Albherto's Blog
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El franquismo


HISTORIA.- 40 años: retratos del franquismo-Francisco Franco

El franquismo como continuidad

  • El 20 de noviembre de 2015 se cumplen 40 años desde la muerte del anterior jefe del Estado, Francisco Franco, militar español que, tras vencer en la Guerra Civil (1936-1939) instauró en España un régimen dictatorial.
  • Pese al tiempo pasado, su figura y su legado siguen siendo fuente de controversia en la sociedad española.

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Francisco Franco Bahamonde (El Ferrol, 4 de diciembre de 1892-Madrid, 20 de noviembre de 1975) fue un militar español que, tras vencer en la Guerra Civil (1936-1939) instauró en España un régimen dictatorial que terminaría con su muerte en 1975. Llamado el Caudillo y el Generalísimo, su figura y legado sigue despertando controversia cuarenta años después de su muerte.

amando_demiguel   Amando de Miguel….. 2015-11-14

El fenómeno del franquismo ha sido visto más bien con la óptica de la comparación con los regímenes totalitarios fascistas. Lo han tratado así los hispanistas extranjeros, y muchos nacionales han seguido sus pasos. Copiar es más fácil que pensar. Prefiero el tratamiento de Juan J. Linz al considerarlo un “régimen autoritario” sui géneris. Añado que se entiende mejor si lo observamos como una continuidad del régimen oligárquico de la Restauración. La prueba es que la España de Franco no fue invadida por los aliados de la II Guerra Mundial. Es más, Franco abrazó a Hitler pero también a Eisenhower. El manifiesto de Franco del 18 de julio de 1936 termina con este grito: “¡Libertad, igualdad, fraternidad!”. Poco fascista parece.

Franco no fue un ideólogo, no fundó un partido. Lo del Movimiento, como tantas otras cosas, fue pura retórica y plástica decorativa. Si acaso, las únicas ideologías que suscribió fueron negativas: contra el caos de la República, contra el comunismo. Por encima de todo, lo que le interesó fue el orden público, que el cuartel (España) estuviera limpio y en permanente estado de revista. Personalmente, lo que Franco pretendió fue legitimarse como un rey absoluto (“por la gracia de Dios”), algo prepóstero. Aunque pueda parecer extraño, a Franco le apoyó siempre una buena porción de españoles, incluidos vascos y catalanes. No en vano Franco ganó una larga y cruenta guerra civil.

Franco trajo de Inglaterra el Estado de Bienestar, solo que no tuvo medios para poder financiarlo. Además de una imitación de la moda inglesa del momento, trató de continuar la tradición castiza del Instituto de Reformas Sociales de principios del siglo XX. Se sumó también a las ideas industrializadoras de Miguel Primo de Rivera, otra controvertida figura. Era una especie de paternalismo obrerista, con el impulso de las obras públicas, pero sin veleidades democráticas.

Franco supo evolucionar desde la onerosa autarquía de los años 40 y 50 a una especie de capitalismo modernizante a partir de los años 60. Se propuso y logró industrializar el país gracias al esfuerzo acumulado de una generación de españoles. La fórmula consistió en hacer que se enriquecieran las clases empresariales, pero con la condición de que no interfirieran en el Gobierno. Linz los llamó “privilegiados impotentes”. Por cierto, el notable éxito económico coincidió con el final del franquismo. No fue un obstáculo para que se transitara tranquilamente hacia una democracia plural y de partidos. La transición no procedió del exterior sino de las fuerzas interiores, también de los falangistas que se pusieron camisa blanca.

Podríamos aprender la lección de que la bonanza económica no legitima la continuidad de los Gobiernos. Pero sería mucho pedir que los españoles aprendieran de la Historia.

La herencia del franquismo

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Doña Sofía del brazo de Franco y Don Juan Carlos del brazo de Carmen Polo | Corbis

2015-11-12

Nos hace cierta ilusión suponer que con la Transición democrática se desvaneció el franquismo. Ni siquiera hubo que prohibir o limitar el partido franquista, pues no existió. La Transición se logró por una extraña alianza de las fuerzas de la oposición a Franco con algunos elementos modernizadores del régimen. No, no hubo ruptura sino acomodación relativamente pacífica a un sistema de partidos y libertades, deseado ya por la mayor parte de los españoles.

Tan suave fue el cambio político de la Constitución de 1978 que no nos damos cuenta de que se mantuvieron, y aún perviven, muchos elementos típicos del franquismo. Es el caso de los sindicatos, realmente una continuidad de los verticales del régimen anterior. Incluso ocupan algunas sedes de sus antecesores.

Naturalmente, en un régimen de libertad como el actual no hay lugar a instituciones autoritarias como la censura. Sin embargo, el que suscribe podría dar testimonio de algunos episodios de censura en plena democracia. Hay instituciones, como RTVE, que son la réplica exacta de como fueron concebidas en el franquismo. Valga como anécdota que la actual democracia ha conservado intactas las dos pagas extraordinarias que instituyó Franco como una especie de ahorro forzoso. La misma idea de las subvenciones públicas a los partidos, los sindicatos y los grupos de presión más potentes fue una idea del franquismo, que hoy subsiste con gran vitalidad. Es fácil concluir que la actual corrupción política sigue las pautas del franquismo, solo que ahora con muchos más medios.

Es fácil determinar que el franquismo fue el reinado de una oligarquía. Pero ahora, con toda la democracia del mundo, sigue funcionando el tirón oligárquico.

En el mes de octubre pasado asistimos los españoles al primer debate electoral entre Pablo Iglesias II y Albert Rivera, los dos políticos “emergentes”. Teóricamente era entre la izquierda y la derecha, pero lo curioso es que muchas de las aseveraciones de Pablo Iglesias II sonaban a franquismo. No otra cosa es su paternalismo obrerista, su desconfianza de la democracia representativa, su autoritarismo.

suarez

Primer Gobierno de España tras el franquismo

La creencia más firme del momento es otra herencia del franquismo. Se traduce en el convencimiento de que el Gobierno puede crear puestos de trabajo. Es algo que mantienen todos los partidos en liza. El especioso argumento consiste en que el Gobierno, subiendo los impuestos, puede crear puestos de trabajo como el mago saca conejos de la chistera. Todos los partidos que han gobernado en la Transición y van a gobernar en lo que venga participan de ese principio de que hay que aumentar el gasto público. He ahí la fuente de nuestras desgracias como pueblo, ahora convertido en pasiva ciudadanía.

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