Albherto's Blog
Argonauta, en busca del Vellocino de Oro. Una navegación diaria por la blogosfera… ¡ y hasta aquí puedo escribir !

59.- La muerte de Pelias (otra versión)

LAS PELIADAS

Pelíadas o Peliades fue, en la mitología griega, el nombre dado en conjunto a las hijas de Pelias. Las Pelíadas están relacionadas con el mito de Jasón y son culpables de parricidio involuntario, engañadas por Medea, quien las convence con una treta. Medea las instruye en un mito de rejuvenecimiento, engañándolas descuartizando un carnero viejo y metiéndolo en un caldero para sacar uno joven. Creyendo que harán lo mismo con su padre, lo descuartizaron. Las Pelíadas se refugiaron en Mantinea (Arcadia), después de su involuntario parricidio.

Eurípides tituló una de sus primeras tragedias con el nombre de Las Pelíades, tragedia que presentó en las Dionisias en el 455 a. C., si bien no ganó.

Las hazañas de Jasón no habían terminado. Como Pelias rehusaba entregar su reino al joven, Medea persuadió a sus hijas, las Pelíadas, para que rejuvenecieran a su padre con encantamientos cuyo secreto le confió. Pero la receta que les dio no era verdadera, y las Pelíadas sólo lograron matar a su padre.

A consecuencia de ese crimen, Jasón y Medea hubieron de refugiarse en Corinto, donde vivieron diez años. Al cabo de ese tiempo, Jasón se casó con Medea y se prometió con Creusa, la hija del rey Creón.

Medea envió entonces a la muchacha un traje nupcial que le infundió un fuego violento en las venas; todo el palacio real ardió, con Creusa y Creón. Mientras, Medea mataba a los dos hijos que había tenido de Jasón y se escapaba en un carro alado.

Jasón, tras todas esta aventuras, volvió a Iolcos y recobró su reino de Acasto, el hijo de Pelias, que había sucedido a su padre.

Medea llevó algún tiempo una vida errante. Se quedó algún tiempo en Atenas, cerca de Egeo, pero hubo de abandonar el país. Halló refugio en Asia, en el país de los medas, que le debe su nombre, y luego volvió junto a su padre, a quien le hizo recobrar el reino, que, mientras tanto, le había quitado Perses, el propio hermano de Aetes. Una tradición decía que Medea nunca había muerto, sino que había sido transportada viva a los Infiernos para ser allí esposa de Aquiles.

Muerte de Pelias

 

 Crátera de volutas. Jasón y Pelias, ca. 350 a.C. Museo del Louvre

Apolodoro, Biblioteca I, 9, 26-27
(trad. M. Rodríguez de Sepúlveda, Madrid, Gredos, 1985)

Después de pernoctar en Crea… llegaron a Yolco, habiendo invertido en todo el viaje cuatro meses.

Pelias, que no contaba con el retorno de los Argonautas, determinó matar a Esón, pero éste pidió darse muerte él mismo, y al ofrecer el sacrificio bebió la sangre del toro hasta morir. Igualmente la madre de Jasón, después de maldecir a Pelias, se ahorcó dejando un niño pequeño, Prómaco; pero a éste también lo mató Pelias.

Jasón a su regreso entregó el vellocino, y queriendo vengarse del daño sufrido, esperaba el momento propicio. Entretanto navegó con los jefes hasta el Istmo y ofreció la nave a Posidón; luego exhortó a Medea a que buscase el medio de castigar a Pelias.

Ésta se dirigió al palacio y persuadió a las hijas de Pelias a que despedazaran y cocieran a su padre, prometiéndoles rejuvenecerlo con sus drogas; para convencerlas, a un carnero troceado y cocido lo transformó en cordero y, ellas, engañadas, hicieron pedazos a Pelias y lo cocieron. Acasto, con los habitantes de Yolco, enterró a su padre y expulsó de Yolco a Jasón y Medea.

…………..oOo…………..

Otra versión de la Muerte de Pelias

Medea, J.W. Waterhouse

 Ovidio, Metamorfosis VII, 298 ss. (trad. E. Leonetti Jungl, Madrid, Espasa Calpe, 199417)

Y para que no cesaran sus argucias, la mujer del Fasis finge sentir un falso odio hacia su marido y busca refugio, suplicante, en casa de Pelias; también él estaba cargado por la vejez, por lo que sus hijas la acogieron. La astuta Cólquida se gana su confianza en poco tiempo fingiendo una falsa amistad, y mientras les relata, entre sus mayores méritos, cómo le ha quitado la vejez a Esón, deteniéndose especialmente en ese punto, en las muchachas renace la esperanza de que con los mismos artificios pueda rejuvenecer también a su padre. Y eso es lo que le piden, invitándola una y otra vez a que fije el precio ella misma. Por unos momentos ella calla y parece dudar, y con fingida gravedad mantiene en suspenso el ánimo de las suplicante. Luego, tras prometerles que lo hará, “para que tengáis más confianza en mis servicios”, les dice, “con mis fármacos transformaré en un cordero el carnero más viejo que tengáis entre vuestras ovejas”. Inmediatamente le traen un lanoso carnero cargado de innumerables años, arrastrándolo por los cuernos que se repliegan sobre las huecas sienes. Tras atravesarle la fláccida garganta con un cuchillo hemonio, cuyo filo mancharon escasas gotas de sangre, la hechicera sumergió en el hueco bronce los miembros del animal junto a unos poderosos jugos. Éstos contraen las partes del cuerpo, consumen los cuernos y junto a los cuernos los años, y desde el interior del caldero se escucha un tierno balido; al momento, mientras aún se asombran del balido, salta fuera un cordero que huye retozando en busca de ubres llenas de leche. Las hijas de Pelias se quedaron pasmadas de asombro, y así, una vez que las promesas habían dado fe de su certeza, entonces realmente insistieron con más vehemencia.

Bajorrelieve del s. V a.C. Medea y las Hijas de Pelias Tres veces Febo había desuncido del yugo a sus caballos tras sumergirse en las aguas del río de Iberia, y las estrellas brillaban radiantes en la cuarta noche, cuando la insidiosa hija de Eetes puso sobre un voraz fuego agua pura y hierbas sin poder. Y ya un sueño semejante a la muerte, infundido con encantamientos y con el poder de unas fórmulas mágicas, se había apoderado del rey, cuyo cuerpo yacía blandamente, y junto con el rey, también el de sus guardias. Las hijas entraron en la habitación junto con la mujer de la Cólquide, como se les había ordenado, y rodearon la cama: “¿Por qué dudáis ahora, cobardes?”, les dice. “Empuñad las espadas y haced qeu salga la vieja sangre para que yo pueda rellenar las venas vacías con sangre joven. En vuestras manos están la vida y la edad de vuestro padre: si sentís por él algún afecto, si no agitáis en vuestro pecho vanas esperanzas, ¡ayudad a vuestro padre y explusad de él la vejez con vuestras armas, y clavándole la espada haced que salga la sangre corrupta!”.

Ante tales exhortaciones, precisamente aquellas que son más piadosas son las primeras en volverse impías, y para no ser infames cometen una infamia; sin embargo, ninguna es capaz de mirar mientras golpea, y apartando la vista le hieren a ciegas con mano cruel, volviendo la cabeza. Él, chorreando sangre, consigue no obstante incorporarse sobre el codo, intenta levantarse del lecho, medio despedazado, y tendiendo entre todas esas espadas sus brazos cada vez más pálidos dice: “¿Qué hacéis, hijas? ¿Quién os ha armado para que matéis a vuestro padre?”. A ellas les faltó el valor y la mano. Iba a decir más cuando la cólquida le cortó el cuello y la palabra, y sumergió su cuerpo desgarrado por las heridas en el cuello hirviendo.

De no haberse marchado por el aire con sus serpientes aladas no habría podido librarse del castigo. Huye por las alturas, por encima del sombrío Pelión.

Las Hijas de Pelias conducen a su padre a la muerte.

Fresco del Amor Fatal. Pompeya Higino, Fábulas 24, (Trad. S. Rubio Fernaz)

Jasón, como había corrido tantos peligros por orden de Pelias, su tío paterno, comenzó a pensar de qué modo lo mataría sin levantar sospechas. Medea le prometió hacerlo. Así pues, cuando ya estaban lejos de la Cólquide, ordenó colocar la nave en lugar oculto y ella misma se presentó ante las hijas de Pelias como sacerdotisa de Diana. Les promete transformar a su padre Pelias de anciano en joven, pero Alcestis, la hija mayor, niega que esto pueda suceder. Medea, para atraerla más fácilmente a su plan, arrojó una nube sobre ellas e hizo con sus brebajes muchos prodigios que tenían apariencia de ser verdaderos y puso un carnero viejo en un caldero y de él pareció salir un bellísimo cordero. [Desde aquí] del mismo modo las Pelíades, es decir, Alcestis, Pelopia, Medusa, Pisídice e Hipótoe, a instancias de Medea mataron y cocieron a su padre en un caldero de bronce. al ver que habían sido engañadas, huyeron de su patria.

Pausanias VIII, 11, 2 (trad. Mª Cruz Herrero Ingelmo)

[En el camino de Mantinea a Tegea están] las tumbas de las hijas de Pelias. Dicen los mantineos que éstas se fueron a vivir con ellos escapando a la vergüenza por la muerte de su padre. Cuando Medea llegó a Yolco, en seguida se puso a conspirar contra Pelias, de hecho ayudando a Jasón, aunque en teoría porque estaba enemistada con él. Prometió a las hijas de Pelias que, si querían, volvería joven a su padre, que era muy viejo. Después de degollar un carnero del modo que fuera, coció su carne en un caldero juntamente con unos fármacos, por medio de los cuales sacó del caldero al carnero cocido como un cordero vivo. Así cogió a Pelias y lo cortó para cocerlo, y sus hijas lo recogieron no apropiado ni siquiera para enterrarlo. Esto las obligó a trasladarse a Arcadia y, cuando murieron, allí fueron levantados sus sepulcros. Ningún poeta les ha puesto nombres, al menos por lo que he leído, pero el pintor Micón inscribió en sus retratos que ellas eran Asteropea y Antínoe.

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