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Operación decapitar a Franco


CRÓNICA.- En busca de la testa de bronce que falta en la figura ecuestre del dictador

La cabeza ‘perdida’ de Franco que esconde Barcelona

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PEPE ENCINAS

HÉCTOR MARÍN….. 25/10/2016 03:05

Operación decapitar a Franco.

Entran en furgoneta en las gigantescas instalaciones municipales de Canyelles tras pasar sin dificultades el filtro de la garita de seguridad haciéndose pasar por personal del área de patrimonio. Descienden por una rampa que en pocos metros los sitúa ante la puerta corredera de la nave en que el Ayuntamiento conserva patrimonio de Barcelona: un almacén subterráneo de hormigón y columnas grises y amarillas donde las reliquias conviven con camiones de mantenimiento de parques y jardines. Usan llaves para acceder y empieza la búsqueda de la presa por las catacumbas del arte municipal. Conocen las instalaciones. Saben que no hay alarmas ni videovigilancia ni seguridad profesional. Entre palés, viejas piezas metálicas y esculturas del franquismo y de otras etapas históricas, encuentran lo que buscan: una estatua ecuestre del dictador Francisco Franco.

Empieza la acción. Objetivo: arrancar la cabeza a una escultura de bronce de más de 1.500 kilos de peso y casi tres metros de altura. Instalan unos andamios, necesarios para decapitar, con un soplete o una sierra radial, la estatua de un corte limpio y certero, al tiempo que para evitar que caiga al suelo como un muerto la cabeza de entre 20 y 40 kilos de peso. Consumado, con detenimiento, el atentado, los responsables depositan su trofeo en el vehículo y toman el camino de salida por la Vía Favència sin levantar sospechas. Es una húmeda noche de un fin de semana del verano de 2013 y nadie en Barcelona se ha enterado de que Franco ha sido decapitado.

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Un artista coloca una muñeca hinchable como protesta en la estatua ecuestre del general Franco frente al edifico del Born de Barcelona TONI ALBIREFE

Pasados 37 años desde que dejaran que el dictador muriese en la cama, unos desconocidos mutilan su estatua en un acto planificado al que envuelve un halo de misterio. La cabeza no ha aparecido tres años después. Las pesquisas policiales no han dado resultados. Se especuló con un sabotaje interior pero los interrogatorios a empleados de las instalaciones no han servido para descifrar el enigma. Sin novedades en la investigación.

La de la cabeza arrancada de Franco parecía una historia enterrada, pero el Ayuntamiento de Ada Colau la ha recuperado esta semana. La cabeza perdida de Franco que en Barcelona se esconde. Barcelona ha perdido esta semana la cabeza por un dictador sanguinario que lleva muerto 41 años. Franco, desde su sepultura al pie del altar mayor del Valle de los Caídos, creando polémica y agitación durante cuatro locos días de octubre en la capital catalana.

Barcelona, donde aburrirse es imposible, vive agitada su penúltima gran polémica política: la instalación de estatuas franquistas en el corazón de la ciudad -frente al centro cultural El Born, lugar simbólico para el independentismo – para ilustrar la exposición Franco, Victoria, República. Impunidad y espacio urbano, impulsada por Colau para hacer pedagogía entre los jóvenes y romper el silencio sobre los crímenes de la dictadura. La estatua decapitada del dictador a caballo ha sido el centro de airadas protestas, sin distinción de colores políticos: indigna a soberanistas, PP, Ciudadanos, franquistas… Antes de que tres sujetos la tumbaran el jueves por la noche, le lanzaron huevos, pintura y excrementos… También la decoraron con una estelada, una bandera arcoíris, una muñeca hinchable y una cabeza de cerdo. La CUP quiere que se mantenga en la calle para poder seguir atacándola, pero el Ayuntamiento la retiró de la calle el jueves.

Horas de tertulias y páginas de periódicos se dedican desde el lunes a la conveniencia de exponer en la calle la estatua de Franco decapitada, pero nadie sabe dónde está la cabeza. “Desconocemos su paradero”, refieren fuentes policiales. “Es difícil saber dónde está”, aseguran desde la Fundación Francisco Franco. “Si la tuviera alguno de los nuestros, lo habría reivindicado”, señalan desde la izquierda independentista. “Es el misterio de la Trinidad”, aportan trabajadores del almacén. “No nos metan en líos”, piden desde el sector de coleccionistas de arte. El misterio de la cabeza de Franco tiene tres años y tres meses. Un triple enigma envuelve la amputación de la efigie de Franco: quién la cortó, cómo lo hizo y dónde está.

Ni los Mossos d’Esquadra, que investigaron el caso, tienen respuestas. “Emplearon un soplete o una sierra radial, porque el corte era limpio”, dice el informe policial. Según los expertos, no fue obra de un lobo solitario. Ante una mole de tonelada y media de peso y 2,80 metros de altura, dos o tres personas cooperaron para arrancar la cabeza de Franco.

La estatua estaba ya fuera de la circulación cuando fue mutilada. Descansaba en el centro de mantenimiento Josep M. Serra Martí. Aquí, en el distrito de Nou Barris, el Consistorio habilitó un almacén en que dormía Franco a caballo. Una versión muy reducida del almacén secreto de la escena final de la película de Indiana Jones En busca del arca perdida donde, en lugar de maravillosos tesoros de toda la humanidad, se amontonan piezas de valor patrimonial local a la espera del fin de la reurbanización de sus emplazamientos originales junto a reliquias franquistas como la figura de Josep Clarà del monumento a los Caídos de la Diagonal y el monolito del general Moscardó, el héroe del Alcázar. Material bien clasificado. Un encargado, al frente de una brigada de mantenimiento patrimonial, las limpia y las mueve. El mismo que encontró la estatua descabezada cuando, el 8 de agosto de 2013, fue al almacén a depositar otra pieza.

La polémica siempre acompañó a la escultura ecuestre de Franco. Inaugurada en el patio de armas del castillo de Montjuïc el 17 de junio de 1963 -día en que abría sus puertas el Museo Militar-, fue un encargo del alcalde José María Porcioles como reconocimiento al caudillo por la cesión de la fortaleza a la ciudad. El autor es el escultor Josep Viladomat, reconocido antifascista que aceptó a regañadientes el encargo envenenado del alcalde. Viladomat había sido detenido por la Guardia Civil acusado de contrabando. El escultor, con casa en Andorra, había comprado allí un coche de importación a un precio menor que en Cataluña. Estaba obligado a hacerlo circular al menos seis meses al año en Andorra pero lo sorprendieron sin permiso en Barcelona y le confiscaron el vehículo. Pidió ayuda a Porcioles, que le consiguió evitar la cárcel a cambio de esculpir la estatua de Franco. Viladomat juró en hebreo pero aceptó el encargo.

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Tumban la estatua de Franco que se exhibe en una exposición en Barcelona EFE

La efigie fue víctima de un atentado perpetrado con pintura rosa en 1985. Después, quedó relegada a una sala del Museo Militar, un traslado que hizo necesaria la amputación de una pierna -la izquierda- porque la escultura no pasaba por la puerta. En 2008 se mudó al almacén en que fue decapitada.

Llamada a la Fundación Francisco Franco. Atiende el vicepresidente ejecutivo, Jaime Alonso.

-¿Sabe si la cabeza está en manos de un coleccionista de arte franquista?

-Entre los nuestros no tiene venta. Sólo algún perturbado la compraría sabiendo su origen ilícito. Además, se expondría a represalias…

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