Albherto's Blog
Argonauta, en busca del Vellocino de Oro. Una navegación diaria por la blogosfera… ¡ y hasta aquí puedo escribir !

09.- Jasón, Principe de Yolcos

Estatua de Jasón con el vellocino

El linaje de Jasón

Apolodoro, Biblioteca I, 7, 3
(trad. M. Rodríguez de Sepúlveda, Madrid, Gredos, 1985)
 

De Deucalión y Pirra nace primero Helén, hijo de Zeus según algunos…

De Helén y la ninfa Orseide nacieron Doro, Juto y Eolo. A los llamados griegos los denominó helenos a partir de su propio nombre y repartió el país entre sus hijos.

…Eolo, que reinó en la región cercana a Tesalia, denominó eolios a los suyos; y casado con Enárete, hija de Deímaco, tuvo siete hijos: Creteo, Sísifo, Atamante, Salmoneo, Deyón, Magnes y Perieres, y cinco hijas…

Apolodoro, Biblioteca I, 9, 1; 9, 8; 9, 16

De los hijos de Eolo, Atamante, que dominaba Beocia, engendró en Néfele un hijo, Frixo, y una hija, Hele.

Tiro, hija de Salmoneo y Alcídice, que fue criada por Creteo, hermano de aquél, se enamoró del río Enipeo, y a menudo se acercaba a su corriente para lamentarse. Pero Posidón, tomando la figura de Enipeo, se unió a ella, que en secreto dio a luz hijos gemelos y los abandonó. Expuestas las criaturas, una yegua de unos yegüeros que pasaban golpeó con el casco a uno de los niños y le hizo una señal morada en la frente. El yegüero recogió a ambos y los crió, y al de la marca morada (pelion) lo llamó Pelias, y al otro Neleo.

De Esón, hijo de Creteo, y Polimede, hija de Autólico, nació Jasón, que habitó en Yolco, donde reinaba el sucesor de Creteo, Pelias.

Orígenes y atributos

Era hijo de Esón, rey de Yolcos, en la región de Tesalia, nieto, por lo tanto, de Eolo. Su maternidad corresponde a Alcímeda o a Polímede, según versiones.

Esón había sido derrocado por su hermanastro Pelias, y, ante tal traición, un oráculo había predicho a éste que, más tarde o más temprano, uno de sus sobrinos le mataría o derrocaría. Nada más nacer Jasón, y temiendo su madre la ira de Pelias, dijo que el niño se había puesto enfermo, y, al poco, anunció su muerte. Se celebraron funerales de una gran pomposidad y dramatismo para darle una mayor credibilidad a tal hecho. Jasón, en realidad, estaba totalmente sano, y estaba siendo criado por el centauro Quirón, que le enseñó artes como la astronomía o la medicina.

Aventuras de Jasón

Cuando Jasón cumplió veinte años, abandonó a su maestro y un oráculo le indicó que debía ir a Yolcos, semidesnudo con pieles de leopardo, el pie descalzo y dos lanzas. Al llegar a su ciudad natal, causó gran expectación y asombro y pudo hacerse oír. Anunció que era el hijo de Esón y que quería recuperar su trono.

Entonces, Pelias que temía tanto al joven como a un pueblo insatisfecho, ideó una estratagema para solucionar el problema que se le planteaba. Llamó a Jasón a su corte y le dijo que había tenido un sueño en el que un oráculo le decía que debía restablecer el honor de Frixo, un antepasado asesinado en la Cólquide, trayendo sus cenizas a su tierra. Además, le dijo que en aquel lugar, Frixo también había dejado un vellocino de oro que le colmaría de riquezas. Después le prometió que si hacia todo eso le restablecería en el trono. Jasón era un joven fuerte y aguerrido y no dudó en acometer tal empresa, entonces reunió a un grupo de acompañantes, los Argonautas, y emprendió la búsqueda del vellocino de oro.

Jasón es un héroe mitológico griego. Era hijo de Esón, rey de Yolcos, quien fue destronado por su hermano Pelias. Éste fue advertido por el oráculo de que tuviera cuidado con un hombre calzado con una sola sandalia porque pondría en peligro su trono.

Jasón fue educado por el centauro Quirón hasta que fue adulto. Cuando Jasón cumplió los veinte años, se dirigió a Yolcos dispuesto a recuperar el trono que por herencia le pertenecía. En el camino, tuvo que cruzar un río donde perdió una de sus sandalias. Al llegar a la ciudad, fue llamado por su tío Pelias y éste, al darse cuenta de que aquél podía ser el hombre que anunciaba el oráculo, decidió alejarlo de su tierra enviándolo a una difícil misión: viajar hasta la Cólquida (al pie del Cáucaso), y traer de allí el vellocino de oro, que había sido la piel de un carnero fabuloso que había salvado la vida a Frixo, antepasado de Pelias, y lo había trasladado a la Cólquida. Allí Frixo ofreció en sacrificio a Zeus este carnero y luego regaló la piel del animal, que era de oro, al rey Eetes, que lo depositó en un árbol custodiado por dos toros que arrojaban fuego por la boca y una serpiente que nunca dormía.

Jasón y los Argonautas es una de las epopeyas más famosas de la mitología griega. Es la leyenda de un grupo de héroes que se lanzan a la aventura y sortean todo tipo de peligros hasta conseguir lo deseado y luego, regresar a casa sanos y salvos.

Jasón es un héroe mitológico griego. Hay diferentes versiones sobre quién fue su madre: Alcímede, Polimede, Polimela, Eteoclímene, Polifeme o Teogneta.[1] Su padre fue Esón. Fue rey de Yolcos y destronó a su tío Pelias. Éste fue advertido por el oráculo de que tuviera cuidado con un hombre calzado con una sola sandalia porque pondría en peligro su trono.

Jasón fue educado por el centauro Quirón hasta que fue adulto. Cuando Jasón cumplió los veinte años, se dirigió a Yolcos dispuesto a recuperar el trono que por herencia le pertenecía. En el camino, tuvo que cruzar un río donde perdió una de sus sandalias. Al llegar a la ciudad, fue llamado por su tío Pelias y éste, al darse cuenta de que aquél podía ser el hombre que anunciaba el oráculo, decidió alejarlo de su tierra enviándolo a una difícil misión: viajar hasta la Cólquida (al pie del Cáucaso), y traer de allí el vellocino de oro, que había sido la piel de un carnero fabuloso que había salvado la vida a Frixo, antepasado de Pelias, y lo había trasladado a la Cólquida. Allí Frixo ofreció en sacrificio a Zeus este carnero y luego regaló la piel del animal, que era de oro, al rey Eetes, que lo depositó en un árbol custodiado por dos toros que arrojaban fuego por la boca y una serpiente que nunca dormía.

Jasón es el héroe de esta historia que dirige al grupo. Fue hijo de Esón, rey de Yolcos destronado por su hermano Pelias, quien envió al pequeño Jasón con el centauro Quirón para que fuera educado y por temor a ser destronado, claro. Además el oráculo le había advirtió a Pelias que un hombre calzado con una sola sandalia iba a quitarle su ilegítimo lugar en el trono.

Jasón creció y se convirtió en un hombre adulto. Una versión dice que regresó a Yolcos para recuperar el trono que le pertenecía por herencia; mientras que otra versión cuenta que regresó para participar de la celebración de los Juegos Olímpicos en honor del dios Poseidón que organizó Pelias. Lo importante es que en el camino, Jasón tuvo que cruzar un río y allí perdió una de sus sandalias y cuando Pelias lo vio, recordó el oráculo. Asustado, le dijo a Jasón que tenía una misión para él: viajar hasta Cólquida (al pie del Cáucaso), y traer la piel de un carnero que había salvado la vida de su antepasado Frixo: el llamado vellocino de oro.

En Cólquida (a orillas del Mar Negro y en lo que hoy sería Georgia), Frixo había ofreció en sacrificio a Zeus un carnero y regalado la piel de oro del animal al rey Eetes, que lo depositó en un árbol custodiado por dos toros que arrojaban fuego por la boca y una serpiente que nunca dormía.

Jasón reunió un grupo de cincuenta valientes héroes griegos, entre los que figuraban Orfeo, Cástor, Pólux, Peleo, Heracles, Teseo, Laertes y Atalanta, la única mujer. Luego le encargó al constructor Argos la construcción del navío que recibió su nombre, a la vez que la tripulación tomó el nombre de Argonautas (marineros de Argo). Reunidos todos, se echaron a la mar.

Muchos peligros y travesías se cruzaron en el camino, pero superado este obstáculo, llegaron a la Cólquida y Jasón se anunció al rey Eetes. Éste le dijo que le daría el vellocino de oro a cambio de una serie de tareas: uncir a los dos toros que lo custodiaban, arar un campo con ellos, arrojar sobre los surcos unos dientes que había entregado Atenea al rey y luego vencer a una serpiente que nunca dormía y que permanecía al pie del árbol donde se hallaba el vellocino.

Pero ninguna historia está completa si no hay un toque de romance y fue el turno de la princesa y hechicera Medea, quien se enamoró de Jasón y le ofreció su ayuda, a lo que Jasón respondió con la clásica promesa de llevársela consigo a Yolcos. Ella le dio una pócima mágica e indicaciones para que nuestro héroe pudiera superar todas las tareas, y por último, durmió a la peligrosa serpiente y de ese modo Jasón recogió el vellocino de oro y huyó con los Argonautas y Medea en su embarcación.

Durante la ausencia de Jasón, Pelias planeó matar a Esón, pero éste se suicidó bebiendo la sangre de un toro. De regreso a casa, los peligros reaparecieron, desde tempestades hasta monstruos. Al llegar a Yolcos, Jasón le entregó a Pelias el vellocino de oro y al ver que su padre Esón había muerto, Medea puso su cadáver en una olla y el rey volvió a la vida como un hombre joven. Entonces dijo a las hijas de Pelias que haría lo mismo por su padre. Las hijas de Pelias le cortaron la garganta, pero Medea se negó a resucitarle, por lo que el usurpador ya no regresaría jamás.

Algunas versiones dicen que Jasón y Medea huyeron a Corinto y tuvieron dos hijos. Pero más tarde la dejó para casarse con Glauca, hija del rey de Corinto. Medea se vengó matando a Glauca y a sus hijos. Al final, parece que siempre hay una mujer despechada.

El Jasón de Gustave Moreau (Museo de Orsay).

Jasón del Cine

Jasón era un héroe tesalio. Aesón, su padre, era hijo de Creteo y de Tiro (la que fue amada por Poseidón). Fue despojado de su reino, el país de Iolcos, por su hermanastro, Pelias, hijo de Tiro y de Poseidón. No obstante, su hijo Jasón fue criado por el centauro Quirón. Llegado a edad adulta, Jasón dejó el Pelión y se presentó en Iolcos, cubierto por una piel de pantera, con una lanza en cada mano y el pie izquierdo sin sandalia. Pelias estaba celebrando un sacrificio; al ver a ese hombre, tuvo miedo, pues un oráculo le había aconsejado “desconfiar del hombre que no tuviera más que una sandalia”. Jasón se acercó al rey y le reclamó el reino que, según decía, le pertenecía legítimamente. Pelias, sin rehusar abiertamente, le pidió que antes trajera el vellocino de oro del carnero que antaño se habían llevado Frixo y Hele desde Grecia a Cólquida. Ese vellocino, como se sabía, se hallaba en un bosque consagrado a Ares, en Colcos, y el rey Aetes, hijo del Sol y de la Oceánida Perseida, lo había confiado a la custodia de un dragón maligno. Pelias, al enviar tan lejos a Jasón, estaba convencido de que no volvería. Jasón aceptó la misión y empezó por pedir consejo a Argos, hijo de Frixo y Argos, por indicación de Atenea, construyó el primer gran navío, el Argos, capaz de llevar a Cólquida, es decir, al fondo del Ponto Euxino, a Jasón y a los compañeros que él eligiera. Esa nave se construyó pronto, en el puerto de Pagase, en Tesalia, con madera cortada en el Pelión, pero la pieza de proa era un trozo de encina procedente de Dodona (el bosque donde Zeus daba sus oráculos): proporcionado por Atenea, ese trozo de encina tenía el don de la palabra y podía profetizar

Significado de Jasón

Jasón se interpreta como ‘aquel que sanará’, ‘el que salva y cura’. Es el que alivia de forma física y moral. Jasón es en la mitología griega el jefe de los argonautas, que conquistó el Vellocino de Oro. Su larga tradición histórica como nombre hace que sea también un importante personaje bíblico; el discípulo de San Pablo, que fue perseguido en Salónica. La versión italiana del nombre es Giasone, de uso relativamente común.

Jasón y los argonautas:
Jasón es un héroe tesalio. Aesón, su padre, era hijo de Creteo y de Tiro (la que fue amada por Poseidón). Fue despojado de su reino, el país de Iolcos, por su hermanastro, Pelias, hijo de Tiro y de Poseidón. No obstante, su hijo Jasón fue criado por el centauro Quirón. Llegado a edad adulta, Jasón dejó el Pelión y se presentó en Iolcos, cubierto por una piel de pantera, con una lanza en cada mano y el pie izquierdo sin sandalia. Pelias estaba celebrando un sacrificio; al ver a ese hombre, tuvo miedo, pues un oráculo le había aconsejado “desconfiar del hombre que no tuviera más que una sandalia”. Jasón se acercó al rey y le reclamó el reino que, según decía, le pertenecía legítimamente. Pelias, sin rehusar abiertamente, le pidió que antes trajera el vellocino de oro del carnero que antaño se habían llevado Frixo y Hele desde Grecia a Cólquida. Ese vellocino, como se sabía, se hallaba en un bosque consagrado a Ares, en Colcos, y el rey Aetes, hijo del Sol y de la Oceánida Perseida, lo había confiado a la custodia de un dragón maligno. Pelias, al enviar tan lejos a Jasón, estaba convencido de que no volvería. Jasón aceptó la misión y empezó por pedir consejo a Argos, hijo de Frixo y Argos, por indicación de Atenea, construyó el primer gran navío, el Argos, capaz de llevar a Cólquida, es decir, al fondo del Ponto Euxino, a Jasón y a los compañeros que él eligiera. Esa nave se construyó pronto, en el puerto de Pagase, en Tesalia, con madera cortada en el Pelión, pero la pieza de proa era un trozo de encina procedente de Dodona (el bosque donde Zeus daba sus oráculos): proporcionado por Atenea, ese trozo de encina tenía el don de la palabra y podía profetizar.

Jason y los Argonautas

Yolco, en la Antigua Grecia, era gobernado por Esón hasta que un día cayó derrocado por Pelias, su propio hermano. Fue entonces cuando su hijo Jasón, que juró venganza, fue llevado hasta el monte Pelión para completar su educación bajo la estricta mirada de Quirón, el Centauro.

Cuando ya se había convertido en un hombre, volvió a Yolco ansioso por cumplir aquello que siendo un niño había prometido. Durante el viaje, perdió una sandalia cuando ayudó a una anciana a cruzar un río. Cuentan, por otra parte, que su amabilidad se vio recompensada pues la anciana no era otra que la diosa Atenea, la cual, y a partir de ese momento, le concedió sus favores.

La cuestión es que al llegar de nuevo a su patria, se presentó ante su tío traidor con un pie descalzo para exigirle la restitución de su herencia. Y esto turbó a Pelias, aunque aparentemente no lo demostró, ya que una de las profecías del oráculo le había avisado del peligro que llegaría hasta él en el cuerpo de un hombre que caminaba sobre una sola sandalia.

Entonces Pelias decidió que tenía que enviarlo lejos. Y lo consiguió dando su palabra de devolverle su reino si Jasón era capaz de traer, ante él, el vellocino de oro, vellocino que Hermes había enviado a Frixio y Hele, hijos de Atamante, (rey de Beocia y también tío de Jasón), para poner sus vidas a salvo.

Jasón aceptó sin dudarlo y partió hacia el bosque de Colcos, en donde un terrible dragón custodiaba un territorio que estaba consagrado a Ares, dios de la guerra. Su primer paso fue ir hasta Argos, el carpintero, al que pidió que construyera una nave que flotara sobre el agua. Tan bien hizo Argos su trabajo que la nave recibió su nombre y se convirtió, según cuenta la leyenda, en el primer barco de la historia.

Argos, la primera nave en el mar

Escogió entonces Jasón a los que habrían de acompañarle en la travesía de entre los más heróicos guerreros. Los elegidos fueron cincuenta en número y, a partir de ese momento, fueron conocidos como Los Argonautas. Entre ellos hay quien asegura que se encontraban nombres ya legendarios en la mitología como el propio Argos, Heracles, Asclepio, Orfeo o Atalanta, la única mujer de toda la tripulación.

Muchas fueron las aventuras que vivieron Jasón y los Argonautas, (en la isla de Lemnos, en el Cícico o  luchando contra las Harpías o evitando a las Sirenas, pero todo esto lo contaremos otro día), hasta que llegó a la Cólquide, lugar en el que el Rey Aestes tendría que entregarle el ansiado vellocino. Ahora bien, Aestes no quería ceder tan fácilmente y dijo a Jasón que, antes de lograr su objetivo, tendría que domar a unos bueyes muy peculiares de pezuñas de bronce. Su misión era sembrar, tras haber arado con ellos, los dientes del dragón de nombre Cadmo, el que fuera en su día fundador de la ciudad de Tebas.

Pero Medea, hija del rey, se enamoró del apuesto Jasón nada más verlo y le prometió ayudarlo en secreto, siempre bajo la condición de que la llevara con él a su reino y la convirtiera en su esposa. Jasón aceptó y, gracias a la magia de la joven, superó con éxito la prueba impuesta. Cuentan que no sólo le entregó un ungüento que aplacaba la voluntad de los bueyes, sino que también enseñó a Jasón como despistar a los soldados que surgían de la tierra cada vez que un diente de dragón caía sobre ella, (en realidad sólo se trataba de lanzar una piedra lejos y distraer así su atención).

Argonautas

Pero Aestes no quería entregar el vellocino y planeó acabar con Jasón. Claro que no contaba con que su propia hija lo delataría y ayudaría al héroe a vencer al dragón, (Medea lo hizo caer en un profundo sueño), que cuidaba del tesoro antes de que su padre pudiera poner en marcha su plan.

Ya de vuelta en Yolco, Medea consiguió convencer a las hijas de Pelias de que podría hacer regresar la juventud al cuerpo del rey. Pero para ello, les dijo, era necesario realizar sobre él un hechizo y luego desmembrar su cuerpo. Luego no habría sino que poner al fuego cada pedazo durante largas horas.

Pero el final no fue el esperado, cuenta la mitología, por Jasón y su amada Medea. El pueblo de Yolco se horrorizó ante tal brutalidad y los echó de la ciudad. Entonces tuvieron que partir hacia Corinto y olvidarse para siempre de la posibilidad de reinar en Yolco.

Pero ahí no acaba la historia… Jasón y Medea tuvieron dos hijos en Corinto, pero la unión no duró mucho y Jasón terminó dejándola para casarse con la hija del rey de Corinto, de nombre Glauca. Medea, presa de la furia más intensa, terminó con la vida de la segunda esposa de su amado

Jasón

     

Era hijo de Esón, rey de Iolcos, en Tesalia, y de Alcimeda. Destronado éste por su hermano Pelias, el oráculo le predijo que [134] lo sería él a su vez por el hijo que tuviese su hermano. Así fue que cuando Esón tuvo un hijo, temeroso de que le matase Pelias, le dio por muerto y le llevó secretamente al monte Pelión, en el que residía un hombre docto y sabio, llamado Quirón, a quien encargó de criar y educar a su hijo. -Era éste Jasón, que cuando tuvo veinte años, favorecido por Juno, a la que había hecho un favor sin conocerla, vino a Iolcos a pedir a Pelias la restitución de su usurpado trono. Como Jasón, por su saber, valor y belleza se había captado el amor del pueblo, que odiaba a Pelias, éste no se atrevió a negarle su petición, le prometió pues concederle lo que pedía; pero le persuadió que emprendiese la honrosa hazaña de reconquistar el Vellocino, que, como ya os he referido, había arrebatado Eestes a Frixo, a quien al intento asesinó. Jasón, seducido por esta gloriosa expedición, se embarcó con [135] otros cincuenta príncipes griegos en la nave Argos, llegando felizmente a Cólquida los intrépidos Argonautas. Pero Eestes no se prestó a entregar el Vellocino sin que Jasón hubiese primero matado al dragón que lo custodiaba, y después amansado a los fieros toros con pies y cuernos de acero, que arrojaban llamas, y que le habían sido regalados para el mismo objeto por Vulcano. Arando con ellos cierta cantidad de tierra con un arado de diamante y sembrando en ella los dientes del dragón, de ellos nacieron guerreros, que tuvo Jasón que exterminar. Todas estas proezas las hizo este héroe con la ayuda de Medea, hija de Eestes, que era una hábil hechicera que se había enamorado de él. Huyeron después, llevándose el Toisón, y regresaron a Iolcos; pero Pelias no cumplió su palabra y retuvo el trono. Medea, para vengar a su marido, persuadió a las hijas de Pelias que para rejuvenecer a su anciano padre le cortasen a pedazos e hiciesen hervir en un caldero; pero este crimen no aprovechó a Jasón, porque Acaste, hijo de Pelias, se hizo proclamar por rey, y desterró a Jasón y a Medea, que se retiraron a Corinto. Allí, olvidando Jasón lo mucho que debía a Medea, la repudió para casarse [136] con Glausea, hija del rey de Corinto. Medea, para vengarse, envenenó al rey y a la princesa, degolló a presencia de Jasón a sus propios hijos y huyó por los aires en un carro tirado por fieros dragones. Pasó a Asia, donde se casó con un poderoso rey, y tuvo un hijo llamado Medas, que sucedió a su padre, y del que tomaron sus súbditos el nombre de medos. 

     Jasón, después de la muerte del rey de Corinto, su protector, llevó una vida triste y errante: Medea le había predicho que moriría por su nave Argos, y en una ocasión que dormía a la sombra de la arrumbada embarcación, se cayó uno de sus masteleros y le mató. Otros autores dicen que conquistó la Cólquida, en la que reinó tranquilamente hasta su muerte. Sobre su expedición en busca del Vellocino se escribieron dos poemas, el uno en griego, por Apolonio, y el otro en latín, por Valerio Flaco.

 

Esta historia es muy antigua desde la época de Homero en el siglo IX – VIII a.c. o anterior, por eso hay varias versiones. La diosa Néfele o su espíritu se le apareció a unos niños, con un carnero alado cuya lana era de oro, los niños huyeron sobre el mar, Hele se cayó y de ahogó, el carnero alado llamado Crisomallo, llevó a Frixo, hasta Colquide, Frixo cuando llegó lo sacrificó y tendió su piel en una arboleda consagrada a Ares, y la cuidaba el dragón, en las tierras del rey Colquide al pie de Caúcaso. Allí permaneció hasta que Jasón la rescató y el carnero se convirtió en la constelación de Aries.

Varios héroes griegos, Heracles, Teseo, Castor y Pólux, acaudillados por el tesalio, Jasón héroe de Tesalía, organizaron una expedición para reconquistar de manos del rey de Colquide, Eetes; al vellocino de oro poseído anteriormente por el rey Athamas, de la ciudad beocia de Orcomedes. Argos era tripulado por cincuenta héroes llamados argonautas. Embarcados en el navío Argo llegaron a Colquide, donde con la ayuda de la maga Medrea, hija del Rey, Jasón logró escapar a los innumerables peligros que le amenazaban para apoderarse del Vellocino. Enamorada de Jasón, Medea lo acompañó en su huída. Los argonautas experimentaron toda suerte de aventuras en su viaje de regreso a Tesalia, la patria de Jasón. Allí Medea abandonada por otra mujer, en un acceso de celos dio muerte a los hijos que había tenido con Jasón y a su rival, desapareció por los aires en un carro del que tiraban dos serpientes aladas.

 

Jasón. Príncipe de Tesalia  que fue desposado ilegítimamente de su trono por Pelias. Para mantenerlo alejado, Pelias le dijo que le restituiría en el trono si le traía el Vellocino de oro que colgaba de un árbol en la Cólquide que se hallaba en el mar Negro y era custodiado por un dragón.  El héroe consultó el Oráculo de Delfos y con la ayuda de Hera, reunió a un grupo de valientes que le acompaño en la misión. El héroe se puso rumbo a bordo de su navío, el Argos. Entre los cincuenta acompañantes, conocidos como los Argonautas, se encontraban varios héroes griegos.  Tuvieron que sortear infinidad de penalidades antes de llegar a su destino: entre ellas, la trágica lucha contra los doliones en la isla de Cícico, la persecución de las Harpías a la entrada del Bósforo o el paso de las temibles rocas de las Simplegades.  La expedición además se detuvo en Lemnos, donde Jasón yació con Hipsípila, quien posteriormente tendría dos hijos.  Cuando llegaron a la Cólquide y se presentaron ante Eetes, éste se negó al principio a dejarlos irse con el Vellocino de Oro. Para ello les instó a que realizasen una serie de pruebas, a cual más difícil. En todas ellas fue proverbial la ayuda de la magia de Medea, la hija del rey.  Consiguieron huir pero ante la persecución del rey, Medea sugirió que se descuartizase a su hermano Apsirto, de forma que al lanzarlo al mar, su padre se entreviera recogiendo los restos de su hijo.  Al regresar a Yolco, Medea hizo creer a las hijas de Pelias que si cortaban y hervían a su padre, le devolverían la juventud.  Más tarde, sería repudiada por Jasón provocando la desgracia de su descendencia.

2 comentarios to “09.- Jasón, Principe de Yolcos”

  1. que hizo amedea para que jason recupere el trono ??

  2. Muy bien sin palabras


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