

Rato aupó a Santiago Cobo en Gas Natural, donde fue miembro del consejo de administración de la gasista durante 12 años. Precisamente, fue el pasado mes de marzo cuando abandonó su asiento como consejero en esta empresa.

El marido de Teófila Martínez está también vinculado a dos empresas relacionadas con el sector turístico y hotelero. Se trata de Abaque Hotelera y Compañía Turística Santa María, domiciliadas en el Puerto de Santa María (Cádiz). Cobo es consejero y secretario de Abaque, y consejero y apoderado de Compañía Turística, dedicada al sector de restaurantes y puestos de comida.

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Santiago Cobo Cobo el marido de Teófila Martínez

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Política .- CASO RATO

El “paripé” de la detención de Rato

  • Elpidio Silva: la detención de Rato es una “farsa” y una “pirueta electoral”
  • Bankia exige a Rato 133 millones por la fianza de la salida a Bolsa

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El Juez Elpidio José Silva. EFE EFE

Expansion.com …. POR Efe Vigo Actualizado: 18/04/2015 17:29 horas

“Cuando se pone en marcha la agenda judicial, ¿manda ella? ¿O es una agenda política que se acaba convirtiendo en agenda judicial?”, se pregunta el juez.

El juez Elpidio José Silva, inhabilitado por su investigación del caso Blesa, cree “innecesaria” la detención del exvicepresidente del Gobierno con José María Aznar, Rodrigo Rato, que reduce a una “pirueta electoral” del PP en un intento de demostración de regeneración política que no ve creíble.

En una rueda de prensa en Vigo como líder del Movimiento Red, Silva ha afirmado que la detención “no era necesaria”, y que si hay que llevar a Rato a prisión, “que sí lo creo”, ha dicho, no se requería un arresto “en los términos en que se produjo”.

Ha recordado que la Constitución establece que a las personas se les detiene “cuando es indispensable y por el tiempo rigurosamente necesario” para esclarecer los hechos.

“¿Quiere esto decir que los hechos se esclarecieron en unas horas de detención?”, “¿A qué viene hacer una entrada y registro en el domicilio de alguien a los tres años de que haya indicios de criminalidad?, ¿Qué es esto? Una farsa”, ha aseverado.

“No quiero pensar, ni se me ocurre imaginarme, que el Gobierno, con tal de dar una imagen de que lucha contra la corrupción, nos arruina” la imagen del país en el exterior, porque la detención de Rato, ha afirmado, es “la marca España” que ha reflejado estos días la prensa internacional.

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El juez Silva ha opinado que “no es creíble” una actuación “con tanta difusión y tanta ineficacia”, y ha recordado que antes que Rato, al frente de Caja Madrid estuvo “otro” que, “si miramos lo que hizo antes, igual fue peor”, en alusión a Miguel Blesa, a quien investigó en una causa por la que ha sido inhabilitado 17 años.

La diferencia entre uno y otro, según Elpidio Silva, es que Rato es “el mentor de sí mismo” dentro del PP, mientras que Blesa tiene “protectores” que “prácticamente lo blindan en una impunidad vergonzante que es capaz de barrer a todo el aparato judicial”.

El líder del Movimiento Red se ha preguntado “quién marca las agendas, la mediática, la judicial y la política”, y ha afirmado que la última supedita a todas las demás.

“Cuando se pone en marcha la agenda judicial, ¿manda ella?, ¿Los jueces toman las decisiones que tienen que tomar en función de la corrupción que se evidencia o indicia?, ¿El ministerio fiscal actúa de manera autónoma?”, se ha preguntado.

“¿O esto es una agenda política que se acaba convirtiendo en agenda judicial y entonces se dice: ahora toca Rato, vete p’allá?”, ha planteado.

Respecto a su inhabilitación, que ha recurrido ante el Tribunal Supremo, Elpidio Silva ha dicho que “si por algún motivo” quiere que lo absuelvan es “por vergüenza, como español”, para que el caso no llegue al Tribunal Europeo, porque cuando vean que la causa en su contra es como “una película de Berlanga”, “no se lo van a creer”.

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HISTORIA

La batalla de Covadonga: mitos y hechos

  • Dado que el presente se levanta sobre lo que ya pasó, no es mala idea echar un vistazo atrás para entender lo que está pasando.
  • Cicerón lo dijo antes y mejor: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser eternamente niños”.

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Vista general de Covadonga en una postal de 1905. / BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA

Por: Eduardo Manzano Moreno | 20 de abril de 2015

Si ustedes conocen a un medievalista y quieren hacerle pasar un mal rato, pregúntenle por la batalla de Covadonga. ¿Realmente se produjo esa célebre batalla? ¿fue Pelayo el jefe de un grupo de visigodos que huyeron a los Picos de Europa para resistir a los árabes? ¿murieron allí más de ciento veinte mil musulmanes? Cuando alguien me plantea tales preguntas, confieso que me entra cierta aprensión motivada por la complejidad y  vacilaciones que existen sobre el asunto. El nuestro es, además, un país aficionado a las verdades tajantes en los temas históricos, de tal manera que lo más probable es encontrarse bien con algún fervoroso partidario de ver en Covadonga el glorioso inicio de la Reconquista, bien con quien desea ver en el episodio una muestra de la identidad ancestral de los pueblos astures, o bien con ese grupo de escépticos a los que últimamente les ha dado por decir que todos estos sucesos no son más que mitos a los que seguimos agarrándonos los historiadores por no tener nada mejor que hacer. Ninguno de estos grupos tiene razón alguna, lo que no obsta para que se apropien de parte de lo que se puede decir del asunto para convertirlo en su “histórica verdad”, tan exclusiva como excluyente.

En realidad, casi todo lo que sabemos sobre la batalla de Covadonga nos lo cuentan unas crónicas que se redactaron en Asturias en torno al año 880: la llamada Crónica de Alfonso III (de la que existen dos versiones) y la Crónica de Albelda. No tenemos, pues, un relato periodístico e inmediato de los hechos, sino una narración escrita más de ciento cincuenta años más tarde. Tener esto en cuenta es fundamental, dado que en el momento en que se escribieron estos textos se vivía una situación sin precedentes: a fines del siglo IX el hasta entonces incontestado dominio árabe en al-Andalus atravesaba una crisis muy profunda.  Graves rebeliones se extendían por todo el territorio y en algún momento parecieron que iban a  acabar con el emir omeya, encerrado en los muros de Córdoba. Muchos pensaban que el ocaso del islam en la península estaba próximo, pues circulaban profecías musulmanas, cristianas e incluso judías que vaticinaban el fin del dominio árabe instaurado en el año 711. Si los presagios eran ciertos, el entonces rey astur Alfonso III podía verse pronto gobernando en toda Hispania después del hundimiento de al-Andalus.

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Estatua de Don Pelayo, en Covadonga. / MANUEL MORALES

En este ambiente tan caldeado, el recuerdo de lo que había ocurrido siglo y medio antes en Covadonga adquiría un relieve muy especial. No es extraño que los autores de esas crónicas asturianas, todos ellos cercanos a Alfonso III, recrearan la batalla como un acontecimiento providencial, en el que la ayuda divina había permitido derrotar a los sarracenos gracias a un caudillo llamado Pelayo, que había despreciado someterse, en contraste con lo que otros muchos habían hecho en los turbulentos años que siguieron a la conquista árabe. Uno de los episodios más dramáticos del relato narra el intento de evitar el combate por parte del obispo Oppa, que acompaña al ejército invasor e intenta convencer al rebelde de lo inútil de la resistencia y de las bondades del dominio árabe, a lo que Pelayo contesta con un tajante e inapelable “nuestra esperanza es Cristo“. Cabe imaginar el regocijo que la escena provocaba en el entorno de un Alfonso III, descendiente de Pelayo y convencido de estar viviendo unos tiempos que daban la razón a su ancestro. Dado que los cristianos estaban llamados a recuperar el dominio de la península, los cronistas insistían en que los monarcas astures eran los sucesores de los reyes visigodos de Toledo. A ellos, y a nadie más que a ellos, debía corresponderles su herencia. La intervención divina o el milagroso hundimiento de una montaña que habría aniquilado a los musulmanes componían un relato colorista que buscaba resaltar la idea de que los grandes cambios que se adivinaban en torno al año 880 habían tenido su glorioso origen en las fragosidades de los Picos de Europa más de siglo y medio antes.

Covadonga debía de ser, además, un lugar muy especial. Inaccesible entre los Picos de Europa, estaba marcado por una majestuosa cueva, la célebre Cova Dominca, tal vez una referencia a una antigua deidad femenina pagana transfigurada en la Virgen en cuyo santuario las piedras lanzadas por los infieles se volvían contra ellos. No se conoce muy bien qué fisonomía adquirió el lugar durante la Edad Media. Hasta que Alfonso XII lo visitó a fines del siglo XIX no se conoce que ningún otro rey se acercara a Covadonga. En época moderna allí se levantaba una colegiata y una capilla de madera dentro de la cueva, que fueron destruidas en 1777 por un incendio propagado por la presencia en el santuario de exvotos tales como mortajas infantiles o coletas de pelo, una buena muestra del carácter semi-pagano que siempre mantuvo el lugar. La actual basílica de Santa María la Real de Covadonga fue construida entre 1877 y 1901, tratándose de un empeño del rey Alfonso XII que coincidía con el momento en que empezaba a popularizarse la palabra moderna “Reconquista” para designar la lucha de la cristiandad ibérica frente al islam (hagan la prueba aquí; introduzcan la palabra “reconquista” y vean el resultado). A medida que la “Reconquista” iba introduciéndose en libros de texto e imaginarios colectivos, la consideración de Covadonga como lugar donde se había originado la “nación española” no hizo más que crecer. Infinidad de estudios eruditos, por lo general muy imaginativos, se dedicaron a describir la batalla, caracterizar a sus protagonistas o ensalzar las virtudes del célebre Pelayo.

Monasterio de Covadonga

Monasterio de Covadonga, en una estampa de 1759 de Jerónimo Antonio Gil. / BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA

Sería absurdo, sin embargo, negar que algo debió de ocurrir en la zona oriental de Asturias en los años posteriores a la conquista musulmana. Los autores árabes confirman que, en efecto, un individuo llamado Pelayo resistió al hostigamiento de los ejércitos musulmanes, pero que éstos cesaron sus ataques al comprobar que sus partidarios habían quedado reducidos a treinta hombres acompañados de diez mujeres que apenas si podían sobrevivir. La idea de que Pelayo era un caudillo local encuentra fundamento en estos relatos y en ciertos detalles contradictorios de las crónicas asturianas. Todo ello cuadra con lo que conocemos sobre estas zonas, que en tiempos del reino visigodo siempre habían sido conflictivas. Esto mueve a pensar que Pelayo era uno de esos jefezuelos que afloraron después de la conquista árabe, enriscado en un terreno de difícil acceso y que contaba con el apoyo de las poblaciones de la zona. Para el poder hegemónico, se tratara éste del romano, del visigodo o del árabe, este tipo de caudillos eran siempre un quebradero de cabeza y no había cosa que ansiaran más que verles abandonar las alturas y establecerse en el llano, manteniendo así sobre ellos un control que evitara sus posibles desmanes. Es evidente que los árabes fracasaron en este empeño. En Covadonga o en sus inmediaciones debieron darse una o varias escaramuzas que convencieron a los gobernadores musulmanes de que en esas zonas había poco que ganar y mucho que perder. A lo largo del siglo VIII, sin embargo, la rebelión de los astures fue consolidándose y adquiriendo mayores proporciones al instalarse los sucesores de Pelayo en la ciudad de Oviedo. Cuando los emires omeyas de Córdoba quisieron reaccionar, el reino de Asturias no sólo estaba ya formado, sino que además recibía el apoyo político del vecino imperio carolingio.

La dificultad de acceso desde la Meseta a la región de Asturias es otra de las razones que explican la supervivencia de la monarquía asturiana. La principal vía que en época romana permitía entrar allí desde León era la denominada Vía Carisa, que conducía hasta el puerto de Gijón, y donde se han localizado campamentos romanos. En 2003 un equipo arqueológico dirigido por Jorge Camino, Rogelio Estrada y Yolanda Viniegra, localizó en El Homón de Faro, cerca de la localidad de Ujo (Asturias) los restos de unos muros defensivos a más mil seiscientos metros de altura, sin duda construidos para vigilar la cordada por la que transcurrían muchos movimientos procedentes del sur. A una treintena de kilómetros al oeste, en un lugar llamado El Muro, enre Teverga y Somiedo, se localizaron otros restos defensivos también en altura y con una técnica de construcción similar. También en este caso la fortificación controlaba el paso en altura desde León esta vez a través de la llamada vía de La Mesa. A pesar de que en ambos casos los restos materiales son escasos, pues la construcción y la destrucción parecen haber ido muy rápidas, los análisis de Carbono 14 han permitido datarlos entre finales del siglo VII y finales del siglo VIII. Naturalmente, estos datos no permiten echar las campanas al vuelo de las ensoñaciones localistas que han querido ver en estos restos defensivos unas construcciones de urgencia realizadas por aguerridos astures para hacer frente a los conquistadores árabes. Los análisis dan un arco cronológico en el que no cabe descartar ninguna posibilidad, incluida la de que estas fortificaciones se realizaran en los últimos tiempos del reino visigodo o incluso más adelante, ya en época omeya. De lo que, sin embargo, no cabe ninguna duda es de que este reciente descubrimiento ha vuelto a poner de relieve algo que el análisis de los textos llevaba tiempo revelando: el carácter conflictivo de los territorios del norte frente a los poderes que se habían establecido en el resto de la península. Por una de esas extrañas paradojas que a veces produce la historia fue en esas zonas donde surgió uno de los principales focos de la resistencia frente a los musulmanes.

Sobre los autores: Eduardo Manzano Moreno

Es profesor de investigación del CSIC y autor de numerosos libros sobre Al-Andalus, la Edad Media y la memoria histórica. Cree en el poder transformador del conocimiento histórico y en la necesidad de forjar una conciencia que nos convenza de que se pueden cambiar las herencias recibidas.

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FERIA DE ABRIL DE SEVILLA

Algunas cosas que deberías conocer de la Feria de Sevilla

  • Durante la madrugada del domingo dio comienzo la popular Feria de Abril celebrada en Sevilla.
  • Una semana de color, baile y mucha fiesta.
  • ¿Qué deberías saber del festejo sevillano?
  • Fuente: ‘Sevilla Feria Abril’ (http://www.sevillaferiaabril.com/)
  • Podéis añadir más curiosidades de la Feria. Gracias a todos

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Elementos que verás sí o sí en la Feria de Abril. Colores, tablaos de flamenco, bailes, sevillanas y los tradicionales trajes de flamenca o “gitana”.

Lista creada por sergiomore…..Publicada el 20.04.2015 a las 10:22h.

01. La primera Feria de Sevilla se celebró en 1874

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Tras la aprobación de la Reina Isabel II, el 18 de abril de 1847, en el Prado de San Sebastián, se inauguró la primera Feria, a la que asistieron cerca de 25.000 visitantes. Se inauguró con 19 casetas, y el éxito del público fue tal, que, al año siguiente, los organizadores de la feria tuvieron que pedir al municipio mayor presencia de seguridad porque los sevillanos, con sus cantes y bailes, dificultaban que prosperase el negocio. Fotografía: Andalucia.org

02. En sus orígenes, la fiesta no era más que un lugar de intercambio de ganado

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Los orígenes verdaderos de la Feria de Abril tienen un sentido mercantil. Fueron los concejales José María Ybarra (vasco) y Narciso Bonaplata (era catalán) los que tuvieron la idea de celebrar una feria de tres días de duración, cada año, para fines de compra y venta de ganado.

03. ¿Sabías que Jacqueline Kennedy visitó la Feria de Abril?

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Fue en 1966 cuando la viuda del presidente Kennedy acudió a la popular fiesta de Sevilla junto a los príncipes de Mónaco.

04. Reunirse en la portada es casi obligatorio

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Se trata del gran arco de acceso al umbral en el que quedan todos los visitantes durante la noche del ‘alumbrao’, el gran emblema de la Feria.

05. La noche del pescaíto

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El ‘pescaíto’ anuncia el inicio de la Feria cada año. Se trata del pistoletazo de salida del ‘alumbrao’ de la portada. El plato principal es el de pescado frito y se suele acompañar de vino fino o de manzanilla.

06. ¿Qué pedirse para beber?

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Olvídate del whisky. En las casetas de la Feria encontrarás manzanilla y rebujitos.

07. ¿Qué encontrarás en las casetas?

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Tapeo del bueno (jamón y vino fino). Además de eso, es un clásico pedir ‘pescaíto’ frito. También encontrarás en las casetas de comida noquerones, pijotas, cazón en adobo, calamares, choco, queso, langostinos y gambas.

08. Paseo de caballos

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Jinetes, amazonas y enganches recorren las calles del Real en el tradicional paseo de la Feria de Abril. A menudo, bellas flamencas acompañan sentadas a los caballos.

09. La Calle del Infierno de la Feria de Abril

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Con una superficie de 64.000 metros cuadrados, esta calle es el lugar de encuentro de los más pequeños. En ella se monta un auténtico parque de atracciones (norias, montaña rusa y juegos de azar para los pequeños y más grandes).

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BAJOS FONDOS

La solidaridad del legionario

  • No son pocas las veces en que la letra pequeña (o la torcida) de los asuntos de seguridad no se incluye en los medios clásicos.
  • En Bajos Fondos levantaremos alfombras aún sin sacudir y valoraremos comportamientos positivos de los agentes que nunca tienen espacio en las páginas habituales de información.
  • Convertiremos en mayúscula la letra pequeña de su trabajo.

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La Legión desfila.

Fernando Lázaro…. 19 ABR 2015 09:30 h

Tiene un credo solmene para todos sus miembro. Y uno de sus puntos, el que se refiere al ‘espíritu de unión y socorro’, llama al auxilio de todo el que integra esta unidad militar: “A la voz de ¡A mí La Legión!, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio”. Eso hizo uno de sus integrantes, para salvar a su sobrino, un chaval de apenas 12 años, afectado de un linfoma. Y como un solo hombre 800 legionarios acudieron a un hospital, a donar médula.

Lo adelantó la página vlcnoticias.com. Explicó que los legionarios respondieron al llamamiento de uno de sus capitanes, de Luis Fernández Domínguez, destinado en el Tercio don Juan de Austria. Necesitaba que le echaran una mano, pero una mano potente. Su sobrino tiene que someterse con urgencia a un trasplante de médula ósea. Está afectado por un linfoma. Imprescindible: cesión de médula. Pero no todas las médulas sirven. Tiene que existir una compatibilidad. No es fácil.

Por eso reclamó ayuda a sus compañeros de armas. Y levantaron las manos por cientos. Desde el centro de transfusiones de Almería se les explicó en qué consistía esta cesión de médula y cuáles son las obligaciones una vez que te comprometes a convertirte en donante.

Después de recibir la información, el 27 de marzo, los legionarios acudieron masivamente al polideportivo de la base “Álvarez de Sotomayor”, en Viator (Almería), para ofrecerse voluntariamente a la extracción de sangre.

Esta donación no solo puede servir a Oscar, el sobrino del legionario que pidió ayuda. Estas donaciones pueden servir para atender otros casos. Como cuenta esta página web, en el primero día de llamamiento se presentaron 400 donantes.

En una segunda jornada, organizada el 9 de abril, fueron casi 300 los militares que se sometieron a la extracción. A este personal se sumaron otras 50 personas vinculadas a La Legión que acudieron directamente al Centro de Transfusión para sumarse a una campaña, #SalvaraOscar, que también tuvo na importante presencia en las redes sociales.

Inicialmente los donantes de médula ósea se someten a una extracción de sangre. Su muestra pasa directamente a un registro internacional, la red REDMO. Esa red es la que cruza datos de donantes con pacientes buscando que sean compatibles. Quien se somete a la extracción asume la responsabilidad de quedar a disposición de quien necesite un trasplante de médula.

Los legionarios que acudieron al llamamiento firmaron el ‘SI’ a estas condiciones. Todo un gesto de solidaridad, no solo para el sobrino de un compañero sino hacia todo aquel que pueda ser compatible con su sangre, con su médula.

@lazaroelmundo

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CRÓNICA.- Los momentos previos a la renuncia.

Cuando Don Juan Carlos quiso casarse con Corinna

  • Adelanto de un capítulo del libro ‘Final de Partida’, de Ana Romero
  • En él que se relatan los hechos que llevaron a la abdicación del rey Juan Carlos I

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El rey Juan Carlos y Corinna en Barcelona, el 22 de mayo de 2006. CRÓNICA

ANA ROMERO….. Actualizado: 19/04/2015 01:28 horas

Un día cualquiera de marzo de 2013, saloncito azul, palacio de La Zarzuela. ¿Cuántos momentos de infelicidad pasó don Juan Carlos solo en su saloncito azul el año antes de abdicar? No en su despacho oficial ni en el salón de audiencias donde recibía a autoridades. Tampoco a la entrada de Zarzuela donde se fotografiaba junto a reyes y jefes de Estado. Ni en comidas o cenas con supuestos amigos en las que decía lo que los demás querían o podían oír. Solo, sentado sobre un sofá vacío frente a una tele. Solo, sin el sonido de los flashes y las bromas impostadas, junto a un teléfono que más que un móvil era su cordón umbilical con un mundo del que se había aislado. “Poco a poco, le fueron quitando todo: el poder, la mujer que amaba, su capacidad para disfrutar de la vida. No le dejaron nada, excepto la soledad de un viejo león que se retira solo a morir“, señala una persona que supo de esos días trágicos de Juan Carlos I durante parte del año 2013.

Según esa misma persona, a partir de enero de 2013, y sobre todo en el terrible mes de marzo, el rey fue sometido a un “confinamiento en régimen de incomunicación”. Esta afirmación, a todas luces exagerada, provoca reacciones diferentes. Para unos, el monarca fue abandonado por todos en su entorno inmediato como castigo a su comportamiento poco ejemplar y como medida de presión para conducirlo a la abdicación: “Lo dejaban solo queriendo”. Para otros, su soledad fue la consecuencia natural de una vida labrada con la laboriosidad del gran egoísta que es: “Una mezcla explosiva del ser humano y del jefe de Estado: cuando no actúa movido por sus propios intereses, lo hace por los de España. Nunca lo hace pensando en qué es lo mejor para ti. No le importa nadie, sólo se importa él”.

Como no busco juzgar, sino sólo explicar lo que sucedió en la convulsa parte final del reinado de Juan Carlos I, creo que fue a través de esa escena doméstica -un septuagenario sin familia ni amigos que se consume en una salita decorada hace mucho en azul- como visualicé el drama del que nace rey y está condenado, a perpetuidad, a ser un símbolo institucional antes que un hombre de carne y hueso. (…)

A partir de Botsuana y de la falta de sensibilidad que el rey mostró hacia el posible colapso económico de España, su capital político y humano empezó a hacer aguas. En marzo de 2013, se sintió impotente para recuperarlo y eso le llevó a la desesperación. Sin la caza, sin la libertad, sin los viajes, sin la compañía del ser querido, sin el poder y hasta sin ese sofá mullido que a todos nos gusta tener en casa: a raíz de las operaciones y sus dificultades para moverse, los médicos pidieron que se le cambiara el sofá del saloncito azul por uno nuevo y seguramente más incómodo.

La familia también hacía tiempo que había desaparecido, si es que alguna vez la tuvo. “Podía pasarse hasta dos meses sin ver al príncipe, que estaba claramente del lado de la madre”, señalan fuentes conocedoras de las escuálidas relaciones familiares de los Borbón-Grecia. “Incluso sin ver a la infanta Elena, de la que siempre se dice que es la que más unida está a él. A veces venía a verlo cuando iba a montar a caballo a La Zarzuela, pero ellos no saben lo que es el amor familiar, nadie les ha enseñado -continúan-. No fue el caso Urdangarin el que descompuso a la familia: esta simplemente no existió nunca”.

“Me daba pena verlo ahí solo, un sábado, un domingo por la tarde y por la noche, sin más compañía que los ayudas de cámara”, cuenta una persona que en más de una ocasión dejó a los suyos para acompañar al monarca en los temibles fines de semana de prisión incomunicada a los que fue condenado sobre todo tras la operación de hernia discal del 4 de marzo de 2013, cuando le dieron un tiempo estimado de baja entre dos y seis meses. Médicamente fue esa operación la que más secuelas le dejó: “Al quitarle la presión que sufría en la espalda, la consecuencia fue similar a la de una manguera a la que se le quita una piedra que la está presionando desde hace mucho tiempo: se queda aplanada y el agua no pasa bien. Lo mismo le ocurrió a don Juan Carlos: los nervios de las piernas no le funcionaban bien y le costaba moverlas. Eso le aterrorizó, porque pensó que quedaría confinado en una silla de ruedas, como su madre, el resto de su vida”.

El rey, desesperado,a un amigo: ‘mándame una pistola para que me suicide’

“Mándame una pistola para que me suicide”, le dijo el rey a uno de sus amigos después de que el Gobierno, el jefe de la Casa y hasta el director del CNI le hubieran obligado a cancelar el viaje a Abu Dabi “no por consejo médico -como se dijo públicamente-, sino porque se comprendió que CSW [Corinna zu Sayn-Wittgenstein] podía ser un verdadero peligro para la seguridad nacional”. La petición de una pistola era claramente una exageración del monarca, que no podía ocultar su irritación. Por primera vez casi desde la muerte de Franco, no se hacía su voluntad. Según se comentó esos días en su entorno, “entre unos y otros” le estaban dejando “sin salida vital”.

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Desfile del Día de la Hispanidad de 2012.

Cancelación del viaje de Abu Dabi

Para un político que trabajó cerca de él durante años, “cancelar el viaje de Abu Dabi fue un error, porque fue cuando el rey dijo: ‘Van a por mí’. Desde entonces, y hasta finales de marzo, sufrió una gran presión para que abdicara. Se sentía completamente solo y entró en depresión. Le obligaron a que dejara de verse con CSW, se operó otra vez y tenía mucho miedo”.

La celeridad y la seriedad con la que se canceló el viaje a Abu Dabi -el embajador de España allí, Eugenio Salarich, lo supo menos de 24 horas antes- le dejó “noqueado” de una manera especial, según fuentes de su entorno, que añaden: “Es un manipulador nato: le dice a todo el mundo lo que quiere oír en cada momento, incluido a su hijo”.

Para otros, sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, la Casa del Rey y el Ejecutivo actuaron con decisión, como debían haberlo hecho durante los últimos 38 años: la presencia de CSW en Abu Dabi para acudir junto al monarca al Energy Summit era una potencial muesca en el “desprestigio institucional” que estaba sufriendo España.

Más de un día en esa espantosa primavera, un alto cargo del Gobierno recibió a un rey exasperado en su casa, a horas intempestivas, sin tener con quién hablar o a dónde ir. La mujer de este fiel servidor del Estado, alertada sobre la presencia de una visita destacada, ha visto más de una película en el cine a solas esperando a que el desdichado monarca abandonara su casa y ella pudiera volver sin importunarlo.

Es difícil saber con exactitud lo que él sentía y quería en esos momentos porque las descripciones nos llegan a través de segundas personas. Pero de los testimonios de los que lo trataron en esos meses se desprende la imagen de un hombre que se echó en brazos del único apoyo que tenía en ese momento: CSW. Ella era su único objeto de consuelo y de cariño. Pero para la mayor parte de su entorno, su pareja no era más que “una manipuladora que se aprovechaba de su débil estado para sacarle todo lo que quería”.

“Now that I know what it is to be with somebody, I’m going to suffer solitude”, “Ahora que sé lo que es estar con alguien, voy a sufrir de soledad”, le dijo el rey a CSW. Ella, en respuesta a este enamoramiento supuestamente único en la vida del monarca, respondió con insistentes llamadas interesándose “por sus molestias, reconfortándolo, preguntándole si se había tomado las medicinas, cómo había pasado el día. Le daba pena que nadie lo hiciera, que nadie se estuviera ocupando del hombre detrás del rey”. “Él estaba aterrorizado: por su mala salud, por el futuro. Ella lo consolaba y le insistía en que no debía tirar la toalla. Le recordaba que él era el rey, que sólo él debía decidir”.

A casi nadie en España logré arrancarle una visión positiva del papel que jugó CSW en los críticos días de 2013. El entorno inmediato del rey, que conocía su insistencia en que este no cediera a las presiones y renunciara la Corona, veía motivos interesados: “Le vale más como rey”. Apenas un miembro de la clase política me habló con más caridad esa primavera: “Lo atiende, le da cariño, y eso está bien. Pero creo que los españoles ya no la dejarían verlo. Sobre todo la derecha cavernícola. Sí, ella ha ganado mucho dinero gracias a él, pero también se lo ha hecho ganar a empresas españolas”.

“Él está obsesionado con ella, y ella está embarcada en un estilo de vida irreal”, me señaló otra persona del entorno del rey que dice conocer bien los recovecos de la vida privada de CSW. Esa primavera, la caricatura de CSW como mujer diabólica se abrió paso por los mentideros madrileños: su mal carácter; su manera de darle al rey “carrete cuando conviene y de recogerlo cuando hace falta en un perfecto ejercicio de manipulación”, y hasta la escena que CSW le montó al monarca en pleno hall de un hotel de Venecia frente a un grupo de personas que habían viajado con él en el mismo avión en el que ella no fue invitada. Ese dibujo iba acompañado de otro: un monarca mayor, débil, asustado, que llegaba al final de su vida en completa soledad. Aquí, de nuevo, las visiones difieren. Según unos: “Ella era la única que le hablaba claramente, que se reía de él, que le gritaba cuando hacía algo inaceptable y que lo trataba normal, como un ser humano, no como un rey”.

“Corinna viene de abajo, por eso la conozco tan bien”, señala sin embargo otro supuesto amigo del ex rey, que comparte esa visión poco amable de la última pareja estable de Juan Carlos I. Me asegura, además, que los servicios de inteligencia guardan celosamente datos de la vida privada de CSW que no dudarán en poner en circulación si esta hace peligrar la dignidad real en España.

Llegados a este punto, es difícil rastrear los hechos como son. Lo cierto es que tras las últimas reuniones de CSW en Zarzuela con el general Sanz Roldán y con Margallo en diciembre de 2012, la clase dirigente se cerró en banda. Fue entonces cuando, además de su residencia en Mónaco por motivos fiscales, CSW cambió el hogar que tenía en el monte de El Pardo por un elegante piso en una de las direcciones más distinguidas de Londres, donde apenas los rusos y los árabes multimillonarios pueden permitirse tener casa.

De esa dura época de soledad impuesta por la salud y por los escándalos, hay varios nombres que sonaron en Madrid como amigos que no dudaron en acompañar al rey cuando él los necesitó: Juan Miguel Villar Mir, el general Félix Sanz Roldán, el doctor Ángel Villamor o el ex presidente Felipe González. A ninguno le gusta hablar de su relación con el ex monarca, y menos en unas circunstancias tan difíciles para él.

También CSW afirmó encontrarse en una situación muy complicada que ella no dudaba en calificar de “pesadilla”. No podía ver al rey pero se sentía obligada a apoyarlo en la distancia. Se sabía criticada a lo largo y ancho del país: si estaba, por estar; si no estaba, por no estar. En su afán por defenderse, acabó poniendo aún más piedras en el camino. Cuando se canceló el polémico viaje real a Abu Dabi, una CSW muy enfadada que, como hemos visto, se quedó colgada en la suite presidencial del Emirates Palace se refirió a lo sucedido como un “golpe de palacio” en Zarzuela que tendría retenido a don Juan Carlos. Aunque sus interlocutores no llegaron a creerla, sí intuyeron sin embargo que el rey de España empezaba a perder su poder. Y en el colmo de la humillación, al comprobar que el rey no iba a ocupar la suite presidencial, se le sugirió a CSW que debía abandonarla, a lo que ella se negó en redondo.

Las habladurías no eran buenas para nadie, y menos aún para un país como España que luchaba por recuperarse de una crisis económica en medio de una persistente crisis política. La imagen del país se resentía en los círculos dirigentes del exterior aunque estas interioridades no salieran en la prensa.

Lo que sí resultaba más que visible era el caso Nóos que, a esas alturas, estaba colocando en portada con frecuencia a la familia real. Si un día resultaba imputado el asesor de las infantas Elena y Cristina, Carlos García Revenga, machaconamente llamado “secretario” por los medios, otro era llamado a declarar el conde Fontao, el abogado del rey. Torres seguía con su estrategia de ir filtrando correos embarazosos. Los españoles empezaron a vislumbrar una Zarzuela convertida en una casa de los líos donde nadie parecía estar realmente al frente, desde luego no un monarca que salía y entraba de hospitales aparentemente incapaz de poner fin a los escándalos.

La expulsión de los duques de Palma del paraíso se fue haciendo en diferido, lo que fue malo para todos: para ellos porque les hizo sentirse aún más víctimas y para los españoles porque les dio la sensación de que los empujoncitos que les iban dando eran resultado de las encuestas internas -un rechazo cercano al cien por cien de la población española hacia la pareja- y no al convencimiento personal o a una decisión madura de los padres, el hermano y la institución.

El 10 de febrero de 2013, cuando Juan Carlos I acudió al Buesa Arena en Vitoria para presidir la Copa del Rey, el recibimiento fue desolador. Además de la tradicional pitada al himno nacional, los asistentes le gritaron “¡Fuera, fuera!” y, lo que es peor, le corearon la canción infantil: «Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña”. Una cosa es que se pite al rey en España debido a las habituales tensiones nacionalistas y otra es que se le hagan chanzas porque su imagen ha dejado de inspirar respeto.

Este punto fue especialmente doloroso para él, porque todos los que le conocen lo describen como “un caballero”. Le llegaban los vídeos y las imitaciones más crueles, y él los interpretaba -correctamente- como la pérdida de popularidad entre todas las capas de la sociedad. Su corona se tambaleaba con claridad, pero cayó definitivamente cuando perdió el respaldo de la clase dirigente y de los poderes fácticos.

Como cada año, a primeros de enero de 2013, EL MUNDO le había regalado a Zarzuela una encuesta con preguntas que nadie parecía querer hacer para no infligir más daño a Juan Carlos I. En esa en particular se pudo ver claramente que el rey no recuperaba la popularidad que había perdido tras la caída en Botsuana. Esos 20 puntos de crédito que se despeñaron por el risco de la irresponsabilidad personal ya no volverían jamás.

En medio de toda esa niebla que se cernía en torno al monte de El Pardo, irrumpió CSW como un elefante en una cacharrería. En febrero, sintiéndose abandonada a su suerte por el aparato de Zarzuela, decidió lanzar su propio mensaje de defensa en medio de posados glamurosos que incluyeron una pulsera valorada en más de tres millones de euros. Peor, imposible, ante un país agobiado por la crisis económica y el deterioro de las instituciones, empezando por la Corona. Tras leer sus declaraciones, algunos miembros del Gobierno entendieron además la peligrosa relación que se había creado entre CSW y la Casa del Rey. Ese fue el caso, por ejemplo, del ministro de Industria, José Manuel Soria, que comprobó sorprendido cómo se manejaban algunos de sus documentos sin que él los hubiera facilitado. Don Juan Carlos, que pareció entender el error cometido en Botsuana, seguía errando al permitir que CSW regresara a Madrid y dialogara con Margallo, su ministro más cortesano, sobre asuntos que sólo correspondían al Gobierno, como eran los problemas con los líderes de Emiratos por las primas a las renovables.

El último trabajo de Corinna

El último trabajo de CSW para Zarzuela, en diciembre de 2012, fue la puntilla. EL MUNDO desveló que ella escribió el guión y eligió el atrezo del vídeo de Juan Carlos I para el Energy Summit de Abu Dabi, ese al que luego no asistió. En él, el monarca se dirigió a los participantes del foro en el Emirates Palace sentado junto a una enorme fotografía de sheikh Zayed, el jeque fundador de los Emiratos. La cinta la grabó un cámara de Televisión Española bajo la dirección de Javier Ayuso, el director de comunicación de la Casa. A partir de ahí, CSW sólo tendría cabida en el universo emocional del monarca. Se acabaron los trabajos para España.

(…) El 31 de marzo, EL MUNDO volvió a asestar un golpe en forma de exclusiva al publicar el testamento de don Juan de Borbón, del que siempre se dijo que vivió gracias a la ayuda caritativa de algunos seguidores monárquicos españoles. Crónica, el suplemento dominical dirigido entonces por Miguel Ángel Mellado, se hizo con el documento que demostraba que don Juan murió rico y que dejó a sus tres hijos casi siete millones de euros entre cuentas bancarias e inmuebles. El dinero, además, estaba en tres cuentas en Suiza. Su hijo ingresó los 2,25 millones de euros que le correspondieron en una cuenta en Ginebra mediante tres cheques en octubre de 1993.

La información [firmada por Ana María Ortiz] no dejó bien parado al rey, del que siempre se sospechó sottovoce que podía tener cuentas en el extranjero. Durante más de tres meses, Zarzuela guardó silencio. A principios de julio se nos convocó a un briefing en Magnolias en el que, sin previo aviso, se nos informó de que el jefe de la Casa, Rafael Spottorno, había hecho una laboriosa investigación fruto de la cual había comprobado que el rey empleó esos 2,25 millones de euros en pagar “deudas y obligaciones” de su padre, y que en 1995 cerró la cuenta. Spottorno no aportó prueba documental alguna. Los bancos se habían fusionado, había pasado mucho tiempo y los papeles habían desaparecido. Tampoco hubo documentos de que el monarca hubiera pagado impuestos en España por la herencia recibida.

Lo que parecía que no podía empeorar, lo hizo: el 3 de abril, el juez Castro imputó a la infanta Cristina y la instó a acudir al juzgado a declarar el día 27 de ese mismo mes. “No se acaba de entender que el rey no comente con su hija las críticas que había hecho llegar a su marido”, escribió el magistrado en su auto.

Doña Cristina, o la ciudadana Cristina de Borbón, como empezaron a llamarla los medios debido a su falta de ejemplaridad, no llegó a declarar porque fue desimputada por el fiscal. Esta figura jurídica no existe, pero fue acuñada espontáneamente para definir una situación que fue debatida con entusiasmo por los españoles de todas las clases sociales y en todos los puntos del país. Zarzuela adoptó un papel sorprendente: se inmiscuyó de lleno en el quehacer de la Justicia al emitir un comunicado en el que expresaba su “sorpresa” por la decisión del juez y defendía la del fiscal. El comunicado, incomprensible para la mayoría de los españoles, se explica en el contexto de la reunión que mantuvieron en palacio el rey, el príncipe, el presidente del Gobierno, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, y el fiscal general del Estado, Torres Dulce, en la que se estableció una línea roja de actuación: se dejaba caer a Urdangarin al foso pero no a la infanta para evitar la contaminación de toda la Corona.

Sin éxito alguno, don Juan Carlos se dirigió a su hija menor “como rey y no como padre” para que hiciera algo, como por ejemplo divorciarse de su marido. No sólo no lo hizo, sino que la pareja Urdangarin-Borbón salió reforzada después de lo que ambos consideraron una injusticia. Además, de nada sirvió la interferencia de Zarzuela en los quehaceres de la Justicia: un año más tarde, la infanta Cristina fue imputada sine die, y así sigue.

Por si la situación no estuviera aún lo suficientemente enrarecida con todos los acontecimientos, el todo Madrid supo en ese tiempo que el director de EL MUNDO, Pedro J. Ramírez, se había reunido en Londres con CSW. ¿Por encargo de quién? ¿Para tramar el qué? Juntos, la enemigo número uno del momento con el enemigo número uno de siempre.

El viernes, 22 de febrero de 2013, la esquina de la redacción de EL MUNDO. Por la ubicación de su despacho, a Pedro J. le solíamos llamar “el de la esquina”. Allí se concentraban los despachos del poder: el del director, el de su eterno número dos, Casimiro García-Abadillo, y el de su filósofo de cabecera, Pedro García Cuartango. Esa mañana, con la primera entrevista de CSW ya hecha, el director andaba dando zancadas por la redacción, síntoma inequívoco de que estaba excitado por alguna noticia.

Entre conversaciones cruzadas, y ante la incredulidad general, saqué a colación la columna que José Antonio Zarzalejos había publicado ese día en El Confidencial y que tituló “El rey baraja ya la abdicación”. Me pareció relevante porque Zarzalejos es un periodista riguroso que tiene buenas fuentes, y porque intuía -recién llegada de mi encuentro con CSW en Londres- que el monarca no podría hacer juegos malabares durante mucho más tiempo.

“Sin movilidad y sin popularidad, tocado en su percepción pública por su relación con Corinna Sayn-Wittegenstein [sic] y ahora también por su aireada -aunque no probada- intervención para proporcionar la presidencia de la Fundación Laureus a su yerno, don Juan Carlos ya es permeable a asumir una próxima abdicación, siempre en una coyuntura más distendida que le permita lo que, sin duda, merece: dejar la jefatura del Estado con la vitola de haber sido el mejor rey de la historia de España. Porque ya su permanencia al frente de la institución de la Corona ha traspasado el umbral de la optimización de la monarquía de tal forma que la proclamación de don Felipe produciría una regeneración institucional completa con un efecto dominó en todo el sistema, ahora muy renqueante”, escribió el antiguo director de Abc (…).

Lo que Zarzalejos escribió se lo habían confirmado directamente en Zarzuela, pero los hombres de gris no tuvieron empacho en desmentirlo ese mismo día a través de un comunicado. El rey “montó en cólera” al comprobar que su entorno no sólo aceptaba con los brazos abiertos lo que aún no era más que una idea sin elaborar, sino que empezaba a difundirla para que no hubiera marcha atrás. Esto hizo extremar las precauciones a Spottorno, que, en 2014, cuando la idea volvió a estar sobre la mesa, fue preguntando al rey cada día durante dos semanas si “esta vez iba en serio”, o si “iba a cambiar otra vez de opinión”.

La operación de relevo, como ya hemos visto, se empezó a estudiar en profundidad en 2010 poco antes de la operación de pulmón, pero el rey “no quería ni oír hablar del tema”, apoyado por un entorno que le repetía: “El príncipe aún no está preparado”. “Después de Botsuana, se lo empezó a ver venir, pero no quería ni atado”, me corrobora un destacado político que habló con el monarca de la posible abdicación “al menos en 15 ocasiones” entre 2012 y 2014. “Ya he hecho todo lo que tenía que hacer”, fue el argumento principal de don Juan Carlos para justificar un final que, en el verano de 2012, puso sobre la mesa al presidente Rajoy como órdago a su decisión de seguir viendo a CSW, y que el 5 de enero de 2013, con motivo de su 75 cumpleaños, “se le había vuelto a sugerir”. Pero “ella se negó en redondo a que él lo hiciera”.

Los diplomáticos extranjeros acreditados en Madrid, y sus extensiones en los servicios de inteligencia, ya no preguntaban si el rey pensaba abdicar, como en el pasado reciente. En la primavera de 2013, la pregunta era: “¿Por qué no lo ha hecho ya? ¿A qué espera? Debería hacerlo”.

A su alrededor, en un perfecto cuadro shakespeariano, las clases informadas destacaban tres problemas, los tres con nombre de mujer y las tres a la defensiva. El primero, el de la princesa de Asturias, quien después de “unos años muy buenos, tras tener a las niñas, se torció. Considera que tiene que protegerse frente a una familia disfuncional”. El segundo, el de la infanta Cristina, “cuya soberbia le impide dar el paso -la renuncia a los derechos dinásticos- que aligeraría la carga que lleva el rey”. Y el tercero, el de CSW, que “tiene mucha influencia sobre el monarca incluso en la lejanía. Aunque ya no tiene dependencia física hacia ella, sí la tiene psicológica”. No hay un cuarto nombre femenino, el de doña Sofía, “porque ella lo único que quiere es que su hijo reine. Nada más, y nada menos”.(…)

La maldición del gen Borbón

El debate en España comenzaba a deslizarse por una peligrosa pendiente: si el juancarlismo estaba herido de muerte, y los españoles nunca habían sido monárquicos, ¿por qué aceptar la Corona después de Juan Carlos I? La decepción personal provocada por el rey confirmó a muchos españoles la maldición del gen Borbón, que acaba siempre mal para España. Este era el camino que Zarzuela y Moncloa querían evitar a toda costa: que los últimos años de don Juan Carlos pusieran en peligro la arquitectura política de la España salida de la Transición. Ese fue el temor que empezó a imponerse entre la clase dirigente: si el rey permanecía en el trono habiendo perdido el respeto de los españoles, existía el grave peligro de que los ciudadanos le dieran la espalda no sólo a él, sino a la Corona en general.

Hasta entonces, la clase dirigente se había visto beneficiada por un rey que traía estabilidad y confianza al país. Pero en pocos meses se empezó a instalar el convencimiento de que el monarca se había transformado en un peligro para la estabilidad del sistema creado tras la muerte de Franco. Incluso entre algunos de sus más enérgicos defensores, benefactores o beneficiados. Don Juan Carlos se estaba quedando peligrosamente sin apoyos.

El temido efecto contagio empezó a producirse en 2013, y contaminó hasta los grandes valores de la Casa, como la reina. El 8 de enero, para gran sorpresa de sus acompañantes, doña Sofía fue abucheada en Madrid en un acto solidario en el cine Callao: la presentación de la película de televisión basada en la vida de Vicente Ferrer, que entregó su vida a los intocables de la India. Algunos de sus fieles entre los hombres de gris mostraron su sorpresa e indignación: “No es justo, si hay alguien que no se lo merezca es ella”. Pero volvió a ocurrirle lo mismo, a finales de mes, en el Teatro Real. Y de nuevo, cinco meses más tarde, en el Auditorio Nacional de Madrid. (…)

Si hasta allí habían acudido españoles de bien -no vi a ningún hooligan entre los abucheadores-, ¿hasta dónde estaba llegando el descontento hacia los Borbones del siglo XXI?

Lo supimos, en vivo y en directo, el 31 de mayo, cuando los príncipes de Asturias recibieron una sonora pitada en el Liceo de Barcelona, un lugar poco sospechoso de albergar a desarrapados. Incluso los españoles que no hablan catalán imaginaron que la expresión “foteu el camp!” no es precisamente un halago. Las caras de los príncipes, cada uno en su estilo, lo decían todo. En el caso de doña Letizia, era claro el enfado: desde su punto de vista, ellos sufrían las consecuencias de las actuaciones irresponsables de otros. Entre ellos, su suegro, el rey, que seguía enrocado en su decisión de no abandonar el barco hasta que la situación política se aclarara, el juicio de Urdangarin finalizara y los españoles se hubieran convencido de que, al fin y al cabo, él había sido el mejor Borbón de la historia de España.

En esa dirección lo apoyaba y lo aconsejaba CSW, que en abril había enviado a su primer exmarido, el americano Philip Adkins, a acompañar al rey. Adkins almorzó con don Juan Carlos en Zarzuela y, por fin, lo encontró más animado porque había mejorado algo. El primer día que pudo ponerse de pie después de la operación de hernia discal, al monarca se le llenaron los ojos de lágrimas. Le pareció un milagro, él que se daba ya por confinado de por vida a la silla de ruedas. CSW y Adkins, por un lado, y el doctor Villamor por otro, le empujaron a hacer la dura rehabilitación que le ayudaría a caminar de nuevo. No había muchos más a su alrededor que le inspiraran el deseo de sobreponerse a la invalidez, excepto su propia ambición y la fijación dinástica que le había sido inculcada desde niño.

A corto plazo, su gran ilusión era poder viajar de nuevo al extranjero para encontrarse con CSW. Incluso los que tanto empeño ponían para separarlos se dieron cuenta entonces de que “ella era la única que le daba vidilla”. Una vidilla necesaria para mantener la estabilidad institucional en España hasta que el horizonte económico, político y judicial se estabilizara. CSW, con su habitual rapidez mental, pareció darse cuenta del cambio de rumbo en la capital de España. Más de una persona la oyó comentar con amargura: “Ahora sí querrán que me ocupe yo de él para que en España puedan seguir utilizándolo. Primero me echan con cajas destempladas y ahora me buscan. ¿Por qué no me dejan en paz?”.

Pronto, el rey pudo viajar de nuevo a Londres para verla, una rutina que mantuvo cada tres semanas mientras su salud se lo permitió. Estaba claro que mientras CSW no viniera a España ni se inmiscuyera en los asuntos nacionales, casi era mejor que el rey siguiera viéndola para que tuviera “algún tipo de esperanza que le ayudara a recuperarse físicamente”. Su entorno de Zarzuela, en un nuevo vaivén, empezó a convencerse una vez más, para bien o para mal, de que “su mejoría física lo pone en la casilla de salida para otros tantos años”.

Esa también fue la época en la que el rey decidió que no podía abandonar el trono “con el rabo entre las piernas” como casi todos sus antecesores, cuando proclamó que volvía “para dar guerra”. Fue un espacio temporal breve en el que llegó a creer que podría relanzar su imagen y erigirse en protagonista de una segunda Transición. En ese tiempo de energía positiva, hasta EL MUNDO le apoyaba. Pedro J., en su Carta del Director, escribió “El Rey Batallador”, insistiéndole para que siguiera al frente del trono hasta la muerte. Y hubo una portada, la del domingo 5 de mayo, que al monarca le entusiasmó.

Esa portada, que llevaba mi firma, se tituló: “El rey decidido a reactivar los mejores valores de la Transición”. Su contenido era una clara lanzadera para que don Juan Carlos retomara las riendas de la jefatura del Estado: “(…) Según el programa institucional Audiencia abierta, de TVE, don Juan Carlos va a relanzar el papel moderador de la Corona para propiciar “pactos, acuerdos y consensos” frente a la crisis. El monarca, de 75 años, quiere fomentar la “transparencia” y el “sometimiento a la ley” de todas las instituciones, empezando por la monarquía. (…) Desde hace dos semanas, el rey insiste, casi a diario, en que está de vuelta. Ayer lo hizo a través de la televisión pública, que ofreció, por primera vez en 10 años, imágenes del monarca despachando en La Zarzuela con Rafael Spottorno, el jefe de la Casa del Rey (…)”.

La nota más baja en las encuestas

Uno lee ahora ese artículo con una mezcla de condescendencia y de pena por el deseo de que ocurra lo que hay en él. No se reflejaba en mi crónica que se trataba del enésimo intento cocinado en Zarzuela por insuflar vida en una figura que se apagaba sin remisión: el barómetro del mes de abril del Centro de Investigaciones Sociológicas dio 3,68 puntos a la monarquía, un claro suspenso que se convirtió en la nota más baja desde que comenzaron las encuestas. La vez anterior, en octubre de 2011, la monarquía había logrado una media de 4,89 puntos. En dos años, entre octubre de 2011 y abril de 2013, el gubernamental CIS se olvidó de preguntar a los españoles por su opinión hacia la monarquía, siguiendo el viejo axioma de no news, good news.

Visto ahora, con la distancia de los hechos acaecidos, uno no puede sino esbozar una sonrisa: ¿en qué mundo vivía Zarzuela en aquella época si pensaba que don Juan Carlos, Rajoy y Pérez Rubalcaba podían ponerse al frente de una nueva España?

Como si Botsuana no hubiese existido, trataron de retrotraerse a marzo de 2012, cuando el rey se reunió con el lobby del Ibex 35 en ese encuentro-exclusiva filtrado posteriormente a El País y EL MUNDO.

Increíblemente, el rey y su entorno estaban aparentemente convencidos de que don Juan Carlos aún podía ponerse al frente de una renovación de la imagen de la monarquía. Además de “entusiasmado” con esa portada, también se encontraba “muy animado” ante la perspectiva de “retomar el control”, aunque “sigue estando solo y confundido acerca de su relación con CSW”.

También la clase política dirigente y los principales medios de comunicación hicieron todo lo posible por reinsertar a Juan Carlos I en los corazones de los españoles. A este esfuerzo se sumó Pedro J. Ramírez, quien en su carta “El Rey Batallador” dejó escrito: “Lo que ahora requerimos de él no es que nos vuelva representar en los Juegos Olímpicos sino que impulse un proyecto regenerador, similar al de la Transición, que nos saque del hoyo”. Y llegó a decir de él que “sigue siendo el mayor activo de nuestra democracia”. La extraña misiva semanal de Ramírez echó a temblar los consejeros del rey: si le pedía que se quedara con esa tanda de piropos, sólo podía ser para “echarlo él mismo, cuando él quisiera”.

Aunque mis fuentes describieron al rey como “entusiasmado” con la mencionada portada y de volver a ser el protagonista de una segunda Transición, lo cierto es que nunca llamó a Ramírez para agradecerle la casi aduladora carta. Juan Carlos I había dejado de fiarse del director de EL MUNDO hacía más de 20 años: una simple columna no iba a convertirlo en su principal apoyo. En ese tiempo hubo otro desagradable motivo adicional que supuestamente jaleó la decisión real de “aguantar” contra viento y marea. El propio rey se encargaba de airear la sospecha: doña Letizia no estaba preparada para ser reina de España. No he podido confirmar si todo lo sucedido en torno a la princesa de Asturias durante aquellos meses fue una tormenta de verano auspiciada por los que no querían que accediera al trono, entre ellos su propio suegro, o si se trató de una serie de hechos consecuencia de su atribulada existencia.

Lo que sí puedo asegurar es que la tormenta tuvo lugar, aunque los medios de comunicación pasaron por encima de ella de puntillas. Personas influyentes la utilizaron para probar que doña Letizia no era apta para ser consorte del rey de España. La mano de Shakespeare se dejó sentir de nuevo en La Zarzuela en un extraño segundo acto de una tragedia cuyos capítulos estaban ya muy avanzados. Las personas que se decían más responsables e informadas se jactaban de poseer los datos necesarios para declararse contrarios a la posibilidad de que doña Letizia ocupara el lugar de la reina Sofía. El rey hacía poco por defenderla.

“Ella se casó enamorada, pero luego se desenamoró, se desengañó o no está bien”, señalan fuentes solventes sobre lo que empezó a ocurrir en la primavera de 2013 tras la publicación del libro Adiós princesa, escrito por un primo de doña Letizia, David Rocasolano, y que no fue publicitado en ningún medio de comunicación tradicional.

Don Juan Carlos llegó a pedir al entonces príncipe que se divorciara

El libro en cuestión, con bastante mal estilo, es un claro acto de venganza hacia un familiar con el que la relación se ha roto, y no deja bien parada a la actual reina de España. A partir de ahí, no sabemos si influida por la traición familiar, doña Letizia empezó a dar muestras públicas de un claro malhumor. Su cara estática y su tensión latente se convirtieron en marca personal hasta septiembre de 2013, en que lo peor había pasado y “le vio las orejas al lobo”. En Buenos Aires, durante la malhadada presentación de la candidatura a los Juegos Olímpicos, los príncipes de Asturias demostraron públicamente que sus supuestas dificultades matrimoniales habían quedado atrás. La excelente intervención de don Felipe, sobre todo comparada con la lamentable de los políticos, le dio un halo real al heredero ante todo el país, que lo siguió por televisión.

Desde abril y hasta septiembre de 2013, los problemas de doña Letizia se superpusieron a los de don Juan Carlos: comenzaron a ser discutidos por el todo Madrid su extrema delgadez, su mala relación con don Felipe, sus inadecuadas salidas con amigas y, lo peor, unos mensajes de móvil de una persona que actuaba contra ella. Al parecer, el Gobierno tuvo que pedir al CNI que interviniera ante un “intento de chantaje”. Un asunto turbio que debió de complicar la relación familiar hasta el punto de que, en agosto, doña Letizia abandonó Mallorca y dejó al príncipe allí con las infantas Leonor y Sofía. En ese momento, el rey pidió al príncipe que se divorciara de ella, pero el resultado fue el mismo que el de la petición que formuló a la infanta Cristina: la pareja se volvió a unir y luchó aliada contra la adversidad.

Fue ese el extraño verano en el que la prensa monárquica publicó un artículo llamando al orden a doña Letizia para luego rectificar y afirmar que supuestos problemas en la pareja no eran más que “una errónea percepción pública”. El talante cambiante de la princesa, que mejoró en septiembre de 2013 -y definitivamente en junio de 2014 cuando se convirtió en reina-, vadeó el temporal, de modo que su supuesta incapacidad para reinar quedó enterrada en el olvido. Ya había un motivo menos para que don Juan Carlos se resistiera a abdicar. Sobre todo, debía dejar paso al príncipe de Asturias “mejor preparado de la Historia”, como él mismo dijo en TVE en enero de 2013.

Como el año anterior, el rey eligió el Día de las Fuerzas Armadas para hacer una rentrée pública tras una operación. Esta vez, tuvo lugar en la plaza de la Lealtad de Madrid, no en Valladolid, y resultó bastante deslucida y pobre. Duró apenas 20 minutos, y el paso lento del monarca, seguido de las caras de circunstancias de los príncipes de Asturias, no sirvió exactamente como el espejo de los ejércitos de España. (…)

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‘Final de partida’, publicado por La Esfera de los Libros, a la venta el martes.

En la misa del centenario de Don Juan

El 20 de junio, la misa conmemorativa del centenario del nacimiento de don Juan se convirtió en el mejor ejemplo del estado de descomposición en el que se encontraba la familia real española: nada de esto quedó fotografiado o contado, pero los que acudimos ese día al Palacio Real pudimos observarlo y casi tocarlo con las manos. Los reyes, como de costumbre, no se miraron ni se hablaron. Los príncipes de Asturias se presentaron sin sus hijas, aparentemente porque doña Letizia se negó en redondo a que las niñas asistieran. La princesa de Asturias estuvo tan seria y malencarada que claramente había tenido un altercado reciente: no comulgó, no besó el anillo del obispo como el resto de la familia real y tampoco hizo la reverencia ante el Santísimo. Todos estos gestos, salvo la comunión, forman parte del protocolo. Saltárselos era su manera de mostrar un monumental enfado. Por su parte, la infanta Cristina, que reapareció sola tras año y medio de ausencia, se sentía claramente a disgusto: tan pronto sonreía demasiado como mostraba unos ojos llorosos. Los más normales, la infanta Elena y su hijo mayor, Felipe Juan Froilán. Los que conocen los intríngulis de palacio afirman: “El abuelo tiene tan poca relación con los nietos que no sabe dónde estudian o si el mayor es un gamberro”.

De la ceremonia salimos confundidos y con la clara sensación de que la familia real, así, no podía seguir cumpliendo su función institucional. Las principales autoridades del país, allí presentes, tuvieron que tener por fuerza la misma impresión. Era evidente.

El rey hizo caso omiso a esta clara descomposición familiar, declaró que lo suyo era “cuestión de tornillos”, no de estar “enfermísimo” y se lanzó a visitar Marruecos. Ese viaje había tenido que ser pospuesto a primeros de año por su operación de hernia discal, y en ese momento se sintió con ánimos de hacerlo: era un trayecto corto que le traería muchos réditos, dada la importancia política de la relación entre los jefes de Estado vecinos. Zarzuela repitió sin cesar que, nueve meses después del complicado viaje a India, el rey estaba en plena forma para recuperar su “agenda exterior”. Según pudimos observar en Marruecos, esa aseveración era claramente exagerada. De la misma forma que la visita a la India quedará en mi memoria por la longitud de la primera alfombra roja, el último viaje oficial a Marruecos de Juan Carlos I está para mí conformado por varias escenas aisladas: la llegada en el Falcon, del que salió con enorme dificultad, y la ternura con la que un alto funcionario le prestó su brazo a la vuelta para que pudiera subir con dignidad. Los periodistas estábamos lo suficientemente cerca como para comprobar el enorme esfuerzo que este hombre llevó a cabo para facilitar la entrada de don Juan Carlos en el avión. “Me hizo pensar en mi padre”, me diría más tarde el funcionario cuando le hice ver lo difícil que debió de ser extender su brazo sin mover un músculo y sostener al monarca hasta que entró en el avión.

Ese viaje también tuvo su traspiés con una alfombra en el palacio real de Rabat, donde una mano amiga también lo sujetó con fuerza. Y finalmente, una recepción en el jardín del embajador de España, Alberto Navarro, en la que un invitado marroquí suspiró: “Qué pena verlo así. Esta será su última visita a Marruecos”.

Don Juan Carlos quiso convertirla en ‘su alteza real Corinna de Borbón’

En esa recepción, el rey se arrastró a duras penas entre los invitados apoyándose en sus muletas y contestando irritado a las preguntas de los periodistas. “Ahora voy a pensar en mí”, nos dijo.

Puede que así se explique que unas semanas más tarde, en agosto, cuando pasó unos días en la casa de Philip Adkins en Sussex, discutiera con CSW la posibilidad de contraer matrimonio y de que ella obtuviera el título de su alteza real Corinna de Borbón. El complicado plan implicaba aguantar un año más, llegar hasta los fastos de celebración del 40 aniversario de su proclamación en noviembre de 2015 y luego retirarse con ella en un país extranjero, apenas con un apartamento en el Palacio Real al que acudir cuando los ánimos de los españoles se hubieran atemperado respecto a ella. Era un deseo recurrente en el ánimo del monarca pero de muy difícil encaje en la realidad política y constitucional de España.

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El relevo de la Corona: 19 junio 2014

Quería celebrar sus cuatro décadas en el trono

Su ilusión era que el 22 de noviembre de 2015 pudiera celebrar sus cuatro décadas en el trono [terminó firmando su abdicación el 18 de junio de 2014] antes de pasar la batuta a su hijo después de que la Justicia ajustara cuentas con su yerno y los españoles se hubiesen pronunciado de nuevo por una estabilizadora victoria del Partido Popular.

Pero todo parece indicar que el rey no se daba cuenta de que el tren había pasado de largo delante de él. A finales de agosto, a la vuelta de Sussex, unos terribles dolores le volvieron a atacar. El doctor Villamor descubrió que se trataba de la peor de las opciones: una infección en la prótesis que él mismo le había colocado en la cadera izquierda en noviembre de 2012.

La teoría, que el mismo rey ha interiorizado, de que podía haber muerto de septicemia “es ridícula”, según fuentes médicas. La prueba: que durante un mes La Zarzuela debatió y organizó la mejor manera de volver a empezar. Qué opción médica tomar, y cuándo y cómo informar a los españoles de que el rey -aquel que iba a ponerse al frente de la nueva Transición española- volvía a quirófano por trigésima vez en tres años. En secreto, los planes se fueron desarrollando a lo largo del mes de septiembre, y ayudan a entender el buen humor de los príncipes de Asturias a su regreso veraniego. A finales de mes, El Confidencial desveló que médicos americanos habían estado visitando al rey, y el plan de Zarzuela de esperar hasta el último minuto para informar a los ciudadanos se tuvo que adelantar.

El viernes 20 de septiembre -¡por primera vez en la historia!-, tuvo lugar una rueda de prensa en La Zarzuela presidida por Rafael Spottorno con la compañía de tres médicos: a su derecha, dos venidos de Estados Unidos, y a su izquierda, el doctor Villamor, cuyo rostro serio dejaba intuir que algo más estaba pasando en medio de todo el tumulto.

Según me han contado, al mediodía, Villamor almorzó en buena sintonía con los médicos venidos de la clínica Mayo -Miguel Cabanela y Robert Trousdale-, Spottorno y dos miembros del gabinete de prensa. Pero a algunos periodistas no les pasó desapercibida la manera en la que Spottorno cogió a Villamor por el brazo y lo apartó del equipo médico a la hora de sentarse en la rueda de prensa. Con gran firmeza, agarró al médico del rey y le dijo: “Tú, aquí”.

Una nueva partida estaba a punto de empezar.

@AnaRomeroGalan

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abr
19

CIENCIA

Datos científicos sobre el cuerpo humano

  • Todos tenemos, más o menos, incorporada la noción de que el cuerpo humano es verdaderamente una obra maestra de la naturaleza, una en la que todos sus componentes, por insignificantes que parezcan, tienen su razón de ser y su función en un complejo engranaje que es básicamente el que nos permite vivir.
  • ¿Pero qué tan increíble es el cuerpo humano?. A continuación, algunos datos y comparaciones que seguro te sorprenderán…
  • Fuente: curiosidades.batanga.com

Lista creada por RubenCS….. Publicada el 20.03.2015 a las 21:47h.

01. Capacidad cerebral

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La memoria de tu cerebro tiene una capacidad potencial de para almacenar 2.5 millones de gigabytes de información. Esto quiere decir que en tu cerebro podría guardarse un video con una duración de 300 años.

02. Más sobre cerebro y computadoras

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Tianhe-2, fabricada en China por 1300 ingenieros y científicos, es la supercomputadora más rápida del mundo, y su velocidad comprobada llega hasta 33.8 cuatrillones de operaciones por segundo (33.86 petaFLOPS). Tu cerebro sigue siendo más rápido que eso.

03. Resolución del ojo humano

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Si el ojo humano fuera una cámara fotográfica digital, tendría una resolución de 576 megapíxeles.

04. Músculos oculares

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Los músculos de los ojos son los más activos en todo el cuerpo humano. En un día promedio, el músculo que se encarga de enfocar se mueve hasta 100.000 veces. Para los músculos de las piernas, esto sería como caminar 80 kilómetros todos los días.

05. La vista y los colores

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El ojo humano puede distinguir hasta 10 millones de colores diferentes.

06. Los ojos de los bebés

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Uno de los rasgos que hacen que los bebés sean (generalmente) lindos y adorables es que los ojos son relativamente grandes para el tamaño de su rostro. De hecho, mientras nuestros rasgos faciales y la cabeza crece con el paso de los años, los ojos se quedan siempre del mismo tamaño, por eso nos convertimos en personas grandes ya no tan lindas y adorables.

07. La nariz

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Tu nariz puede recordar alrededor de 50.000 olores.

08. Pulmones

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Para poder oxigenar la sangre eficientemente, los pulmones deben disponer de una gran superficie que permita intercambiar oxígeno y dióxido de carbono. El área de esta superficie es en total de entre 70 y 100 metros cuadrados, es decir, la misma de una cancha de tenis.

09. El hígado

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El hígado tiene las increíble habilidad de regenerar sus células. Gracias a esto, si quisieras podrías donar la mitad de tu hígado para un trasplante y esta volvería a crecer.

10. Vasos sanguíneos

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En total, se estima que el cuerpo humano posee alrededor de 100.000 kilómetros de vasos sanguíneos. Para ponerlo en perspectiva: la circunferencia de la Tierra es de 40.000 kilómetros.

11. Estómago

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Los ácidos en tu estómago son lo suficientemente fuertes como para disolver una hoja de afeitar. De todas maneras, tragar una hoja de afeitar no es en absoluto una buena idea.

12. El ombligo

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En tu ombligo hay todo un ecosistema. Un equipo de científicos condujeron un estudio sobre el ombligo humano y descubrieron más de 2000 especies de bacterias. Cada ombligo puede alojar hasta 100 especies, la misma cantidad que hay en un bosque lluvioso.

13. El pelo

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Una superficie construida únicamente con el pelo de una cabeza humana, es lo suficientemente fuerte como para soportar encima un peso de hasta 12 toneladas. Como referencia, baste decir que la mayoría de los elefantes adultos no alcanzan la mitad de dicho peso.

14. Energía

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Corriendo a toda velocidad, una persona puede generar hasta 2.000 watts de energía, un equivalente a 2.5 caballos de fuerza.

 

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abr
18

SUS DOS AMORES. BANQUERO Y SEDUCTOR

Gela y Alicia, las dos mujeres de Rodrigo Rato, le defienden

  • Con Gela sigue pasando las Nochebuenas ‘por el bien’ de sus tres hijos en común
  • No estar casado con Alicia González les pasó factura cuando vivían en Washington
  • Ambas le han ‘vengado’ en los medios reivindicando la inocencia del ex ministro

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A la izquierda, Gela, en la boda Aznar Agag en 2002. Derecha, Alicia González, en un acto en 2012. EFE / GTRES

BEATRIZ MIRANDA …….. Actualizado: 18/04/2015 03:19 horas

Rodrigo Rato (66 años) es Piscis. Cumple a rajatabla el perfil de alguien nacido bajo este signo zodiacal, representado por dos pececitos. Tiene dos caras, personalidad dual. Una social y otra íntima. Es un enigma, mitad sangre fría, mitad caliente. Un hombre que atrae a las mujeres como un imán en su búsqueda por resolver los secretos de su carácter jeroglífico. En consecuencia, hay dos mujeres en su vida. Dos señoras que son la noche y el día. Ambas han salido a defenderle cual leonas en todo el trasunto de la detención.

Gela Alarcó (57), su esposa durante más de 15 años, lo ha hecho en una entrevista a ‘Vanity fair’. Aunque cabe aclarar que habló con la publicación antes de que la policía fuera a casa de su ex, imputado por blanqueo de capitales, fraude fiscal y alzamiento de bienes. “Lo único que ha hecho Rodrigo es trabajar por su país. Jamás le he visto un comportamiento que reflejase una doble moral (…)”, cuenta Gela, a lo que añade: “Siempre hemos tenido una buena relación, seguimos siendo familia”. LOC completa el dato: Gela sigue pasando las Nochebuenas con el padre de sus tres hijos: Gela jr. , Ana y Rodrigo.

Alicia González Vicente (44), actual pareja de Rato y periodista, ha ‘vengado’ a su novio contestando a algunos de los muchísimos tuits ofensivos contra él. “Es lo que se llama prejuzgar”, ha escrito en la red social. Alicia pasó la noche del jueves con el ex vicepresidente del gobierno en el piso que comparten en la calle Don Ramón de la Cruz de Madrid, el mismo que fue registrado por la policía horas antes cumpliendo las órdenes del ministerio que el detenido otrora lideró.

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Rodrigo Rato detenido.

“Es el protocolo habitual con los arrestados ya que, en ocasiones, se han golpeado igualmente y después han denunciado ante el juez haber sido agredidos.”

LA FOTO DEL TENDEDERO

La redactora jefa de Economía del diario ‘El País’ lleva con Rodrigo más de diez años y tiene 22 menos que él. No se han casado ni han tenido hijos. Se conocieron en 1996, cuando ella era becaria de la campaña electoral del PP. Luego fichó por el gabinete de prensa del Ministerio de Economía y en los muchos viajes en los que coincidió con Rato surgió el amor. Él se separó de Gela, que le echó de casa (recuerden la foto del ministro cargando con un tendedero plegable), y se marchó a vivir al piso de su amante frente al Retiro. La mano derecha de Aznar dejó el chalé familiar de El Viso, donde aún sigue viviendo Gela con los niños, para cohabitar con Alicia en 80 metros cuadrados.

Gela comenzó una carrera laboral propia gracias a los contactos de su ex. Esposa perfecta y anfitriona en las muchas comidas que organizaba cuando el matrimonio ascendía al poder, hizo migas con la alta política. Esperanza Aguirre la nombró consejera delegada de Turismo de Madrid y Mariano Rajoy la eligió como presidenta de Paradores, cargo por el que gana 173.183 euros al año.

“Incluso estando separados, Gela ha ido en representación de su ex a algún acto. Muchos creemos que sigue enamorada de él y que está convencida de que dejará a Alicia más tarde o más temprano”. Cierto es que Gela ha rehecho su vida con varias parejas, aunque no se ha vuelto a casar y en la actualidad está libre. Salió con Arturo Grimaldi, presidente de la federación argentina de tenis, que murió hace pocas semanas víctima de un cáncer. También estuvo con un directivo de Coca-Cola. Bella y elegante, pasó las vacaciones sola este verano en el parador de Aiguablava (Gerona) y se codeó con la flor y nata catalana.

Alicia González, por su parte, se marchó a Washington en 2004 con Rato cuando él fue nombrado presidente del FMI. No tardaron en regresar. A ella no le gustaba la ciudad y le costó mucho que los hijos de él la aceptaran. Rato está muy unido a ellos, de hecho salía del ministerio para ayudarles con los deberes. Gela jr., la hija mayor, de 26 años, trabaja en Telefónica desde 2013, cuando su padre fue nombrado asesor al salir de Bankia. Tanto Gela Jr. como Gela senior aparecen en el informe policial de la investigación.

Alicia es muy respetada por sus compañeros de profesión, a pesar de que su espontánea llegada a ‘El País’ despertó recelos . “Nunca ha ido de novia de Rato y jamás se ha aprovechado de sus magníficas fuentes gracias a su relación. Sabiamente, se especializó en economía internacional. Delante de ella se han dicho barbaridades de Rato y ella ha reaccionado como si nada”. Aficionada a la cocina, cocina postres para la redacción. Corre a diario, como su novio, que también hace yoga, y adora sus perros.

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Entramado empresarial

Rodrigo Rato parece una persona con Gela y otra con Alicia. Con una fue sociable, con la otra es tímido. Con ambas, atento. Una vez ha logrado encontrar la paz familiar, vuelve a tener dificultades. Seguro que ya se ha refugiado en Asturias o en Carabaña (Madrid) esperando sentencia. Siempre se marcha allí cuando las cosas se ponen feas.

@beatrizmiranda

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abr
18

SOÑAR DESPIERTO

El nacimiento del cine

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Murieron con las botas puestas

They Died with their Boots On. Año 1941.

Alberto Luchini….. 18 ABR 2015 05:52 h

Cuatro son los padres de este arte llamado cinematógrafo que tantas y tantas alegrías (y algún que otro disgustillo) nos proporciona.

  • En primer lugar, los hermanos Lumière, responsables de que la fotografía tomara movimiento.
  • En segundo, el genial Georges Méliès, que descubrió que, gracias al montaje, se podían hacer con ese invento muchas más cosas que rodar pequeñas escenas teatrales en plano fijo.
  • Y, por último, David Wark Griffith, el primer gran director de la historia, responsable de que el cine se hiciera adulto, se convirtiera en un gran espectáculo y adquiriera un lenguaje y una gramática propios.

Todo esto lo consiguió con la monumental película “El nacimiento de una nación”, cuyo centenario, que ha pasado incomprensiblemente casi de puntilllas, se cumplió el pasado 3 de marzo.

El nacimiento de una nación

“El nacimiento de una nación”. The Birth of a Nation. Año 1915.

Es el momento de intentar rendirle a este filme el homenaje que se merece.

Ideológicamente inaceptable, por fascista, racista y retrógrada, la película se basa en la novela de Thomas E. Dixon “The Clansman”, que narra la derrota de los confederados en la Guerra de Secesión y cómo la sobrellevan dos familias, una del Norte y otra del Sur, los miembros de la cual tomar parte activa en la fundación del Ku Klux Klan. A los negros se les llama “bestezuelas”, “salvajes” y cosas así y, en un primer momento, había hasta una secuencia, que luego fue eliminada del montaje final, que propugnaba la repatriación a África de todos los de esa raza.

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“El nacimiento de una nación”. The Birth of a Nation. Año 1915.

Dejando de lado este “matiz”, el filme es absolutamente grandioso, megalómano, como lo prueban sus cifras: 180 minutos de duración, un presupuesto de 40.000 dólares que finalmente se elevó hasta más de 100.000, oficialmente, porque se calcula que llegó al medio millón (cuando lo habitual en la época era que una producción no llegara a 10.000), más de 18.000 participantes en el rodaje, sumando las áreas técnicas y artísticas, y 3.000 caballos utilizados en las escenas de guerra. En el reparto, las mayores estrellas de aquellos tiempos (Lillian Gish, Mae Marsh, Miriam Cooper, Ralph Lewis…)

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Lillian Gish

y, entre los extras, unos jovenzuelos que todavía no sabían que se iban a convertir en grandísimos cineastas: Erich von Stroheim, Raoul Walsh y John Ford, que interpretaba a un caballero del KKK.

Pero estos números se quedarían en mera superproducción, lejos de la obra maestra que es “El nacimiento de una nación” sin la genialidad de la puesta escena de un Griffith que, por cierto, siempre negó las acusaciones de racista, cosa hasta cierto punto lógica porque no dejaba de ser un sureño de Kentucky educado en los más firmes valores confederados. Los grandes planos generales, los planos detalle que crean suspense y tensión, las batallas épicas con miles de extras rodadas desde grúas, el montaje paralelo de varias acciones que se salda en el rescate de los buenos y la captura de los malos… en resumen, todas las características que hicieron grande a Hollywood en su posterior edad de oro (años 30 y 40) y que todavía siguen presenten, una larga y convulsa centuria después, en los mayores blockbusters de la actualidad, nacieron en esta película, al igual que la nación del título, fruto de la genialidad de un director que, sí, era un impresentable fascista, racista y retrógrado, pero que es el gran responsable de que, a sus 19 años de vida, con uno de retraso, el cine alcanzara la mayoría de edad. Hasta hoy.

David Wark Griffith es el pionero del cine estadounidense que se reveló como el director más importante de los comienzos del cine.

GRIFFITH

David Wark Griffith

Fascinado por las escenas de persecuciones y acciones paralelas que había conseguido Edwin S. Porter en su “Asalto y robo al tren” (1903), empieza su carrera como director en 1908, buscando una narrativa que se alejara de los orígenes teatrales. Hasta ese entonces, los filmes encuadraban un escenario en el que los actores debían desplazarse y gesticularm mientras una cámara fija los toma de cuerpo entero, tal y como los habría visto un espectador desde una butaca de un teatro.

En su primera etapa, que va de 1908 a 1914, Griffith convirtió al cine en un arte narrativo basado en el montaje: divide el film en secuencias; explota a fondo las acciones paralelas, de manera especial las persecuciones; cambia el ángulo de la cámara, multiplicando los puntos de vista; dinamiza la narración (con diferentes tramas, personajes principales y secundarios); maneja todo tipo de planos desde el general a los primeros planos, que le permiten realzar el gesto del actor evitando la mímica excesiva.

Con su siguiente película, Griffith entrará en una nueva etapa, caracterizada por el empleo del cine como espectáculo y como medio de acción social. “El nacimiento de una nación” (The Birth of a Nation, 1915) es un film épico sobre la Guerra de Secesión de los EE.UU., en donde se presentaron situaciones innovadoras -ahora clásicas del cine- como el salvataje a último momento que transportaba al público a un estado en que sólo el cine con su movimiento podía lograrlo. Aquí, Griffith da clases de cine en grandiosas escenas como el incendio de Atlanta o en episodios interiores como el asesinato de Lincoln. Si bien el film es decididamente sectarista (justificando, por ejemplo, el surgimiento del Ku Klux Klan) fue un suceso en el momento de su estreno, permaneciendo casi un año en cartelera y llegando a Europa, y aún hoy se la valora como obra maestra.

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abr
18

RELIGION

Una veintena de personas hacen un escrache a Rouco para pedirle que abandone su piso

  • Cerca de una veintena de personas se han concentrado este viernes a modo de escrache frente a la casa del que fue arzobispo de Madrid.
  • Le piden que abandone su actual domicilio en Madrid, un piso de lujo situado en la calle Bailén, junto a la Catedral de la Almudena.
  • El organizador es otro sacerdote, que ha insistido en que la protesta es “pacífica” y que “es una locura” que Rouco Varela viva en ese piso.

ROUCO

La casa de Rouco es una verguenza

  • EUROPA PRESS / VÍDEO:ATLAS. 17.04.2015

Cerca de una veintena de personas se han concentrado este viernes a modo de escrache frente a la casa del que fue arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, para pedirle que abandone su actual domicilio en Madrid, situado en la calle Bailén, junto a la Catedral de la Almudena.

Así lo ha señalado el principal organizador de este escrache, el sacerdote Carlos Fernández Barberá, quien ha afirmado que la intención de esta manifestación “pacífica” no es otra que la de “hacerle caer en la cuenta” a Rouco que “ha entrado en un camino equivocado”.

Fernández Barberá empezó a recoger firmas de forma “artesanal” de “amigo a amigo”, sistema que tuvo que paralizar debido a que era “lento y poco efectivo”. Por ello, movilizó a su gente a manifestarse “sin insultar a nadie” y con el único objetivo de hacer que Rouco “caiga en la cuenta” de que vivir en donde vive es una “locura”.

Por el momento, y gracias a un portal cristiano que abrió una petición de firmas en la plataforma de Change.org, “hay recogidas cerca de 2.500 firmas”, ha explicado, al tiempo que ha indicado que este piso ha creado “mucho escándalo e indignación” en gente “tanto de la Iglesia como de fuera”.

Un “príncipe de la Iglesia”

Barberá ha criticado que Rouco, desde que entrara en el seminario, “haya vivido siempre en la Iglesia Institucional clásica en la cual un cardenal era un ‘príncipe de la Iglesia'”. Por ello, considera que Rouco está “convencido” de que “está viviendo conforme a lo que pide su estatus”.

En este sentido, ha señalado que este tipo de Iglesia “tendría que eliminarse ya” y ha apuntado a que el Papa Francisco vive en una residencia “modesta”, razón por la que cree que “no cuadra” el hecho de que Rouco viva en un piso “de 370 metros con dos monjas a su servicio”.

Por su parte, varios de los allí congregados con pancartas de “Un Papa con una vida humilde y un cardenal jubilado viviendo con lujo ¿Quién lo entiende?” o “Rouco, vive como el Papa”, creen que esta situación no representa “en absoluto a la Iglesia de los pobres que tanto se predica”.

El ático de Rouco Varela

 

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Imagen de Google Maps difundida por Infovaticana como el piso en el que vivirá Rouco Varela

Juan Cejudo…. Cura y redactor de Redes Cristianas…. Publicado: 19/04/2015 09:53 CEST Actualizado: 19/04/2015 09:54 CEST

Me parece escandaloso que el Sr. Rouco Varela, expresidente de la Conferencia Episcopal se vaya a vivir a un ático de 370 m2, con 6 habitaciones y 4 cuartos de baño en el centro de Madrid, valorado en 1.200.000 euros y cuya reforma ha costado más de 400.000 euros a la diócesis madrileña. Y ya le ha costado tiempo -6 meses- dejar la casa arzobispal…

Es escandaloso porque contrasta con el mensaje del evangelio y del papa Francisco: “Una iglesia pobre para los pobres”. Contrasta también porque el nuevo arzobispo de Madrid vive muy sencillamente en la residencia de las hermanitas de los pobres (al menos de momento), dando un mejor ejemplo de austeridad de vida.

Es un escándalo, porque en los tiempos de crisis tan prolongada que ya llevamos, con tantos miles y miles de personas que no tienen nada, recurriendo a los servicios sociales o a Caritas y otras ONGS, que se ven deshauciados, con tantísima gente en el paro sin ayuda alguna, un obispo no puede, no debe, vivir así, exhibiendo esa forma de vivir y de gastar tantísimo dinero en su propia vivienda, colaborando a un mayor endeudamiento de la diócesis y sirviendo de escándalo para muchísimas personas, especialmente los más necesitados.

No me convence la reacción de los obispos que lo ven normal y lo justifican. Indica que tampoco ellos transmiten en este caso la nueva orientación del papa Francisco de vivir sencillamente, dando ejemplo como él mismo está haciendo con hechos y con palabras.

Creo que Rouco no ha leído bien el mensaje del Evangelio, ni las palabras de Jesús: “No llevéis ni oro ni plata, ni alforja, ni dos túnicas…”; ni ha entendido tampoco la actitud de este papa Francisco quien, precisamente en su discurso a los nuevos cardenales, les decía con toda claridad y dureza: “Buscad la santidad, no el poder o el prestigio”.

Gestos como los de Rouco solo sirven para agrandar aún más la brecha que separa a los hombres de la Iglesia. Porque, con la que está cayendo, con tantísima gente sin piso, sin trabajo, sin nada, no se puede entender ese gasto tan exagerado en quien debería dar el mayor ejemplo de comportamiento cristiano.

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