Albherto's Blog
Argonauta, en busca del Vellocino de Oro. Una navegación diaria por la blogosfera… ¡ y hasta aquí puedo escribir !

Evita Perón en España


LA OTRA CRÓNICA DE ESPAÑA.- 1939-1955 de la guerra a la leche en polvo

Evita y doña Carmen

  • El próximo domingo, EL MUNDO lanza el coleccionable ‘La otra crónica de España’, un recorrido visual por la Historia de las últimas ocho décadas.
  • En este artículo, el autor narra la intrahistoria de la visita de Evita Perón a España y su relación con doña Carmen Polo
  • El coleccionable de EL MUNDO, desde el domingo

14477658544194

Eva Perón y Carmen Polo, durante una visita a Toledo, en junio de 1947. Efe

CARLOS TORO… Madrid…Actualizado 18/11/201503:12

Es junio de 1947. Evita saluda sonriente. Doña Carmen sonríe también sin acompañarla en la efusividad del gesto. Evita, primera actriz, actúa. Doña Carmen, primera figurante, acompaña. La invitada argentina es la estrella, de cuyo fulgor, reflejado, recibe la anfitriona española el suyo. Doña Carmen Polo de Franco es la esposa del jefe del Estado, sí. Pero Eva Duarte de Perón, Evita, es una figura casi cinematográfica, nimbada de una fama más cercana al ámbito del espectáculo, del que proviene, que al de la política, en el que reina.

Durante la estancia de Evita en España cumplirá doña Carmen 47 años. Evita hizo 28 el mes anterior. Doña Carmen vivirá 41 más. Evita sólo cinco. En la foto palpitan, invisibles, un destino benévolo, exento de urgencias, y otro trágico, impaciente por verse cumplido. Caminan (¿sobre pétalos?) ceñidas por una multitud que las aclama (¿a las dos o sólo a la Evita estelar?). Doña Carmen incorpora a su figura los ecos de los aplausos y los vítores, mezclados con piropos a la vistosa porteña.

Aunque esposas de dos caudillos militares de dos países con la misma sangre y el mismo idioma, no se han caído bien desde el principio. La mujer madura, de la alta burguesía provinciana. La hierática dama defensora de la impermeabilidad natural de las clases sociales. La señora distante, de un catolicismo rígido dentro de un mundo regido por viejos valores inamovibles, educada en la discreción y la obediencia, no comulga con la diosa rubia que emboba a las masas. Reprueba en la mujer joven y ultramarina, de pasado oscuro y feminismo maternalista, la desenvoltura (¿desenfado?), el desparpajo (¿descaro?) y el exhibicionismo (¿desvergüenza?). A “la Franca” no le gusta “la Perona”. Y viceversa.

No es sólo un desencuentro generacional y geográfico. Es químico, epidérmico. Pero doña Carmen debe disimularlo. Paco quiere que se vuelque con su huésped (él mismo se desvive por ella pública y privadamente). España, aislada, repudiada internacionalmente, sólo cuenta con Portugal y Argentina como aliadas. El apoyo de Portugal es moral. El de Argentina, alimenticio. Vital. España, castigada por “la pertinaz sequía”, se encuentra al borde de la hambruna, con una renta que ha descendido a los niveles anteriores a la guerra civil. Evita, la primera personalidad extranjera que visita el país tras el conflicto, representa la Argentina feraz y abundosa. Y trae toneladas de cereales y carne enlatada para alimentar a una población necesitada.

Durante los 18 días de estancia de Evita y su paso por media España, las dos mujeres, cada una en su estilo, rivalizarán en ostentación, impropia en un país arruinado: vestidos, pamelas, zapatos, joyas… Evita quiere apabullar con su estilo a esa “gallega” tan estricta. Doña Carmen desea demostrar a “La Cholita” que no le anda a la zaga en lujo y elegancia. Y, sin poder o sin querer evitarlo, tuerce el gesto cada vez que Paco dedica a la invitada atenciones o miradas que exceden la cortesía o el sentido de la hospitalidad.

El populismo de Evita y el reaccionarismo de doña Carmen ni se mezclan ni se toleran. Para la criolla, todos los obreros son “descamisados” a los que hay que cuidar. Para la asturiana, “rojos” de los que hay que cuidarse. Evita, “jefa espiritual de la nación argentina”, es insolente con los ministros de “acá”: les interrumpe, les corrige… y llega a decirle a doña Carmen que su marido no gobierna como resultado de los votos, sino de la victoria. Y ante el Monasterio de El Escorial sugiere: “Podrían dedicar este enorme edificio a algo útil. Por ejemplo, una colonia para niños pobres, ¡se ven tantos!“.

Cuando Evita abandone España, ambas mujeres respirarán aliviadas.

….oOo….

Ninguna respuesta to “Evita Perón en España”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: