Albherto's Blog
Argonauta, en busca del Vellocino de Oro. Una navegación diaria por la blogosfera… ¡ y hasta aquí puedo escribir !

34. Del universo cotidiano al mundo mitico y viceversa

Paso de Las Simplégades, de las Rocas Chocantes o Cianeas y paso de las Planctai, de las rocas Eperefeas o Errantes

La colocación del viaje de la Argo en un universo mítico se ve reforzada por el episodio del paso de las Simplégades, de las Rocas Chocantes, también denominadas Cianeas.

Este hecho normalmente es visto como el claro reflejo en el mito de la dificultad que suponía para los barcos griegos el franquear las corrientes del Bósforo, según aquéllos que defienden una interpretación historícista del mito45.

El propio Rhys Carpenter que sostiene que el Bósforo fue inaccesible a los barcos griegos hasta el siglo VII, reconoce que el motivo de las puertas que se cierran es independiente de la posible dificultad de acceso al mar Negro por el estrecho del Bósforo. El tema del paso peligroso es muy común en el folklore: El héroe debe atravesar un puente que es el filo de una espada, una selva de árboles que lo atacan, etc. Pero también, y esto es lo que nos interesa en este momento, aparece relacionado con las iniciaciones de distinto género. Y concretamente es muy abundante la mención del paso al mundo mítico, al mundo del espíritu a través de una hendidura, una puerta, un umbral, que permanece abierto sólo durante un instante, o que se abre y se cierra con gran rapidez47. Dentro de las aventuras de la Argo volvemos a encontrarnos con el episodio del paso peligroso.

En la Odisea (XII, 59 ss.), Ciince explica a Odiseo los peligros a los que debe enfrentarse, teniendo que escoger entre Escila y Caribdis y las rocas Eperefeas, que los dioses llaman Planctai. Las dos rocas, de las cuales la primera no deja pasar a los pájaros, ni siquiera a las palomas que llevan la ambrosía a Zeus, y la segunda no permite que la franqueen los barcos, sólo fueron superadas por la Argo, con la ayuda de Hera.

Por lo general, este episodio es visto como un desdoblamiento del paso de las Simplégades, basándose en la colocación junto a la isla de Circe, que a su vez es un desdoblamiento de Eetes48. Estos autores no tienen en cuenta las claras diferencias que existen entre los dos pasajes. En primer lugar, las Planctai funcionan independientemente, mientras que las Simplégades chocan entre sí. Por otra parte, las rocas Cianeas quedaron fijas cuando la Argo pasó entre ellas, cosa que en absoluto sucede en la Odisea. Ciertamente, se trata del mismo motivo; incluso es posible que, efectivamente, un episodio sea un desdoblamiento del otro.

Pero no carece de sentido. Si entendemos el paso de las Simplégades como un acceso al mundo mitico, al más allá, el paso de las Planctai puede constituir perfectamente la salida. Las palomas que llevan la ambrosía a Zeus proceden del Océano49, del mismo lugar que la Argo, y las rocas les impiden la salida. ¿No podría ser entonces la puerta que lleva del , con el mismo peligro que la vía de entrada?50.

El mayor obstáculo que los distintos autores encuentran a la hora de considerar los dos episodios como diferentes, aunque no independientes, es el de la localización. En efecto, ¿qué hace la Argo en el Mediterráneo occidental?

Autores como Rademacher solucionan este problema señalando la existencia de dos poemas unidos, una Argonáutica antigua, a la que pertenecerían los episodios colocados en el Oeste, y una Jasónida cuya acción discurriría en el Este51. Esta visión es extraordinariamente limitada. Deriva de la idea, ya antigua, de que las navegaciones de Odiseo tienen lugar en el Mediterráneo occidental.

Algún autor incluso sostiene que las Rocas Errantes son las islas Lípari.

Islas Eolias, también conocidas como Islas Lípari.

Es posible que, efectivamente, se trate del mismo episodio que, al relacionarse la leyenda con el Bósforo, fuese traspasado allí. Pero parece bastante claro que las características de las rocas son distintas, y que están colocadas en lugares simétricos:

unas, las Simplégades, a la entrada del mundo mítico;

otras, las Planctai, a la salida.

El cambio que supone que Apolonio hable de Rocas Errantes junto a la isla de Circe, de escollos múltiples que la nave debía salvar, puede deberse a los conocimientos geográficos de la época. Incluso es posible que, en efecto, Apolonio se haya inspirado en las islas Líparí, teniendo en cuenta que normalmente la isla de Circe ya se colocaba cerca de Sicilia. Pero admitir esto a priori significa no hacer un estudio profundo de las fuentes para intentar al menos acercarse lo más posible al estadio más antiguo del mito.

Teniendo en cuenta el carácter erudito del poema de Apolonio, no es extraño que su descripción se diferencie de la de la Odisea, cuya acción se inscribe por completo en una geografia mítica.

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