Albherto's Blog
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La casa de las Dos Sicilias


MONARQUÍA A FONDO

Carlos de Borbón-Dos Sicilias: “Yo soy el único heredero al trono”

  • El duque de Castro habla por primera vez sobre su enfrentamiento con Pedro de Borbón: “Ninguna familia real ha dado crédito a sus pretensiones”
  • Así es el nuevo duque de Calabria
 

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La Familia Real de las Dos Sicilias en un posado oficial en Mónaco Archivo familiar

MARINA PINA….. 15/10/2016 03:17

Carlos de Borbón-Dos Sicilias (53) no entiende el crédito que en España se da a su sobrino Pedro de Borbón-Dos Sicilias. Hijo del Infante don Carlos, desde que su padre falleciera en 2015 lidera su batalla por la jefatura de la casa de las Dos Sicilias, de la que es legítimo pretendiente Carlos, no Pedro. Cansado de 60 años de guerra en España, el duque de Castro concede a La Otra Crónica su primera entrevista para dar su versión del conflicto familiar. Lo hace por correo electrónico desde su casa de Mónaco, una semana después de acudir a la boda de Leka de Albania.

La disputa comenzó en 1960. Con la muerte del príncipe Fernando de Borbón-Dos Sicilias sin descendencia, su hermano Carlos era el legítimo heredero, sin embargo, renunció a sus derechos para casarse con María de las Mercedes de Borbón. Dejó de ser príncipe de las Dos Sicilias para convertirse en infante de España. Desde ese momento su hermano Rainiero fue legítimo pretendiente al trono. Pero la entente cordiale alcanzada por los hermanos terminó con sus hijos cuando el infante Alfonso se autoproclamó heredero de las Dos Sicilias, obviando a su primo Fernando, hijo de Rainiero.

La rama española de la familia, apoyada por la Familia Real, siguió usando el título de duques de Calabria primero con el infante Don Carlos y tras su muerte, con su hijo Pedro, quien se considera el jefe de la Casa. Ninguno reconoce a Carlos, duque de Castro, como jefe de la Casa Real de las Dos Sicilias. Es precisamente en esa condición como el duque de Castro explica a LOC la lucha familiar por primera vez ante la prensa española. Lo hace en una entrevista por correo electrónico, en la que también habla de la exposición de la Casa de la Moneda Virtuti & Merito, organizada por el III centenario del nacimiento de Carlos III y para la que ha prestado varias obras.

Próximamente va a venir a España, ¿qué es lo que más le gusta de nuestro país? ¿Aprovechará para visitar a sus familiares?
Mis antepasados, empezando por los Reyes Felipe V y Carlos III, fundador de la Orden que lleva su nombre, pertenecen a la historia de España. Vuestro país no puede dejarme indiferente, pese a que mi corazón sea italiano. Lo que más me gusta de España es la forma que tiene este país de construir su futuro sin renegar de su alma ni de sus tradiciones. España es un viejo país con un Rey joven. ¿Qué mejor símbolo de la modernidad en su continuación? No hace falta mencionar que me hará muy feliz poder encontrarme con el Rey y la Reina con ocasión de nuestra visita en España. Nuestras hijas tienen casi la misma edad. [Tras su matrimonio con la millonaria italiana Camilla Crociani en 1998, la pareja son padres de María Carolina (13), duquesa de Calabria, y María Clara (10)].
Viene a España en calidad de pretendiente al Trono de las Dos Sicilias, sin embargo, la monarquía española reconoce a su sobrino Pedro como el jefe de la Casa de las Dos Sicilias.
Como usted dice, soy yo quien, con la ocasión de esta magnífica exposición organizada por la Real Casa de la Moneda, he prestado a España los recuerdos históricos ligados al reino de Carlos III en Nápoles. Si estos objetos de familia están en mi posesión, y no en manos de mi primo don Pedro, tiene que haber una razón. Y ésta es muy simple, ¡yo soy el único heredero! Mi abuelo, el Príncipe Rainiero, tenía dos hermanos mayores. Fernando murió sin descendencia masculina en 1960 y Carlos Tancredo se casó en 1901 con la hermana mayor de Alfonso XIII y renunció a sus derechos dinásticos. Por ende, abandonó su nombre y ocupó el prestigioso título de Infante de España. Este príncipe jamás renegó de esta renuncia. ¡Hubiera sido considerado perjurio! Fue 60 años más tarde cuando su hijo decidió usurpar los títulos que nunca le habían pertenecido. Por razones de las cuales yo no estoy al corriente, parece ser que sus pretensiones fueron útiles a la política dinástica de Franco.
¿Tuvo la oportunidad de saber por qué don Alfonso revocó la renuncia al trono de su padre?
Lo que siempre se ha dicho en la familia es que una vez que el general Franco eligió a Juan Carlos como Príncipe de España para poder acceder al trono después de su muerte, don Alfonso hubiera sido invitado a caer en el olvido y obligado a buscarse otra corona…
¿Cree que Don Juan Carlos nombró a su primo Carlos infante para que no utilizase el título al que había renunciado su bisabuelo?
Su Majestad Don Juan Carlos dio a mi primo Don Carlos el título de Infante de España por una única y buena razón, y es que esta parte de la familia de los Borbones pertenece de pleno derecho a la Casa Real de España y no a la Casa Real de Borbón de las Dos Sicilias.
Pese a que en 2014 la familia pareció reconciliarse, usted no acudió al funeral del infante Don Carlos en 2015.
Yo deseaba fervientemente esta reconciliación para poner fin a unas diferencias familiares que habían envenenado la vida de mi abuelo, y después la de mi padre. No quería dejar tal legado a mi hija. Mi padre ya no estaba en este mundo y la salud de don Carlos era muy frágil. Así que quise abrir el diálogo con su hijo don Pedro. Así que aceptamos en Nápoles, en el 2014, reconocer mutualmente los títulos de la familia que nosotros ostentábamos. Fue una gran concesión por mi parte, pues les recuerdo que el bisabuelo de don Pedro había renunciado solemnemente a todos sus derechos sobre los títulos napolitanos y que ningún miembro de la familia real de las Dos Sicilias no ha reconocido jamás las pretensiones de la parte española. La única respuesta a este gesto de concordia ha sido un comunicado de don Pedro el pasado mes de mayo, proclamándose jefe de la Casa Real de Borbón de las Dos Sicilias. ¡Una provocación que estaba de más!
¿Habló con él después de eso?
Yo expliqué por correo a don Pedro que él no tenía ningún derecho a ostentar los títulos que reivindicaba y que esperaba que respetase la Ley y la Historia a la que él se acoge pero que a veces olvida por su conveniencia.
¿Cree que estas disputas afectan a la imagen de la Casa?
En el extranjero seguramente no. Ninguna familia real ha dado el más mínimo crédito a las pretensiones de don Carlos ni a las de su hijo don Pedro. Hasta yo me sorprendo de que estas pretensiones sean tomadas en serio en España. No hay que olvidar que Su Majestad Juan Carlos pudo acceder al trono gracias a la doble renuncia de sus dos tíos, el Príncipe de Asturias y el duque de Segovia. No quiero imaginar cuál sería la indignación del pueblo español si los descendientes de uno de estos príncipes viniera hoy a reclamar la corona de España…
Las monarquías monegasca, danesa y belga le reconocen como legítimo aspirante al trono, ¿por qué no lo hace la española?
La condesa de Barcelona se negó a reconocer las pretensiones de don Alfonso y de su hijo don Carlos con respecto a la corona de las Dos Sicilias, pero todo el mundo conoce bien la estrecha relación entre el Rey Juan Carlos y don Carlos. Puede ser que no quisiera herirlo. Estoy convencido de que con el tiempo la familia real se desvinculará de estas afirmaciones basadas en la nada. Como ya les he dicho, no creo que la familia real tenga ningún interés a que se pueda poner en tela de juicio el principio de la intangibilidad de las renuncias dinásticas.
Ha prestado seis piezas de su colección para la exposición Virtuti & Mérito, que recuerda a Carlos III.
Carlos III, que es nuestro antepasado común con el Rey Felipe VI, jugó un rol muy relevante en la historia de Italia y de España. De cierta forma él encarna esta Europa de los Borbones que dominaba el continente en el siglo XVIII. Reinó sucesivamente durante el curso de su larga existencia sobre los ducados de Parma y Plasencia, sobre los reinos de Nápoles y Sicilia y finalmente en España. Por donde pasó dejó una profunda huella. Este gran cazador se reveló también buen capitán y un diplomático refinado, e Italia le debe el haber escapado sutilmente de las garras austriacas. Por otro lado, dejó un inmenso legado cultural en el sur de Italia. A él le debemos el castillo de Caserta, la ópera San Carlos de Nápoles y sobre todo las excavaciones de Pompeya y el templo de Paestum que revelaron a toda Europa los tesoros de la antigüedad greco-latina. Una vez convertido en rey de España llevó al reino a realizar unas grandiosas reformas.
¿Se reunirá con su sobrino Pedro en su visita?
Sería un placer, pero hay una condición previa a dicha reunión: que su conducta sea la de un verdadero príncipe español -que ya es de por sí un gran honor- y que no pretenda a títulos pertenecientes a una Casa Real en la cual su familia ya no tiene ningún derecho desde hace 115 años.

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