Albherto's Blog
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La palabra ”religión”


El Porqué de las Cosas

¿Por qué atrae la religión a tantas personas?

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Procesión de la Cofradía de Jesús del Gran Poder en Sevilla. JESÚS MORÓN

Antonio Ruiz de Elvira….. 05 ABR 2015 02:29 h

Hemos visto esta semana a decenas de miles de personas asistir a representaciones religiosas donde otras miles de personas caminan durante horas con un cirio en la mano o algunas arrastrando cadenas. En la India se cometen hasta asesinatos en nombre de alguna de las muchas religiones que allí existen, y no digamos en Oriente Medio lo que se ejecuta en aras de alguna religión.

La palabra ”religión” viene probablemente (no lo sabemos con seguridad) de re-ligare: Una unión intensa dentro de un grupo de personas. En China la religión se ha vinculado siempre a recuerdo de los antepasados, y lo mismo ocurría en Roma donde la familia tenía una importancia crucial en aquella cultura. En Grecia y en Oriente Medio, la religión estaba ligada a la tribu ciudadana, o nómada, y tenía mucho que ver con el ciclo agrícola: El solsticio de invierno cuando resucitan las plantas, y en el Mediterráneo se pueden recoger las olivas, el equinoccio de primavera cuando el cereal ha granado, los 50 días desde ese equinoccio, cuando los granos del cereal ya se han secado y se puede segar, y en las culturas del vino, el equinoccio de otoño cuando se pueden recoger las uvas para su fermentación.

En la India, la religión antigua eran los Vedas, que describían las operaciones de tribus ladronas que vivían de robarse el ganado unas a otras. Al correr de los tiempos, en una tierra rica y regada de manera cuasi-regular con muchísima agua, la población creció tanto que robar era casi robarse a sí mismo: La religión derivó hacia una cultura de pacifismo y respeto a los animales, como fuente de leche y de abono para los campos.

En la franja costera del Oriente Medio que va del Líbano al desierto del Neguev, y en las colinas de esa franja varias tribus se disputaban una tierra fértil, y un nodo de comunicaciones entre la inimaginable extensión de África, y la región limitada de Mesopotamia y Persia. Las tribus estaban ligadas entre sí por religiones distintas en los detalles, pero similares en la estructura general: Sacrificios sangrientos en altares repartidos por la región, propiedad y característicos de cada una de esas tribus.

La idea de estas últimas religiones era la del sacrificio: Para cementar las ligaduras, una familia entregaba un animal (usualmente un cordero o palomas) a carniceros especialistas que lo troceaban y repartían para su consumo a otros miembros de la tribu distintos de la familia que lo había entregado: Se compartía alimento como lazo de unión.

Las tribus tenían que estar unidas: Tenían que proteger del robo sus cazaderos, originalmente, y sus campos de cultivo, después. En tribus pequeñas las decisiones las tomaba alguien que se hacía responsable de las mismas. Si las decisiones eran erróneas (a posteriori, claro) el responsable solía responder a su decisión y podía ser apartado de su cargo, exiliado o muerto.

Evidentemente el responsable buscaba formas de anular su responsabilidad: La mejor eran las ”órdenes recibidas”, generalmente durante el sueño, o durante éxtasis inducidos por el ayuno o las drogas, de alguien irresponsable, es decir, de alguien a quien no se podía apartar del mando, exiliar de la tribu o matar.

El responsable de la tribu se hacía así solamente responsable de transmitir decisiones de alguien inalcanzable. Se convertía de responsable de la tribu en jefe, irresponsable de sus propias decisiones.

Si ya no había un contacto directo con el ente que daba las órdenes, las tribus podían crecer en el número de sus miembros: Un equipo de fútbol solo puede tener alrededor de 10 jugadores. Más de ese número y las discusiones con el entrenador se hacen interminables. Pero un regimiento de 3.000 personas actúa de manera coordinada si el que da las ordenes no es responsable ante los soldados, que no pueden discutirlas.

Y las tribus crecían en un esquema de energía agrícola con superávits. La dinámica de toda la naturaleza (pero no de las máquinas que hemos construido los seres humanos) es no lineal. En lenguaje llano esto quiere decir que los ricos se hacen mas ricos y los pobres más pobres, que se exageran los extremos. Este esquema funciona también en las tribus cazadoras-recolectoras, pero en ellas la mortalidad es muy alta, de manera que se mantienen en números pequeños.

Con tribus creciendo, la única manera de actuar conjuntamente es aceptar obedecer las decisiones de un ente irresponsable y común para todas.  Al principio estos entes son señores virtuales de la guerra, crueles e inhumanos.  Alrededor del siglo V antes de la Era Común, en India, Grecia y Judea se produjo un cambio derivado de la amplificación no lineal de la violencia. Ésta ya no producía beneficios apreciables comparados con los sufrimientos generados. Las tribus de Judea fueron, o exterminadas o exiliadas en masa y como grupo. En Atenas las guerras se sucedían interminablemente y en el valle del Ganges se había alcanzado el umbral de supervivencia del cual no se conseguía salir.

Se propuso, por el Buda y por Sócrates, anular los ”entes” irresponsables y centrarse en la individualidad humana, en Grecia, con una ínfima densidad de población, proponiendo la iniciativa privada; en India, donde la población llenaba hasta el último metro cuadrado de tierra fértil, sugiriendo que cada individuo podía escapar para siempre del sufrimiento humano mediante la disolución individual de la voluntad.

En Babilonia la colonia judía desarrolló esta idea de un ente irresponsable pero no violento, pero no desarrolló la idea de la individualidad humana: Se mantuvo la idea del sacrificio sangriento comunal, hasta que tras varios intentos de conquista violenta, y la destrucción radical de todo lo que tenía que ver con el ente irresponsable en nombre del cual se ejercía la violencia, se pasó a una re-ligión de tipo estado del bienestar para la tribu.

Un poco antes de los últimos estertores de los entes irresponsables violentos se propuso en esa misma Judea y, luego en Antioquía de Siria, la idea del estado del bienestar, pero extendido no a una única tribu, sino a todo ser humano que quisiera unirse a la idea.

En un esquema no lineal de oscilaciones de relajación, se había encontrado el mecanismo de realimentación negativa que amortiguaba esas oscilaciones, y este no era otro que el que volvió a descubrir Bismarck en Prusia a finales del siglo XIX: Las oscilaciones violentas se suavizan hasta casi la linealidad cuando todos los individuos de la sociedad reciben una cantidad de ayuda que permite la subsistencia.

La sorprendente estabilidad judía a lo largo de dos mil años y el crecimiento lento pero continuo del cristianismo y del Islam se deben a esa idea del bienestar, del Welfare State.

Como cualquier otra institución o idea social, y por lo tanto, natural, ésta también está sometida a amplificaciones no lineales, pero lleva incluido el mecanismo de control mediante realimentación negativa. El sistema funciona mediante cofradías que desarrollan ritos comunes como signos de pertenencia. La cofradías tienen denominaciones distintivas, pero se basan todas en el mismo esquema redistributivo. Pueden ser asociaciones vecinales, colegios profesionales, o estados completos, o incluso federaciones o confederaciones de estados.

La atracción de la re-ligión es la atracción de pertenecer a un grupo de ayuda mutua diseñado para amortiguar las grandes oscilaciones de relajación no lineales. Cada grupo tiene su ritos, y estos ritos ocultan en la mayoría de los casos la razón esencial de la religión. Se asigna a un ente irresponsable la salvación del individuo del grupo y, muchas veces, la condena del extraño al mismo, pero esto es un rito más que da coherencia a esa asociación de personas.

Es parte de los esquemas mentales humanos asignar a los ritos características objetivas y hacer desaparecer las razones básicas dentro de esos mismos ritos. Cuando uno conduce por la derecha a menos de 120 km/h no puede debatir constantemente si podría conducir por la izquierda a 200 km/h: Es mucho más fácil y eficaz seguir el rito emanado de un ente ignoto a quien no se puede pedir responsabilidad por la decisión.

Los ritos, como los esquemas asociativos, cambian con el desarrollo de los sistemas naturales (sociales). Pero la atracción de la cofradía sigue fuerte entre los cofrades, y los externos a la misma en números de decenas de miles admiran una parte de esa atracción aunque rechazan, finalmente, participar en sus ritos.

El Porqué de las Cosas es un proyecto divulgativo impulsado con la colaboración de Obra Social ‘la Caixa’.

Si quiere realizar cualquier consulta que tenga que ver con el conocimiento, envíe su pregunta a: ciencia@elmundo.es

Antonio Ruiz de Elvira

Catedrático de Fí­sica Aplicada en la Universidad de Alcalá de Henares. Su investigación se centra en la Fí­sica del Clima y de la Atmósfera de la Tierra. Es autor de “Quemando el futuro: clima y cambio climático” (ed. Nivola).

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