Albherto's Blog
Argonauta, en busca del Vellocino de Oro. Una navegación diaria por la blogosfera… ¡ y hasta aquí puedo escribir !

Carmen Franco Polo


ENTREVISTA.- 40ª aniversario

Carmen Franco: ‘Mi padre está mejor en el otro mundo’

  • La única hija de Franco habla sobre su relación con su padre, la España de hoy en día e incluso de su relación con los reyes

14474338917402

Carmen Franco posa en uno de los salones de su casa, a la derecha un busto de su padre. Dolores de Lara

MARÍA EUGENIA YAGÜE…. Actualizado 14/11/201503:35

Cuando se cumplen 40 años de la muerte de Francisco Franco, su única hija habla de aquel padre silencioso y distante que hubiera preferido un hijo varón aunque la adoraba. Carmen Franco Polo recibe a LOC en su casa de Madrid, un piso luminoso y elegante, repleto de muebles antiguos, obras de arte y retratos de sus padres.

A los 89 años, la hija del general tiene una memoria y lucidez extraordinarios, maneras impecables y cercanas, el sentido del humor irónico de sus ancestros gallegos y un estado físico envidiable. Hace sólo unos días estuvo de cacería en Aragón y se cobró tres piezas de caza mayor. “Tiro desde muy jovencita porque en los años 40 no dejaban usar gasolina y a mí el gasógeno no me gustaba. Y como vivíamos en El Pardo y mis amigas en Madrid, los fines de semana iba de caza con mi padre por el campo porque no había otra cosa que hacer. Así me aficioné”.

¿Cómo consigue estar en tan buena forma?
Camino un poquito pero mucho menos de lo que me mandan. No hago dieta pero, si estoy sola, ceno en la cama, apenas nada. A mediodía es distinto. Vive un nieto conmigo, vienen mis hijos y almorzamos en el comedor.
40 años después, ¿cómo recuerda a su padre?
Soy su hija, así que con muchísimo cariño, como comprenderás.
¿Era un padre cariñoso?
Sí, pero para él lo importante era España. Era lo primero, luego iba mi madre y en tercer lugar estaba yo, no teníamos contacto tan directo. Si llego a ser un hombre, quizá tendría más afinidad con él.
Del Pardo se salía poco, comerían o cenarían juntos…
Las dos cosas, pero siempre había dos ayudantes con nosotros en la mesa, no estábamos los tres solos ni se hablaba demasiado de temas familiares. Contabas lo que había pasado en el día.
¿Seguía su padre sus cosas y le echaba una bronca de vez en cuando?
Nunca, no se enteraba de nada mío. Tampoco tenía gran curiosidad por lo que yo hacía ni le importaba mucho. En aquel tiempo los hombres delegaban el cuidado de los hijos a las madres. Tampoco es que yo hiciera cosas que no le gustaran. Cuando empecé a salir después de la puesta de largo, tenía que llegar a casa prontísimo, a la hora que salen hoy los chicos camino de la discoteca.
¿Y cómo se enteraban de sus entradas y salidas?
Porque iba con chofer y los escoltas. Hasta que me casé teníamos seguridad pero cuando nos instalamos en Madrid, Cristóbal (Martínez Bordiú, su marido) renunció, sólo tenían escolta mis hijos pequeños.
¿No temían por su vida? Contra su padre dicen que hubo algún atentado…
Creo que alguna cosa, sí, pero en aquel momento no lo supe, así que no me preocupé .
¿Cómo ha visto usted España en estos 40 años?
La veo un poco preocupante pero yo ya soy de otro siglo. Yo estoy viviendo de prestado, es como una propina que te da la vida.
¿Y Francisco Franco que diría de la España de hoy ?
Creo que se volvería a marchar corriendo al otro mundo. Sus obsesiones eran la unidad de España, subir el nivel de vida de los españoles y no desperdiciar una gota de agua. Como era gallego y en el norte sobra el agua, cuando veía esta Castilla tan seca, tenía obsesión de que hubiera regadíos y se aprovechara el agua. Y con lo que pasa en Cataluña, no te digo. Está mejor en el otro mundo.
Por cierto, parece que quieren sacar sus restos del Valle de los Caídos…
Y a José Antonio también. Creo que a los muertos hay que dejarlos en paz, en su sitio. Pero a mí no me importa demasiado. Me preocupa más la persona viva y el alma. Los cuerpos que los dejen tranquilos. Creo que mientras sea una basílica, no los moverán. Tampoco veo que sea un tema urgente.
Usted ha llevado críticas y adversidades con serenidad, aunque reconocerá que España se ha portado bien con los Franco, incluso la clase política les ha respetado bastante.
Las dos cosas son ciertas. Yo tengo un carácter reposado, no soy nerviosa. Ha habido temas molestos pero llevaderos.
No les han sentado en un banquillo ni les han tirado tomates por la calle. Mire como acabaron Ceaucescu o Gadafi…
Gracias a Dios no ha ocurrido nada de eso. Pienso que el paso de mi padre a una monarquía ha hecho que el cambio político haya sido tranquilo. Yo he aceptado esa transición porque creo que era buena para España y para todo el mundo. Personalmente he disfrutado de una paz en estos 40 años que tengo que agradecer.
¿Cómo se comporta con usted la gente de la calle?
Es simpática conmigo. Claro que no me suelo encontrar con las personas digamos, muy enemigas. Este barrio donde vivo (el Barrio de Salamanca) es tranquilo. Frente a la embajada americana hay manifestaciones pero pequeñajas. De Comisiones Obreras y así con unas banderas rojas. Así que, cuando voy a misa a los jesuitas, que están en la esquina, procuro alejarme un poco, pero nada más. La gente es amable y me dicen que le contarán a su madre que me han visto. Por otra parte, hay personas a las que les gustaba más la tranquilidad que había antes, pero eso ya… Cada época tiene su manera.
Paco Rabanne la saludó a usted hace años en una fiesta en Madrid y yo le pregunté el porqué de esa cordialidad. A su padre, el general Rabaneda, le fusilaron sólo por ser un militar republicano. Me contestó que había que acabar con las dos Españas y desterrar el rencor.
Muy generoso por su parte. Tener rencor es malo para uno mismo. Se alimentan sentimientos negativos. Es preferible ser conciliador .
Se imagina que estos días escribirán de todo sobre su padre…
Sí, claro. Procuro no leer lo desagradable para no llevarme un disgusto.
Han salido dos libros muy críticos. Paul Preston compara a Franco con Hitler…
Los enemigos escriben lo que creen y les parece, no lo pienso leer, ya sabemos cómo es Preston.
Ustedes no han puesto muchas demandas.
Sólo a José Luis de Vilallonga y ganamos. En un libro sobre el rey, dijo que yo no era hija de mi padre, que era hija natural del tío Ramón, que era republicano, aviador, un progre de la época. ¡Por lo menos mis orígenes quedaban en la familia! (ríe).
No me imagino a doña Carmen ligando con un señor tan avanzado…
¡Es que Vilallonga tampoco me consideraba hija de mi madre! Era hija del tío Ramón y de una pelandusca graciosa. De mi padre como persona pública o de un político puedes decir cosas tremendas, es una opinión. Lo mío era una infamia.
Otro libro de Ángel Viñas (La cara oculta del Caudillo) asegura que cuatro años después de asumir el poder sin un duro, Franco había acumulado una fortuna equivalente a 300 millones de euros.
(Muchas risas) Lo gracioso es que a mi padre el dinero le traía totalmente sin cuidado. Y como era muy religioso, siempre decía que había que dar a los pobres parte de lo que tú recibías, hacía muchas obras de caridad y ayudaba a las monjitas de clausura que no tenían nada las pobrecitas y tenían que arreglar el tejado y así. Todo a iniciativa de mi padre. Pero ocurrían cosas graciosas. Mi madre era la que llevaba el tema del dinero con el señor de intendencia para pagar a los de Las Pescaderías Coruñesas y otros proveedores. Y alguna vez mi madre tenía que coger 1.000 pesetas del sobre de los pobres para los pagos de fin de mes porque no tenía bastante .Y lo devolvía inmediatamente, claro.
Ya de mayor y enfermo, estuvo usted mucho más cerca de su padre.
Sí, tuvimos mucha más intimidad porque estaba viejito.
¿Tenía miedo a morir?
Ninguno. Sólo decía cuando sufría tanto: “Qué duro es morirse. Qué difícil es morir”.
¿Y aquellas terribles fotos, entubado y moribundo?
Fue horroroso. Yo estaba furiosa. Las hizo mi marido para él mismo, de ninguna manera para venderlas. Quien las vendió fue un secretario suyo, nos costó tiempo averiguarlo. Yo le eché una bronca monumental a Cristóbal, primero por haberlas hecho. Y por haberlas dejado en un cajón del hospital sin ninguna protección.
Estábamos hablando de la famosa fortuna de los Franco…
Nada, no hay tal fortuna. Teníamos unas casas que cuesta muchísimo mantener porque hay que estar siempre reparando cosas. Este edificio donde estamos es nuestro. Y una finca en Móstoles la vendimos, excepto un pedacito donde vive mi hijo José Cristóbal. Por parte de mi madre, la casa de Llanera en Asturias y poco más. El pazo (de Meirás) fue un regalo y me gasté muchísimo dinero en acondicionarlo y restaurarlo después de que se incendiara. O de que lo incendiaran, siempre he tenido mis dudas.
A Franco le ofrecieron más propiedades.
Pero las rechazó. El palacio de Aiete en San Sebastián no lo aceptó. Y el caserón de los Muguiro donde vivíamos en Burgos, con jardín y un tenis, tampoco lo quiso.
¿Por qué aceptó Meirás?
Porque le gustaban Galicia y el mar. Y luego lo hemos disfrutado mucho, allí se casaron hijos y dos de mis nietos y allí reúno a la familia en verano, aunque los que más vienen son los que tienen más niñitos y aquello parece una guardería. Ya veremos cómo acaba ese tema, están muy pesados…
Concluimos entonces que la fortuna de los Franco no es tal, ni sus inmensas posesiones que les adjudicaban en Argentina y Filipinas.
No sé dónde habrá ido a parar esa fortuna, la hemos debido de gastar sabe Dios dónde (risas). En Argentina íbamos solamente a cazar y a Filipinas porque éramos amigos de Marcos y doña Imelda.
¿Cómo vería hoy Franco a sus nietos? Unos casados, todos divorciados… aquella familia ejemplar…
No le gustaría desde luego. Mamá era muy religiosa y papá también pero con los hijos hay que ser tolerante y comprenderlos, si no, los pierdes. No puedes influir en su vida. Puedes darles consejos aunque no te hagan ningún caso. En el mundo de hoy día no puedes pretender que la moral sea la misma que había en el siglo pasado. Con el tiempo te vuelves tolerante porque si no se te van. Cualquier cosa menos perder a los hijos.
¿Fue usted una madre a la antigua?
La verdad es que no. No me ocupaba de ellos directamente. Tenía una nanny extraordinaria que murió aquí en casa y los cuidó directamente. Yo los veía, claro, y vivían conmigo pero, la verdad, yo no he sido una madre de hacer los deberes con ellos y esas cosas. Teníamos mucha vida social y antiguamente las nannys llevaban ese peso con los niños.
¿Qué me dice de Carmen, su hija, esa oveja negra, entre comillas, de la familia?
Carmen es muy agradable, entrañable, cariñosa, buena persona y con una vida sentimental intensa. Y si por su edad piensas que va a sentar cabeza, ya ves que no.
¿A usted le gusta Luis Miguel Rodríguez, su último acompañante?
Es simpático y de trato agradable, yo lo veo poco. Si ellos se gustan, es cosa suya, allá ellos.
¿Cuál de las parejas de Carmen le gustaba más a usted?
Con Alfonso me llevaba bien porque era amigo nuestro de toda la vida. Estaba más en el entorno de Cristóbal y su hermano que de los amigos de Carmen. Tenía más años que ella y era un chico que había hecho su vida con gente mucho mayor que él. Me llevé bien con todos, con casi todos.
¿Alfonso de Borbón podría haber sido rey de España? Era hijo del primogénito de Alfonso XIII. Siempre se ha dicho que ustedes casaron a su hija Carmen con Alfonso para que fuera reina de España.
¡Qué va! Nosotros teníamos mucha amistad como Alfonso y con su hermano, pero no hicimos nada. Yo me enteré de ese noviazgo a mi vuelta de Miami, donde pasaba cada mes de febrero, huyendo del frío de Madrid, con una amiga rica que tenía allí y me invitaba. Cuando volví y me lo dijo Cristóbal, no dormí en toda la noche. Fue una sorpresa, nunca lo hubiera imaginado y mi marido tampoco. Además, me pareció que Carmen no estaba preparada para casarse, sólo tenía 21 años, era bastante inmadura.
Pero se dice que Franco dudaba entre designar como sucesor a título de rey, a Carlos Hugo, Alfonso y Juan Carlos.
Eso podría haber sido diez años antes, cuando Carmen era una niña. Podría haber existido una posibilidad de elegir a Alfonso, pero muy remota y sólo lo habría tenido en cuenta si fallaba algo. Como los monárquicos y Alfonso XIII habían elegido la línea de don Juan y no la de don Jaime que era el mayor aunque había renunciado, mi padre siguió esa opción, la más fácil. Y no había otra, porque además mi padre era muy machista y si no era don Juanito sería su hermano, ¡pero nunca doña Pilar, que era la mayor pero era mujer. Cuando se casaron Carmen y Alfonso ya estaba totalmente designado Juan Carlos.
¿Se han portado bien los reyes con los Franco? No fue nadie de la Familia Real a la boda de Luis Alfonso…
Siempre han sido correctísimos. Aquello fue una cosa de familia, de borbones. Pero sí, podían haber mandado a alguien. Jaime Marichalar, todavía casado con la infanta Elena, estaba dispuestísimo. Es duro, pero bueno, hay familias muy especiales.
¿Cómo le gustaría que recordáramos a su padre, incluso los que no hemos sido partidarios de su régimen?
Como un hombre muy trabajador que quería lo mejor para España. Tenía ilusión de que España fuera para arriba.
Pero la factura a pagar fue alta. Teníamos que ir al cine a Francia por la censura. Las mujeres, pedir permiso al marido para tener un pasaporte. Y de ahí para arriba. Los curas nos daban mucho la lata…
Sí, eran muy pesados .
Se echaban de menos las libertades que había en Europa.
Sí, pero luego vinieron. Nunca es tarde.

…..oOo…..

Una respuesta to “Carmen Franco Polo”


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: