Albherto's Blog
Argonauta, en busca del Vellocino de Oro. Una navegación diaria por la blogosfera… ¡ y hasta aquí puedo escribir !

60.- Rejuvenecimiento de Esón, padre de Jasón

Medea y Eson

Esón o Aesón (en griego antiguo Αἴσων) en la mitología griega, era el hijo de Tiro y Creteo, los cuales también tuvieron sus hermanos Feres y Amitaón. Esón era el padre de Jason y Promaco con Polímedes, la hija de Autólico. Otras fuentes dicen que la madre de sus hijos fue Alcímeda o Anfínome. La madre de Esón, Tiro tuvo otros dos hijos, Neleo y Pelias, con el dios del mar Poseidón.

Pelias estaba hambriento de poder y deseaba obtener el dominio sobre todo Tesalia. Con este fin, desterró a Neleo y Feres y encerró a Esón en los calabozos de Yolco. Esón envió a Jason para que fuera educado por Quirón, mientras que Pelias, temeroso de ser derrocado, fue advertido por un oráculo que tuviera cuidado con un hombre llevara una sandalia

Muchos años después, Pelias fue a la celebración de los Juegos Olímpicos en honor de Poseidón cuando Jason, apresurándose a Yolco, perdió una de sus sandalias en un río, mientras que ayudaba a alguien a cruzar el río. Cuando Jason entró en Yolco, fue anunciado como un hombre que llevaba una sandalia. Paranoico, Pelias le preguntó lo que él (Jason) haría si se enfrentara con el hombre que fuera a provocar su caída. Jason le respondió que le enviaría a ese hombre a conseguir el Vellocino de oro. Pelias tomó ese consejo y Jason fue enviado para recuperar el vellocino de oro.

Durante la ausencia de Jason, Pelias tenía la intención de matar Esón. Sin embargo, Esón se suicidó al beber la sangre de un toro. Su esposa se suicidó, y Pelias asesinó a su joven hijo Promaco.

Medea Rejuvenating Eson, a painting by Domenicus van (Ascanius) Wijnen.

Otra versión dice que sobrevivió hasta que Jason y su nueva esposa, Medea, volvieron a Yolco. Ella cortó la garganta de Esón, y puso su cadáver en una olla. Entonces Esón volvió a la vida como un hombre joven. Medea entonces le dijo a las hijas de Pelias que haría lo mismo por su padre. Las hijas de Pelias le cortaron la garganta, pero Medea se negó a resucitarle, por lo que se quedó muerto.

Ovidio, Metamorfosis VII, 162 ss. (trad. E. Leonetti Jungl, Madrid, Espasa Calpe, 199417)

…Esón, cercano ya a la muerte y agotado por los años de la vejez, no se encontraba entre los que rendían gracias a los dioses. Entonces el esónida dijo así: “Oh esposa, a quien reconozco mi salvación, que me lo has dado todo, que excedes con tus méritos lo creíble: si son capaces de esto, ¿y de qué no son capaces los conjuros?, ¡quítame a mí unos años, y cuando me los hayas quitado, añádeselos a los de mi padre!”…

[Medea responde:] “…Con mi magia trataré de renovar la edad de tu padre sin usar tus años, siempre que la diosa triforme me asista con su presencia y apruebe mi enorme empresa.”

…Y ya nueve días y nueve noches la habían visto recorrer los campos, transportada por el carro y las alas de los dragones, cuando regresó… Ya de vuelta… rehúye el contacto de los hombres y erige dos altares de césped: en el lado derecho a Hécate, y en el izquierdo a la Juventud…en los que llevó a cabo un sacrificio: clavó un cuchillo en el cuello de dos ovejas negras y llenó con su sangre los grandes fosos. Luego, a la vez que vertía sobre ellos con una copa líquido vino y con otra tibia leche, profirió unas palabras e invocó a los dioses de la tierra, rogando al dios de los muertos y a su raptada esposa que no se apresuraran a despojar de su alma a ese anciano cuerpo. Cuando los hubo aplacado con sus oraciones y con un largo murmullo, ordenó que sacaran fuera el débil cuerpo de Esón, y sumiéndolo con un encantamiento en un sueño profundo hizo que lo tendieran sobre una alfombra de hierba. Entonces ordenó a Jasón que se alejara de allí, ordenó que se alejaran los servidores, y les advirtió que apartaran de la ceremonia sus ojos profanos…

Medea, con los cabellos sueltos y ataviada como una bacante, camina alrededor de los altares encendidos, baña unas antorchas en la negra sangre de los fosos, así impregnadas las prende en el fuego de los dos altares, y tres veces purifica al anciano con fuego, tres veces con agua, tres veces con azufre. Mientras tanto, en un caldero de bronce una poderosa pócima hierve, burbujea y rezuma espuma blanca. Allí cuece raíces cortadas en el valle de Hemonia, semillas, flores y ácidos jugos. Añade también piedras traídas del Extremo Oriente y arenas lavadas por el reflujo del océano, rocío recogido en una noche de luna, inmundas alas de vampiro con su propia carne y entrañas del biforme lobo, que suele cambiar su rostro de animal por el de un hombre. Tampoco faltan la piel escamosa de una serpiente venenosa del Cínife y el hígado de un ciervo longevo, a lo que añade además el pico y la cabeza de una corneja que ha vivido nueve siglos.

Cuando la extranjera hubo preparado con todas estas cosas y con otras mil que no tienen nombre el don que había de ofrecer al mortal, lo mezcló todo con una rama seca de olivo, árbol de la paz, revolviendo lo de arriba con lo de abajo. Entonces, he aquí que el viejo madreo con el que había dado vueltas en el caldero caliente primero se tornó verde, después de breves instantes se revistió de hojas y de repente se cargó de gordas olivas. Y por todas partes, allí por donde el fuego ha hecho saltar la espuma del cóncavo caldero y donde gotas calientes han caído en el suelo, la tierra se vuelve primaveral, y brotan flores y tierno pasto. Al ver esto Medea empuña una espada, abre la garganta del anciano, y dejando que salga la vieja sangre lo rellena con los jugos. una vez que Esón los ha absorbido, bien por la boca o bien por la herida, la barba y el cuello pierden la canicie y adquieren un color negro; la escualidez es repelida y desaparece, desaparecen la palidez y la decrepitud, las vacías arrugas se rellenan de nueva carne, los miembros se vuelven vigorosos. Esón admira su cuerpo y recuerda haber sido así en otros tiempos, cuarenta años atrás.

Baco vio desde el cielo el prodigioso milagro, y pensando que así podría devolver la juventud a sus nodrizas, hizo que la mujer de la Cólquide le revelara el secreto.

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