Albherto's Blog
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Aristócrata empresaria, “El final de una era”


NOBLEZA.- Nuevo proyecto empresarial de la aristócrata

Aline Griffith, de espía a quesera de sangre azul

  • La condesa viuda presentará los quesos que se hacen en su finca de Cáceres
  • Se une a otros nobles que sacan beneficio a sus fincas, como los Alba o los Griñón
  • En el año 2012 llegaron los primeros premios: el Queso de Retorta se llevó el premio Supergold en los Cheese Awards, considerados los “Oscar” de los quesos.

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Aline, en una imagen reciente. JESÚS DOMÍNGUEZ

ADRIANO SILVA….. Actualizado: 12/02/2015 04:46 horas

La vida de Aline Griffith es apasionante. Nació en Pearl River, Estado de Nueva York en 1923. Estudió periodismo pero la CIA se cruzó en su camino y en plena II Guerra Mundial es destinada a la España de Franco en condición de espía. En los salones de sociedad conoce a Luis de Figueroa y Pérez de Guzmán el Bueno, por aquel entonces conde de Quintanilla, que más tarde se convertiría en el III conde de Romanones. La joven americana se convertía por matrimonio en una de las aristócratas de más abolengo del mundo, al igual que una de las más elegantes.

Estudió periodismo pero la CIA se cruzó en su camino y en plena II Guerra Mundial fue destinada a la España de Franco en condición de espía

Pero Aline nunca ha sido una aristócrata al uso. Siempre quiso ser algo más. Su trabajo en la Cia no lo abandonó hasta 1986 y mucho antes, en el 64, empezó una prolífica carrera como escritora. Se estrenó con el libro ‘Historias de Pascualete’, el nombre de una de las innúmeras fincas familiares de su difunto esposo, por la que Griffith siente especial adoración. Tanto es así, que a sus noventa y cinco años, Finca Pascualete se ha convertido no solo en su gran pasión, sino que además, en su última incursión empresarial.

En el año 2010, Aline y su nieto Juan de Figueroa, crearon su propia empresa de quesos, cuyo nombre, es cómo no, Finca de Pascualete. Son quesos de leche de oveja, de la ganadería de la familia. Poco a poco, se han ido haciendo un nicho en el mercado y en el año 2012 llegaron los primeros premios: el Queso de Retorta se llevó el premio Supergold en los Cheese Awards, considerados los “Oscar” de los quesos. Tales hechos, hicieron con que la condesa viuda creyera aún más en su negocio y se dispusiera a invertir en él. Su nieto Juan abandonó su prometedora carrera en la banca de inversión y juntos se embarcaron en esta aventura que tendrá su puesta de largo el próximo jueves día 12 de Febrero.

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Aline Griffith. La siempre estupenda Condesa de Romanones junto a su primo, el Duque de Santa Cristina

Presentación en sociedad

Aunque la marca se comercializa desde el 2011, y ya goza de cierto renombre internacional gracias a los premios cosechados, no menos cierto es que para el gran público no es aún muy conocida. Por poco tiempo. Aline ha decidido que es hora que todos conozcan no solo la marca, sino lo maravillosos que son sus productos. El próximo día 12 de febrero, Aline y Juan de Figueroa, serán los anfitriones de lujo de una noche gourmet. En la sede de la Fundación Diario Madrid, en el número 14 de la calle Larra, presentarán en sociedad sus reputados quesos, por supuesto, con la inestimable ayuda de la prensa.

Aline Griffith es de la vieja escuela. La aristócrata ha mantenido a lo largo de los años una estupenda relación con los medios. Su casa siempre ha estado abierta para la prensa y sonadas han sido las cenas y fiestas en su espectacular residencia de El Viso de Madrid, donde se dejaba ver acompañada, no solo por lo más granado de la alta sociedad nacional e internacional, así como por sus “amigos” periodistas. Conocedora del poder de los medios, ha ideado la “puesta en escena” de sus quesos, donde se rodeará no solo de sus íntimos, sino que además, están invitados un grupo selecto de periodistas, que tendrán la oportunidad de catar el producto. El boca a boca es la mejor publicidad.

Producen a la semana nueve mil litros de leche de oveja para la elaboración del apreciado producto y pronto se lanzarán a la conquista de Latinoamérica y Oriente Medio

La condesa y su nieto, se han convertido con los años en una especie de “queseros de sangre azul” y los productos de Finca Pascualete les están ayudando a sacer beneficios de un patrimonio inmenso, al igual que costoso. Cabe recordar, que esta dehesa extremeña, tiene nada más y nada menos, que cinco mil hectáreas de extensión. Fuentes cercanas a la familia, confirman a LOC, que si bien no es cierto que Aline pase por apuros económicos, no menos cierto es que el patrimonio familiar no es asumible si no se le empieza a sacar reducto económico. La marca se encuentra en un gran momento de expansión. Producen a la semana nueve mil litros de leche de oveja para la elaboración del apreciado producto y pronto se lanzarán a la conquista de Latinoamérica y Oriente medio. El hecho de que Cáceres, a escasos 40 km de Pascualete, sea la capital gastronómica del 2015 no es más que tener el viento a su favor para que, más pronto que tarde, su producto sea conocido globalmente. La aventura de los quesos es solo el comienzo, ya que la aristócrata piensa sacar también bajo la misma marca, una gama de embutidos.

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Condesa de Romanones y Nacho Jacob

La aristocracia le saca partido al patrimonio

Sin embargo, los Romanones no están solos en el negocio de transformar sus títulos nobiliarios en marcas de prestigio.

  • Uno de los pioneros fue Carlos Falcó. El padre de Tamara es de sobra conocido y bajo la marca marqués de Griñón, nombre de uno de los títulos que ostenta, ha podido hacerse un hueco en el competitivo sector del vino y del aceite de oliva. Falcó también ha aprovechado el esplendor y la belleza de una de sus propiedades, la Finca El Rincón, para convertirla en un espacio multiusos, principalmente utilizado para bodas y puestas de largo de la alta sociedad.
  • El mismo ejemplo ha seguido Javier Fitz-James Stuart de Soto, padre de Mencía, la hija que tuvo junto a Isabel Sartorious. El mismo ha restaurado el espectacular Castillo de Belmonte (Cuenca) donde a día de hoy se pueden celebrar bodas de ensueño.
  • Pero quizá el caso más mediático es el de la Casa de Alba. Hace ya casi dos años que la recién fallecida duquesa, de la mano de su hijo Cayetano, se decidiera a rentabilizar su patrimonio de diferentes formas. Por un lado, alquilando estancias del espectacular Palacio de Liria para selectos eventos, así como exponer su incalculable patrimonio artístico por todo el mundo. La casa ducal también se ha lanzado a la aventura de comercializar sus productos bajo la marca “Casa de Alba”. En los espacios gourmets más exclusivos se pueden encontrar desde galletas, a cerveza, pasando por un el aceite de oliva extra virgen.

Queda claro que, y trayendo a colación el título de uno de los libros de Aline Griffith, la aristocracia vive “El final de una era” con los ojos puestos en el futuro y reinventándose para sobrevivir. En la era del consumismo, no queda otra que convertirse en marca. Y por lo visto, para algunos, muy rentable.

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