Albherto's Blog
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99. El mundo Celta

Historia de los celtas

Se presume que los celtas existimos desde el año 2000 a.C. (fin de la Edad de Bronce) y alcanzamos el culmen de nuestra cultura en la Edad del Hierro.

En aquella época estabamos divididos en dos grupos, los primeros abarcaban Europa, desde el río Danubio, vivían de la agricultura y de la artesanía y eran el grupo más pacífico de los dos; el otro grupo, los celtas guerreros como los conocemos hoy, que venían de Los Balcanes y disponían de un buen ejército.

Eran estos celtas guerreros los que conocemos por haber saqueado Roma y Delfos, y por haber conquistado grandes partes de Europa.

Transmitimos nuestro idioma, costumbres y nuestra religión a los pueblos de la zona conquistada.

Nuestro territorio se extendía, en su época de mayor expansión, desde el bajo Danubio hasta las Islas Británicas, desde España hasta el mar del norte.

Los celtas guerreros eran conocidos por su caballerosidad, su orgullo en la lucha y su ánimo, pero también por su sentido por la música, la poesía y la filosofía.

Los celtas fuimos llamados Keltoi por los griegos, de los cuales y gracias a su tradición escrita, parten casi todas las historias referentes a nuestro pueblo.

Nuestra memoria, se remonta hasta tiempos muy antiguos, la tradición oral ha resistido el paso de los siglos, a pesar de que casi toda la cultura céltica fue extinguida por los romanos desde César y, más tarde, por los cristianos.

Los Celtas hemos captado siempre la fascinación de historiadores y arqueólogos, y sobre nosotros han corrido ríos de tinta.

Se originó a partir de la Edad del Bronce, en donde el hierro sustituyo al otro material en la fabricación de elementos como espadas, puntas de lanzas, hachas, agujas, recipientes, cuchillos y puñales.

Se desarrolló entre la Hallstatt y la conquista romana (450 a 50 a.C.).

Aquellos que compartimos esta civilización nos destacamos por la elaboración de elementos como grandes espadas, escudos alargados, grandes hebillas, fíbulas, construíamos nuestras fortificaciones en las cumbres y acuñamos nuestra propia moneda.

Una característica que facilitó nuestro dominio pero que, a la vez, permitió la continuidad de nuestra cultura, fue la ausencia de un verdadero estado celta a causa de la primacía de las estructuras tribales y familiares.

Esta división nos hacía militarmente débiles ante invasores bien organizados, como por ejemplo los romanos (a los que sin embargo les llevó años conquistarnos ), paradójicamente sucedía lo contrario con las costumbres y los valores, protegidos de influencias externas por los fuertes vínculos parentales, en donde el clan estaba por encima de toda organización estatal, y unificaba y cobijaba a sus miembros.

Desarrollamos las denominadas culturas de Hallstatt y La Tène.

  • La primera se manifestó en el primer período de la Edad del Hierro.
  • Tomó el nombre de una localidad de la Alta Austria.

Paises Celtas

¿QUIENES ERAN LOS CELTAS?

Los celtas salimos de la comarca comprendida entre el Rin, el Elba y el Danubio ocho o diez siglos antes de nuestra era.
Pertenecíamos a una raza aria o indoeuropea, por lo que éramos hermanos de origen de los germanos, eslavos, tracios, indios, persas, italiotas, griegos etc.
Cuando hacia el siglo XV antes de Cristo los italiotas y griegos fueron a establecerse uno a la península italiana y otro a la griega, los celtas nos quedamos aún en Europa Central.

Hacia el siglo IX ocupamos las tierras entre el Rin y el Sena y atravesamos el Canal de la Mancha.

Hacia el 500, tras empujar a los ligures, penetramos en España. Un siglo más tarde nos extendimos por todo el valle del Po italiano y poco después invadimos el Danubio medio y bajo.

Atacamos Iliria y entramos en contacto con los macedonios y los griegos, de tal modo que en el siglo IV ningún otro pueblo poseía un imperio comparado al nuestro en extensión. Imperio que fue efímero pues acabmos por dividirnos pronto en una porción de pueblos distintos.

En cuanto a los celtas insulares, debieron establecerse en Gran Bretaña hacia el siglo IX u VIII, se ignora como lo hicieron, pero si se sabe que en los siglos III y II Antes de Cristo los bretones y los belgas cruzaron el canal de la mancha uniéndose a los Goidels o expulsándoles más hacia el interior.

Por consiguiente hay dos grupos de celtas insulares los goidélicos y los bretones. Las grandes divinidades son comunes, aunque con evoluciones fonéticas y diferentes interpretaciones que cada uno hizo a su modo.

En cuanto a su historia mítica, tiene dos fases. La primera de las razas que invaden Irlanda es la de Cessair, que desembarca en Irlanda para huir del diluvio.

Tras el diluvio empieza una segunda fase con cinco invasiones. La primera es la de Partolón, la segunda la de Nemed, la tercera la de los Fir Bolg, la cuarta la de los Tuatha De Dannan y la quinta la de los Hijos de Milé.

Tipológicamente éramos dolicocefácilos, rubios y de elevada estatura y nuestro origen se relaciona más claramente como una división de los pueblos caucásicos que como una parte de los pueblos nórdicos

Desde el punto de vista histórico, los celtas fuimos los primeros que formamos en Europa central un imperio entrando en contacto con otros pueblos de los que asimilamos otras formas de vida, como fueron los ritos funerarios aportados por las emigraciones procedentes del centro y sureste de Europa que introducen el rito de la cremación de los cadáveres cuyas cenizas se depositan en urnas bajo tierra (cultura de los campos de urnas).

La superioridad de nuestras armas, espadas de hierro, nos dotó de un poder dominador, pero nos mezclamos con los pueblos conquistados. Durante el período del Hallstatt (650-400) dominamos a los ligures en el centro y norte de la Galia, llegamos a las islas Británicas y penetramos también en la península ibérica, a principios del siglo V a. C. (aunque las primeras manifestaciones célticas se datan en los campos de urnas de Cataluña del siglo IX), donde vivían fenicios e iberos. En el norte de la península Itálica luchamos contra los etruscos, en la península de los Balcanes derrotamos a los griegos y saqueamos el santuario de Delfos.

Llevamos nuestras conquistas hasta el Asia Menor.

Nunca llegamos a formar un estado unitario, pero sí poderosos grupos semifeudales unidos por necesidades de defensa común.

Con el desarrollo de La Tène (hacia el año 400 a.C.), los celtas, ahora denominados galos, invadimos el valle del Danubio y parte del Asia Menor, pero poco después comenzamos a ser derrotados, especialmente, por los romanos que, al extenderse por el Mediterráneo y por Europa, colisionan con el mundo céltico.

Durante el siglo III a. C., nuestro Imperio Celta perdió su unidad y se desintegró en multitud de reinos independientes.No obstante, nuestros restos en lo que actualmente es Francia, España e Italia y entre otros países, resistieron bravamente a las legiones romanas. En España probablemente entramos por los Pirineos y después de extendernos por el norte y oeste seguimos haciéndolo por el centro y sur. Fuimos rápidamente absorbidos por los indígenas, los íberos, dando lugar a la raza celtíbera.

La cuenca alta y media del Duero y los montes de la cordillera Ibérica parecen haber sido los núcleos más importantes del celtismo hispánico, pese a conservarse sus caracteres con mayor pureza en el área del litoral galaico-portugués.

Nuestros caracteres culturales se cifraban en tener una religión panteísta y misteriosa

Creíamos en la reencarnación o transmigración de las almas y en la existencia de otra vida después de la muerte. Adorabamos a los astros y a dioses superiores, que tenían suficiente poder para influir en nuestro destino, adversa o favorablemente. Nuestro culto lo practicabamos en la cumbre de una montaña o en la espesura de los bosques y hacíamos sacrificios humanos a nuestras divinidades.

Eramos una raza sumamente belicosa que, en tiempos de paz, nos dedicábamos a la caza y a la pesca, quedando las mujeres al cuidado de las faenas agrícolas y domésticas.

Las cosechas se repartían por igual entre todos los ciudadanos y éstos estaban divididos en cuatro categorías sociales que correspondían al sacerdocio, la nobleza o jerarquía guerrera, el pueblo y los esclavos.

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