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Argonauta, en busca del Vellocino de Oro. Una navegación diaria por la blogosfera… ¡ y hasta aquí puedo escribir !

“Feliz cumpleaños, Frank”.


MÚSICA.- Las aventuras de J.R.

La cena de la santísima trinidad

  • La historia de como Frank Sinatra invitó a cenar a Bob Dylan y Bruce Springsteen, a su mansión en Beverly Hills y, al final, acabaron emborrachándole a sus 80 años.

14234766951625Bruce Springsgteen, Frank Sinatra y Bob Dylan, en la presentación de 'Shadows in the nigth'.

Bruce Springsgteen, Frank Sinatra y Bob Dylan, en la presentación de ‘Shadows in the nigth’.

JULIÁN RUIZ….. Madrid……… Actualizado: 10/02/2015 09:26 horas

En octubre de 1986, Frank Sinatra y su esposa Barbara decidieron vender su mansión de Beverly Hills. Preferían vivir durante más tiempo en su Rancho Mirage, en Palm Springs, donde el calor seco del desierto le venía mejor a la salud de Frankie.

Sin embargo, al poner a la venta la mansión, dispararon todas las alarmas. ¿Sinatra quería retirarse? Hacía dos años que su viejo amigo Quincy Jones le había convencido para grabar el formidable álbum ‘L.A. is my Lady’ , en cuya grabación, en un intervalo en un estudio de Nueva York, Quincy le presentó Michael Jackson a Frankie.

“Angel Eyes” 1995   (Bruce Springsteen)

An excerpt from Frank Sinatra’s 80th birthday tribute in December, 1995, Bruce sings “Angel Eyes” to the Chairman of the Board.

En cualquier caso, parecía que “Los Angeles no era definitivamente su chica favorita”. A veces pasaba mucho más tiempo, sobre todo en invierno, en su casa de Palm Beach, en Florida. No muchos meses después, el gran productor Phil Ramone, Elliot Weisman y Don Rubin le convencieron de que hiciera un disco de ‘Duetos’, explicándole que las grandes estrellas del pop y del rock del momento aceptarían cantar con él encantados. Hubo ese disco de “duetos”, pero ninguna estrella pudo cantar “tête a tête” con Frankie. Phil Collins, por ejemplo, se negó, porque como todos los demás, su parte tenía que hacerla sin él.

Al principio, el disco casi fue un proyecto frustrado, porque los dos primeros días de grabación en su estudio A, de la Capitol, en Hollywood, su favorito de toda la vida, fueron un absoluto fracaso. Casi un millón de dólares tirados a la basura, porque Frankie cantaba con la orquesta o no cantaba. Milagrosamente, el tercer día cantó nueve temas en cinco horas. Increíble para un hombre que ya tenía 77 años.

Es la vida

The Best Is Yet To Come – Original (Frank Sinatra)

Se sabe que Phil Ramone hizo gestiones para que Bob Dylan fuera uno de los artistas invitados, uno de los duetos. La canción elegida era ‘That’s life’, pero nadie supo finalmente lo que pasó. Bueno, al parecer, el manager de Sinatra sabía perfectamente que Dylan era un fan del cantante y que, a través del productor Don Was, Dylan estaba empeñado en que Sinatra hubiera grabado un disco con canciones de Hank Williams. A Sinatra aquello le pareció un disparate. Quizá por eso, Dylan se escabulló en el proyecto para cantar ‘That’s life’, en los famosos duetos.

Meses después, la vida cambió brutalmente para Sinatra cuando el 6 de marzo de 1994, en Richmond, en Virginia, curiosamente mientras cantaba ‘My way’, se desplomó delante del micrófono. Dijeron que fue una cuestión del calor y que Frankie no estaba hidratado. Su hijo Sinatra Junior, que dirigía la orquesta, se asustó mucho. Pero lo cierto es que la naturaleza de Sinatra le hizo recuperarse en horas y tomar su jet particular rumbo a casa, en Beverly Hills. En cualquier caso, fue el principio del final.

Barbara, su esposa, le dijo que había que renunciar a los conciertos, a la presión de los viajes, al estrés constante. Sinatra se rindió. Barbara quiso dar por finiquitada la carrera del gran Sinatra con un último concierto a lo grande, pero sólo para amigos. El 25 de febrero de 1995, Barbara alquiló un Boeing para para 1.200 selectos invitados, escrupulosamente seleccionados por ella misma.

La “cortina final” de Frank Sinatra fue en el improvisado auditorio del Hotel Marriott en Palm Desert, en Palm Springs. Gregory Peck, maestro de ceremonias, acabó con lágrimas cuando Frankie se despidió con ‘The Best is yet to Come’ (‘Lo mejor está aún por llegar’) . Todos esperaban ‘My way’, pero Sinatra odiaba esa canción de Claude Françoise, con letra de Paul Anka. Le ponía triste y le recordaba demasiado a la muerte.

Los maravillosos años 80

I’ve got you under my skin (Frank Sinatra)

Sin embargo, Barbara preparaba algo especial para el fin de año 1995. Frank cumpliría 80 años. Había que celebrarlo a lo grande. Un productor de la cadena televisiva ABC, en manos de Walt Disney y la propietaria para la difusión de la ceremonia de los Oscar, llamado George Schlatter, les dijo a Frank y Barbara: “Podemos invitaros a cenar en el cumpleaños o podéis invitarnos, pero nosotros haremos una gran fiesta”. El “gran party” sería en el Shrine Auditorium, en la Universidad de Los Ángeles, donde un año sí y otro no, se celebraba en los años 90 la ceremonia de los Oscar.

A Schlatter se lo vendió a la ABC, como “My way, los 80 años de Sinatra”. El propio Frank aceptó, porque Barbara se las compuso para que el dinero que daba la ABC y todo lo demás iba destinado a un proyecto de lucha contra el Sida y una clínica de Barbara Sinatra para niños impedidos en Palm Springs.

Los Sinatra y la ABC decidieron que se grabara el 19 de noviembre, casi un mes antes del cumpleaños de Frank. El propio Frank llamó a Ray Charles para que actuara, incluso a Nathalie Cole, a la que conocía de pequeña y a sus viejos camaradas ,los crooners Vic Damone, Steve Lawrence y a la gran señora, Eydie Gorme.

Pero la ABC también quería tributos de grandes estrellas del rock. Barbara dijo que no iba a tener problemas con Bruce Springsteen. Los Sinatra había cenado unas cuantas veces con Buce y su su esposa Patti, como dos chicos de Nueva Jersey recordando sus pasos hacia el estrellato o la maravillosa trampa de nacer cerca de Manhattan, pero vista desde lejos.

¿Quien consiguió a Bob Dylan para el gran cumpleaños? Fue Bono. El cantante de U2 hizo la mejor aparición de todas con Frankie, en los “duetos” con su fantástica interpretación del tema de Cole Porter, ‘I’ve got you under my skin’ . También había sido el maestro de ceremonias un año antes cuando los Grammys premiaron a Sinatra con un premio especial. Bono llamó a Bob Dylan, “chairmen of the board”.

El 18 de noviembre de aquel 1995, un día antes del concierto de cumpleaños, Bob Dylan era conducido a la mansión de los Sinatra en Beverly Hills, entre nervioso y abrumado por la invitación de cenar que le había ofrecido el gran Sinatra. Barbara, una maravillosa relaciones públicas, quiso romper el hielo para aliviar tensiones, incluso limar asperezas y que Frankie conociera a Bob Dylan, al que no había saludado en su vida. Barbara había invitado también a los viejos camaradas de Frank, es decir a Steve Lawrence y Eyde Gormé, pero también a Bruce Springsteen y a Patti,aunque estos ya eran más habituales.

La última cena

Ebb Tide ( Frank Sinatra )

La mansión de los Sinatra estaba en el número 915 de North Foothill Road, en Beverly Hills. Bastante cerca del Beverly Hills Hotel y del Club de Polo. También no muy lejos de su oficina en Sunset Bulevard. La casa era una preciosidad. Había pertenecido originalmente al melodramático autor Harold Robins, luego al productor Dino de Laurentis. Había que traspasar una valla electrificada de entrada, hasta un largo camino hacia el aparcamiento de invitados para unos 20 coches. La casa principal tenía varias salas de estar, dos comedores, dos salas de proyección, con suelo de teca, al más noble estilo californiano en arquitectura. Hace cuatro años, Nancy Sinatra la vendió por poco más de cinco millones de dólares.

John Lahr, en su libro ‘Sinatra: The artist and the Man’ es quien más detalles ha contado de la famosa cena de la Santa Trinidad de la Música, con Frank Sinatra, Bob Dylan y Bruce Springsteen. La última cena. Al parecer, fue el propio Dylan el que rompió el hielo, una vez sentados a la mesa y el que contó algunas anécdotas e historias delirantes. Frank Sinatra se sintió encantado durante toda la velada. Hasta tal punto que acabaron en un piano del salón, cantando todos juntos desde el tema ‘Ebb Tide’, hasta ‘Strangers in the night’, pasando por viejos temas del country americano.

Todo acabó con Frank Sinatra borracho. Casi trastornado, Frankie le dijo a Barbara que los echara a todos. En realidad, los “tres amigotes” se lo habían pasado tan bien que habían dado cuenta de más de cuatro botellas del bourbon Jack Daniels Gold Medal. El que le encantaba a Frankie. Además, Sinatra había fumado muchos, cigarrillos Camel, sus favoritos. Demasiado para un hombre de 79 años.

Bruce ha recordado siempre con un cariño especial aquella noche tan histórica en la casa de los Sinatra. Como paisano de Frankie fue el encargado de abrir el espectáculo al día siguiente. En su discurso, habló de Nueva Jersey, de lo que había sido para él un monstruo del “blues de la canción”. El Boss, tan sólo acompañado de su guitarra acústica, hizo una curiosa versión del magnífico ‘Angel Eyes’, uno de los temazos del sensacional álbum de Sinatra ‘Only the lonely’, el favorito de “el Boss”, el de la portada con un dibujo del propio Frankie visto como un payaso. Hay bastantes dibujos de Sinatra como un “clown”. Aseguraba que él siempre se veía así, como un payaso en esta vida.

Las crónicas de Dylan

Restless Farewell , 1964.(Bob Dylan)

Bob Dylan escribió en sus maravillosas ‘Crónicas’, su curiosa autobiografía, sobre otro tema de ‘Only the Lonely’, que le volvía loco. Se trataba de ‘Ebb Tide’ . Escribía Bob: “Cuando la cantaba Frank, su voz lo expresaba todo: la muerte, Dios, el universo, todo”.

Dicen las testigos del “party”, el 80 cumpleaños de Sinatra, en el Shrine, que fue el propio Frank el que le pidió a Bob Dylan que cantara el sentimental ‘Resthless Farewell’, que era como el ‘My way’, pero en folk. La canción la había grabado Dylan en su tercer disco, ‘The Times they are a Changing’, hacía más de 30 años. Sea de quien fuera la elección, fue un maravilloso, sentimental e increíble telón para el concierto de los 80 años de Frankie. Dylan vistió un traje gris de seda, con su guitarra y una pequeña orquesta detrás, incluido un “steel pedal guitar”. Fue un epílogo increíble. Cuando terminó la canción, Dylan se dirigió a Sinatra y le dijo: “Feliz cumpleaños, Frank”. Imaginen el rostro de Sinatra semi lloroso, absolutamente emocionado. Menudo final, con este sentimiento, con estas palabras cantadas por Bob :

And the corner sign

(y el cartel de la esquina)

Says it’s closing time

(dice que es hora de cerrar)

As the curtain is drawn and somebody’s eyes

(cuando el telón es alzado y los ojos de alguien)

Must meet the dawn

(tienen que encontrar el amanecer)

And though the line is cut

(Y aunque se corte un camino)

It ain’t quite the end

(no es en absoluto el final)

I’ll just bid farewell till we meet again

(Solo diré adiós hasta que volvamos a encontrarnos).

…..oOo…..

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