Albherto's Blog
Argonauta, en busca del Vellocino de Oro. Una navegación diaria por la blogosfera… ¡ y hasta aquí puedo escribir !

33. Duelo aéreo – Los boréadas contra las harpías

Introducción – Fineo – Los Boreádas – Las Harpías – El mito – Comentarios – Origen del mito – Bibliografía

“El hado de las Harpías era morir a manos de los hijos de Bóreas, y el de los hijos de Bóreas morir si persiguiéndolas no las atrapaban.” Apolodoro. Biblioteca Mitológica.

Introducción El mito de la persecución de Zetes y Calais a las Harpías que acosaban al rey Fineo aparece dentro del marco de la expedición de los argonautas. Ya aparecía este mito , aunque no conocemos exactamente de qué forma, en el poema perdido “las Naupáctias”, anterior al siglo V a.c. Posteriormente, tanto en “las Argonáuticas” de Apolonio de Rodas como en “las Argonáuticas” de Valerio Flaco, aparece ampliamente desarrollado; en la “Biblioteca mitológica ” de Apolodoro aparece un buen resumen de otra versión y otras fuentes también lo mencionan .

Fineo Era un rey y adivino, de Tracia, que había estado casado en primeras nupcias con Cleopatra ,hija de Bóreas, y cuando ella murió , con Idea , princesa de origen escita , la cual estaba celosa de los hijos de Cleopatra, y los acusó de haberla intentado violar, acusación que creyó Fineo y cegó a sus hijos. Fineo tenía grandes dotes de adivino, pero no adivinó que su esposa le iba a engañar. En el mito que estamos desarrollando Fineo también aparece solo y ciego por motivos que varían según las versiones : según Apolonio de Rodas y Valerio Flaco, fue cegado por los dioses debido a haber revelado a los hombres demasiadas profecías, lo cual contiene la interesante idea de que a los dioses les desagrada que los hombres conozcan demasiados detalles sobre su futuro puesto que, al no tener incertidumbre sobre el porvenir, se desentienden de los dioses. Otras versiones explican dicha ceguera como obra de Helios, por haber preferido Fineo una larga vida o la facultad de la profecía antes que la facultad de ver; mientras Apolodoro recoge otras dos versiones: por Bóreas y los argonautas, como castigo por haber cegado a sus hijos e incluso por Poseidon como castigo por haber mostrado Fineo a los hijos de Frixo (el que trasladó el vellocino de oro a la Cólquide, motivo de la expedición de los argonáutas) el camino de retorno a Grecia desde la Cólquide. Volver arriba

Los Boreádas Zetes y Calais, gemelos o mellizos, nacidos en Tracia, eran hijos del dios del viento norte, Bóreas y de Oritía, y hermanos de Cleopatra, por tanto tenían lazos familiares con Fineo. El dato de que tenían alas es su principal característica. Según Ovidio en sus Metamorfosis VI , 711-718 ,tenían solo un par de alas, que no las tenían al nacer y aparecieron al llegar a la pubertad; según Higino , las tenían en los pies y en la cabeza y tenían el pelo azul. Para Apolonio de Rodas también tenían dos pares de alas, unas en los pies y otras en la cabeza, oscuras pero con escamas doradas que brillaban; y eran de morenas cabelleras agitadas por el viento. Zetes se interpretaba como “el que sopla fuerte” y Calais como “el que sopla suavemente”. Se embarcaron con Jasón en la expedición de los argonautas donde , según Valerio Flaco, eran los que valiéndose de sus alas ajustaban los cables de las velas .Según Apolonio de Rodas, fueron los que impidieron que el Argo regresara a Misia, a buscar a Hércules, Hilas y Polifemo, cuando los argonautas advirtieron su ausencia de la tripulación. Según Higino tenían el cargo de contramaestres y participaron en los juegos fúnebres en honor a Pelias, donde Zetes venció en la carrera larga y Calais en el doble estadio. Volver arriba

Las Harpías Interesantes personajes de los cuales se abren numerosos interrogantes. El nombre harpías significa “arrebatadoras”. Genealogía. La mayoría de las fuentes las hacen hijas de Taumante, (hijo del Ponto y Gea) y la oceánide Electra, y hermanas de Iris. Aunque alguna versión las hace hijas de Poseidón y Gea, e incluso se les da por padre a Tifón. Podríamos preguntarnos si se consideraba que eran inmortales o no. No cabe ninguna duda de que en algunas versiones se las considera mortales. Sin embargo para Virgilio podrían ser inmortales: cuando Eneas y sus compañeros las atacan, sus plumas resisten a los golpes y sus flancos son invulnerables; cuando Eneas baja a los infiernos, se las encuentra allí, como si esa fuera una de sus moradas, y además para este autor son equivalentes a las Erinias. ¿Cuántas eran? Misterio. Para Hesíodo eran dos : Aelo (viento tempestuoso) y Ocípete (vuelo veloz). Los romanos nombran además a una tercera: Celeno (nube oscura). Homero nombra a Podarga (rápida de pie). Apolodoro nombra a la primera como Aélopo o Nicótoe y de la segunda añade que algunos la llaman Ocítoe u Ocípode. Para Apolonio de Rodas y Valerio Flaco el número es indeterminado. Cuando Valerio Flaco nombra a Celeno, que no dejaba ni comer a sus hermanas, añade sobre las harpías, que eran “una plaga”. Aspecto externo. Hay mucho que decir sobre ello; en el contexto del mito que estamos analizando se podría ajustar bastante la descripción dada por Higino en la fábula 14, 18: “Se dice que tenían cabeza de pájaro, que estaban cubiertas de plumas, y que tenían alas, brazos humanos , patas de pájaro con grandes garras y pecho y vientre de mujer.” Es decir , un aspecto mitad de ave maléfica y mitad de mujer. Apolonio de Rodas dice que emitían chillidos y graznidos. En el libro III de la Eneida de Virgilio, la implacable Celeno tiene el don del habla y de la profecía. Esta visión de aves siniestras es la que se ha impuesto (además de que el significado de la palabra arpía en la actualidad no denota nada bueno)….. así que se nos rompen los esquemas, cuando vemos que en las representaciones iconográficas más antiguas, las Harpías aparecen como mujeres hermosas provistas de alas. Este vaso ático de figuras rojas, datado hacia 480 a.c., del Museo Paul Getty, de Malibú, parece representar a las harpías, tres en esta ocasión y de aspecto nada monstruoso, acosando a Fineo. Hesíodo , además de indicar que tenían alas, añade que eran “de linda cabellera”, y sobre todo una imagen desconcertante podemos imaginar cuando leemos en la Ilíada XVI, 150, que Janto y Balio, caballos de Aquiles , tenían por madre a la harpía Podarga, la cual paciendo en una pradera junto al Oceáno, los concibió del Céfiro. Esta representación, que hace pensar en una yegua, (aunque nada hasta el momento la hace incompatible con que pudiera ser alada) , la podemos comparar con los pasajes de la Odisea I, 241, donde Telémaco teme que su padre pueda haber sido arrebatado por las harpías y conducido a la muerte y sobre todo el de Odisea XX, 66 donde Penélope relata como las Harpías se llevaron a las hijas de Pandáreo y las dieron como esclavas a las Erinias (todo ello contra la voluntad de cuatro poderosas diosas olímpicas). Aunque ambas visiones parecen difíciles de conciliar, da que pensar en si en la antigüedad los caballos podrían estar asociados con la muerte. Quinto de Esmirna, autor de las Posthoméricas, se suele datar en torno al siglo III d.c. (aunque con dudas), época en la que se supone que se habría impuesto la imagen de aves maléficas. Resulta por tanto extraño: -Que se diga que el caballo de Pentesilea aventajaba a las Harpías. -Cuando en los juegos fúnebres en honor de Aquiles también se hace una comparación entre los caballos de las carreras de carros y las Harpías; -Cuando poco después se dice que el caballo Arión lo engendró la Harpía con el rugiente Céfiro. -En cambio, en el libro X , Helena se lamenta diciendo ” ¡Así me hubieran arrebatado hasta lo alto las Harpías cuando te seguí bajo el poder de un divinal destino de muerte!”…… con lo cual esta asociación de los caballos con la muerte podría haber perdurado durante muchos siglos. Volver arriba

El Mito LLegada de los argonautas La expedición de los argonautas fue el viaje que , en la nave Argo, llevaron a cabo una serie de héroes liderados por Jasón, en busca del vellocino de oro, una sagrada piel de carnero que se hallaba en la Cólquide, (país que se situó en la costa oriental del Mar Negro, antiguamente llamado Ponto Euxino, al pie del Cáucaso). En el transcurso de dicho viaje, una vez atravesado el Helesponto, y tras diversos sucesos, llegan a Tracia,(concretamente a un lugar llamado Salmídeso por Apolodoro, Tinia por Apolonio de Rodas, Bitinia por Valerio Flaco) donde se encuentra Fineo, ciego y solo, que ya no es Rey por estar desterrado y además sometido al cruel castigo de que las Harpías aparecían de entre las nubes y le arrebataban su comida en cada momento que él se disponía a comer . Los pocos restos que dejaban o se les caían de las garras, los cuales quedaban además impregnados de un olor nauseabundo, eran los que le servían para subsistir. Este castigo (al igual que su ceguera en la mayoría de las versiones), estaba motivado por la ira de Zeus, por haber profetizado demasiadas cosas a los hombres. Fineo, por sus dotes de adivino, estaba esperando a los argonautas impaciente, puesto que sabía que por ellos se iba a librar finalmente de su castigo. Su estado era deplorable: débil, escuálido, de cuerpo ennegrecido por la mugre, mareado, respirando dificultosamente….. Tras contar a los argonautas los motivos de su vida desgraciada, les suplicó que le libraran de ese suplicio. Los argonautas se compadecían de él, pero tenían un lógico temor deduciendo que dicho castigo estaba enviado por los dioses y podrían por tanto sufrir represalias , pero tras el juramento hecho por Fineo de que no sufrirían la cólera de los dioses, accedieron. Zetes y Calais, los hijos de Bóreas, dotados de alas, eran los únicos que podían competir en el aire con las Harpías. Además tenían lazos familiares con Fineo, como hemos visto anteriormente. La persecución Los argonautas prepararon la comida para Fineo y, efectivamente, cuando Fineo la iba a probar aparecieron las Harpías. Apolodoro en la versión que recoge menciona que eran dos, con lo que su número estaría igualado con sus perseguidores, mientras su número es indeterminado en Apolonio de Rodas y en Valerio Flaco. Según Valerio Flaco, una de ellas, Celeno, extremadamente cruel, ni dejaba comer a sus hermanas. Entonces Zetes y Calais, armados con espadas, batieron las alas y emprendieron una peligrosa y emocionante persecución por los aires. Las Harpías, acosadoras de gente indefensa, no parece que pudieran hacerles frente y huyeron. ¿Conseguirían atraparlas o no? Según Apolodoro, (libro I) en una frase problemática y muy apropiada para juegos lógicos ” el hado de las Harpías era morir a manos de los hijos de Bóreas y el de los hijos de Bóreas morir si persiguiéndolas no las atrapaban.” La persecución se prolongó desde Tracia hasta el Peloponeso, cuando Aélo cayó al río llamado entonces Tigris y desde entonces llamado Harpis. Mientras Ocípete aguantó hasta las islas Estrófades (identificadas con dos pequeñas islas situadas al oeste del Peloponeso, llamadas hoy Strofalia y Strívali), donde se volvió y cayó, por agotamiento, junto con su perseguidor (que no dice quien era). Podría discutirse si este final es compatible o no con la profecía anunciada anteriormente (a primera vista parece que no). Recordemos que la Biblioteca mitológica de Apolodoro es un recopilatorio en el que el autor ofrece principalmente resúmenes, por tanto este debe ser un resumen de algún poema perdido o quizá de alguna tragedia. El hecho de no darnos más detalles, da lugar a varias posibles interpretaciones e incluso deja abierta la posibilidad de que uno de los dos Boréadas hubiera podido salvarse, puesto que aunque , mucho más tarde, añade en el libro III, que ambos, Zetes y Calais , murieron persiguiendo a las Harpías, esto podría proceder de otra versión distinta. Según Apolonio de Rodas, la persecución se desarrolló a gran velocidad y los Boreádas las perseguían tan de cerca que llegaban a rozarlas y las hubieran atrapado sin duda de no haber acudido Iris, mensajera de los dioses, en ayuda de sus hermanas, cuando la persecución iba por las islas Estrófades . Iris detuvo a los Boreádas y les dijo que no les estaba permitido acosar a las Harpías, pero hizo el juramento de que a partir de entonces ya nunca más acosarían éstas al pobre Fineo. Así pues, los Boréadas se vieron obligados a abandonar la persecución y regresaron , mientras las Harpías se fueron a una gruta de la isla de Creta e Iris regresó al Olimpo. Según Valerio Flaco, la persecución también se prolongó hasta las Estrófades, momento en que las Harpías fueron socorridas esta vez por Tifón, que es para este autor el padre de estos seres, que impidió proseguir a los Boréadas no con la fuerza sino con el argumento razonable de que ellas solo cumplían órdenes de Zeus y les informó igualmente de que ya no molestarían más a Fineo. Los Boréadas se detuvieron moviendo indecisos las alas, y luego abandonaron la persecución. “La persecución a las harpías”, pintura de Erasmus Quellinus, escuela flamenca del siglo XVII. Museo del Prado. Volver arriba

Comentarios finales Hay que señalar que el nombre de las islas Estrófades, donde acabó la persecución y se dice que era el lugar donde vivían, significa giratorias o del retorno. El motivo de ese nombre podría ser: – Porque fue el lugar donde fueron obligados a volverse los Boréadas y retornaron con sus compañeros. – Porque fue en ese lugar donde los Boréadas se volvieron, y suplicaron a Zeus que les permitiera atrapar a las Harpías. -Además parece que en la antigüedad al acercarse los barcos a esas islas, el viento solía cambiar de dirección. Una vez saciada su hambre, su sed, y ya limpio, Fineo , agradecido, hizo a los argonautas algunas revelaciones proféticas (explícitamente dijo , según Apolonio de Rodas, que Zeus quiere que no se revelen por entero a los hombres las profecías, a fin de que precisen también de la voluntad de los dioses). Entre otras, les explicó el modo de sortear las peligrosas peñas Cianeas o Simplégades (identificadas con el estrecho del Bósforo) que chocaban entre sí una contra la otra y ningún barco hasta ese momento había podido atravesar. Según Valerio Flaco, había una profecía según la cual, el acoso de las Harpías solo cesaría definitivamente en cuanto algún barco pudiera atravesar el estrecho. Según Apolodoro y Apolonio de Rodas, las rocas dejarían de chocar y quedarían ya quietas para siempre cuando algún barco las atravesara. Para las versiones en las que los Boreádas no mueren en la persecución de las Harpías, el final de éstos fue morir por las flechas de Hércules, mucho después , por haberse estos opuesto a que el Argo retornara a Misia cuando se vio que faltaban Hércules y Polifemo de la tripulación. Las Harpías aparecen al menos en otros dos episodios míticos: el rapto de las hijas de Pandáreo, mencionado en la Odisea, y en el viaje de Eneas y los troyanos supervivientes , cuando estos son acosados por ellas al llegar a las islas Estrófades, mencionado en la Eneida. Volver arriba

Interpretaciones sobre el origen del mito Ya desde la antigüedad se trató de dar una interpretación sobre el posible origen de este mito: Paléfato, tratando de racionalizar el mito , dice que Fineo tenía dos hijas, Erasia y Harpiria, que dilapidaban su hacienda y por eso la gente decía “¡Pobre Fineo!, las harpías destruyen sus bienes.” Parecida explicación ofrece Heráclito, que dice que podría conjeturarse que las harpías eran cortesanas que “se habían comido” los bienes de Fineo y que reaparecían siempre para “comerse” cuanto tenía. Diodoro Sículo insinúa que la segunda esposa del rey Fineo, Idea, engañaba al pobre ciego simulando que las Harpías le robaban la comida y ensuciaban lo que dejaban, cuando en realidad esto lo hacían sus sirvientes por orden de ella. Zetes y Calais debieron descubrir la conspiración y la rebelaron a Fineo, el cual repudió a Idea. En la época medieval se hicieron interpretaciones de tipo moralizante: Las Harpías serían representaciones alegóricas de la avaricia y la codicia; y la ceguera de Fineo sería también una alegoría de que la avaricia es ciega, esto es , que Fineo no era capaz de ver que la escasez de su comida era a causa de su propia avaricia. Mientras que el hecho de que Zetes y Calais lograran expulsarlas, simbolizaría un cambio de actitud que le hizo por fin reflexionar y , librándose de su propia avaricia, se libró asimismo de la escasez en que vivía. Otra clase de interpretación se hizo fijándose en que el significado de los nombres de las Harpías y su genealogía estaba muy relacionado con agentes atmosféricos. Así , opinaban los siguiente: Por las Harpías quisieron los antiguos declarar la generación y fuerza de los vientos asociados a las tempestades, puesto que Ocípite significa ligereza, Aelo significa tempestad, Celeno oscuridad de las nubes que los vientos mueven; fingen tener alas por la ligereza del movimiento del viento, lo cual también denotaron diciendo que los hijos de Bóreas , el dios del viento del norte no las pudieron alcanzar. En darles por padres a Taumante y a Electra, hija de Océano, o a Neptuno y a la Tierra, quisieron mostrar su convencimiento de que los vientos y borrascas se engendran a partir de las aguas. Además recordemos que se les da por hermana a Iris, relacionada con otro agente atmosférico, y que en unión con el Céfiro , otro viento, tuvieron descendencia. En la actualidad, se ha tratado de buscar el origen de la aparición de la figura de las Harpías en el contexto del mito de Fineo en una confusión con la figura de las Sirenas, otras mujeres – pájaro. También se ha sugerido que podrían ser aves sagradas , como milanos, a los que los tracios solían alimentar. Volver arriba

Bibliografía: -Ilíada. Homero. Editorial Edicomunicación. -Odisea. Homero. Editorial Espasa- Calpe. -Los trabajos y los días. Teogonía. El escudo de Heracles. Hesíodo. Editorial Omega. -Las Argonáuticas. Apolonio de Rodas. Editorial Cátedra. -Biblioteca mitológica. Apolodoro. Editorial Akal. -La Eneida . Virgilio. Editorial Edicomunicación. -Las metamorfosis. Ovidio. Editorial Edicomunicación. -Las Argonáuticas. Valerio Flaco. Editorial Akal. -Fábulas. Higino. Ediciones Clásicas. -Posthoméricas. Quinto de Esmirna. Editorial Akal. -Fragmentos de épica griega arcaica. Editorial Gredos. -Mitógrafos griegos. Editorial Akal. -Mitología Clásica. Antonio Ruiz de Elvira. Editorial Gredos. -Los mitos griegos. Robert Graves. Alianza Editorial.

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