Albherto's Blog
Argonauta, en busca del Vellocino de Oro. Una navegación diaria por la blogosfera… ¡ y hasta aquí puedo escribir !

Teatro del Circo, el primero de Madrid (1842)


De las Fiestas de Salones a los Teatros

Las Fiestas nobiliarias del siglo XIX

En ellas se daban conciertos a los que acudían los más importantes cantantes de ópera y artistas del momento (en los celebrados por el duque de Osuna asistía Encarnación Camarasa), y es que la nobleza tenía especial predilección por este mundo, especialmente por la ópera italiana, espectáculo predilecto de la buena sociedad.

La ópera italiana

Este tipo de conciertos se daban en casas particulares como los celebrados en el palacio del duque de Osuna, pero el lugar por excelencia en el que se hacían estas representaciones era el Teatro Real. Si bien hay que tener en cuenta que, hasta su inauguración en 1850, la ópera italiana tenía otros espacios de representación como los:

 

  • Teatro del Príncipe
  • Teatro de la Cruz
  • Teatro del Circo
  • o el llamado Teatro del Palacio, que la reina Isabel II mandó construir en Palacio, (un pequeño teatro íntimo y lujoso), que no hacía sino seguir la moda ya implantada a fines del siglo XVIII por las grandes casas de la nobleza española.

Fachada del Teatro Español a la plaza de Santa Ana.

Antiguo Teatro del Príncipe o Corral del Príncipe

Teatro del Príncipe

Dirección: Calle del Príncipe, 35.

El Teatro del Príncipe o Corral del Príncipe fue un corral de comedias de la ciudad española de Madrid. Se comenzó a edificar el 7 de mayo de 1582 y fue inaugurado el 21 de septiembre de 1583 con una pieza representada por Vázquez y Juan de Ávila. La propiedad del mismo era de la Cofradía de la Pasión y de la Soledad, la cual, aproximadamente en 1580, al mismo tiempo que adquiría el Corral de la Pacheca compró dos casas pertenecientes al doctor Álava de Ibarra, médico de Felipe II, y otra que fue vendida por don Rodrigo de Herrera. En tal lugar, en la calle del Príncipe y aledañas, se levantó este lugar fundamental en la historia del teatro clásico español del Siglo de Oro.

El teatro constaba de tablado, vestuario, gradas para hombres, 95 bancos portátiles, corredor para las mujeres, aposentos o balcones con ventanas de hierro y rejas o celosías, canales maestras y tejados que cubrían las gradas. El patio fue empedrado y se confeccionó un toldo que defendía del sol “pero no de las aguas”.

Posteriormente se edificó en el solar un teatro de obra, que fue uno de los más importantes del país. En 1849 se convirtió en el actual Teatro Español, que es el único teatro de Madrid que realmente se corresponde con un antiguo corral de comedias.

Los orígenes del Teatro Español se remontan al siglo XVI, cuando la Cofradía de la Pasión y de la Soledad adquirió una casa propiedad de Isabel Pacheco con la intención de dedicarlo a la representación de funciones teatrales. El 21 de septiembre de 1583 se inauguraba con el nombre de «Corral de la Pacheca», aunque más tarde, por estar situado en la calle del Príncipe, se le empezó a conocer como el «Corral de Comedias del Príncipe».

Tras su adquisición por el Ayuntamiento en 1683, en 1745 es reformado por el arquitecto Juan Bautista Sacchetti, transformándose en un moderno local cubierto que continuó funcionando hasta 1802, año en que fue totalmente arrasado por un incendio.

En 1807 fue reconstruido por Juan de Villanueva, quien por entonces era Arquitecto y Fontanero Mayor de la Villa, y el 9 de marzo de 1849, tras una nueva reforma realizada por iniciativa del conde de San Luis, pasa ya a denominarse definitivamente Teatro Español.

En 1887 el Teatro es declarado ruinoso, manteniéndose clausurado hasta que en 1895 es de nuevo abierto al público.

Entre 1929 y 1930 es otra vez reformado por Pablo Aranda, que fue quien le dio su configuración actual, si bien el 19 de octubre de 1975 un nuevo incendio destruyó el escenario y parte de la sala, teniendo que ser reconstruido por Lucio Oñoro entre 1979 y 1980 quien hizo pocas modificaciones respecto al anterior.

Teatro del Principe Alfonso

Teatro del Principe Alfonso

Situado en el Paseo de Recoletos -sobre unos terrenos que habían pertenecido al Monasterio de las Salesas Reales-, fue construido en 1862 a instancias del financiero don Simón Rivas, sobre un proyecto del arquitecto José María Guallart.

Concebido como un circo ecuestre, para su construcción se siguió el modelo del circo de los Campos Elíseos de París, resultando un edificio muy original cuya sala principal estaba flanqueada por dos pabellones alargados que albergaban las caballerizas y unos salones para descanso del público

En 1870, bajo el nombre de Teatro y Circo de Madrid, fue reformado para adaptarlo a teatro lírico y sala de conciertos mediante la incorporación de un escenario.

En 1875, recuperó otra vez el nombre de Príncipe Alfonso, y fue a partir de esta fecha cuando se convirtió en uno de los teatros de moda de la ciudad hasta su demolición en 1898.

Teatro de la Cruz

Situado en la calle de su nombre, ya en el siglo XVII existió en este lugar un corral de comedias propiedad de la Hermandad de la Soledad, y que arrendaba para que se representasen obras teatrales.

En 1743, el mal estado en que se encontraba el viejo corral movió al ayuntamiento a transformarlo en un teatro moderno, encargándole las obras al arquitecto Pedro de Ribera, quien realizó un edificio de regular arquitectura, con un escenario corto y mal dispuesto, y una capacidad para 1500 espectadores.

Durante el siglo XIX, las desaforadas críticas contra la arquitectura de Ribera en general, y contra el teatro de la cruz en particular, hicieron que en 1849 fuera declarado oficialmente mediante una Real Orden “oprobio del arte”, ordenando su demolición. No obstante, el teatro volvió a abrir sus puertas en 1850. Vuelto a cerrar entre 1852 y 1857, finalmente fue demolido en noviembre de 1859. Su lugar lo ocupa hoy parte de la calle Espoz y Mina.

Inagurado en 1842 

El Teatro del Circo

Teatro del Circo

Situado en la plaza del Rey, fue el primer establecimiento estable de su clase que tuvo Madrid. Sus orígenes se remontan al establecimiento en la ciudad de la compañía de Mr. Avrillon y Paul Laribeau, quienes abrieron un circo provisional en la calle del Caballero de Gracia, al que llamaron Circo Olímpico. En 1834, esta compañía decidió establecerse como circo estable y se trasladaron a un edificio de la plaza del Rey al que llamaron Teatro del Circo.

Años más tarde, fue adquirido por el Marqués de Salamanca, quien suprimió los espectáculos circenses y lo convirtió en un teatro dedicado a la ópera italiana, si bien, siguió conservando el nombre de Teatro del Circo.

Por su escenario desfilaron todas las grandes figuras de su tiempo, y fue, hasta la inauguración del Teatro Real, el verdadero teatro lírico de Madrid, y uno de los más populares de la ciudad.

Destruido por un incendio en 1876, en su lugar se levantó el Circo de Price, que había sido fundado diez años antes por Thomas Price en el Paseo de Recoletos. Derribado este último en mayo de 1970, su lugar lo ocupa hoy el edificio de ampliación del Ministerio de Educación y Cultura.

Teatro Circo de Price

TEATRO Y CIRCO DE PRICE

La andadura de la compañía de Thomas Price en Madrid se remonta a 1860. Durante sus primeros años actuó en una de las terrazas del antiguo Jardín de las Delicias, un espacio de recreo situado en torno al Paseo de Recoletos, esquina a la entonces calle de la Veterinaria, hoy de Bárbara de Braganza.

En 1866, la buena marcha del espectáculo permitió a Mr. Price construir sobre el solar de dicho jardín un circo estable llamado Circo de Price. En 1880 la compañía se trasladó a la plaza del Rey, a un nuevo edificio de estilo neoárabe construido por el arquitecto Agustín Ortiz de Villajos, sobre el solar de lo que había sido el antiguo Teatro del Circo, creado en 1834 y destruido por un incendio en 1876.

Circo Price

Durante casi cien años, este segundo Circo de Price –llamado durante algunas temporadas Circo de Parish, yerno y sucesor de Price- fue uno de los lugares de ocio y diversión más emblemáticos de la ciudad de Madrid, combinando los espectáculos circenses con conciertos, bailes, zarzuelas y espectáculos de variedades.

Derribado en 1970, su solar lo ocupa hoy el edificio de ampliación del Ministerio de Cultura.

Inaugurado en 1850 

El Teatro Real 

Dirección: Plaza de Oriente, 5, c/v Calle de Felipe V, 1, c/v Plaza de Isabel II, 4, c/v Calle de Carlos III, 2.

Su origen está ligado al largo proceso de formación que tuvo la plaza de Oriente. La creación de este espacio urbano, en la parte oriental que daba al Palacio Real, se inició durante el breve reinado de José I, con los derribos de las primeras manzanas de casas. En 1817, Fernando VII retomó la labor de su predecesor y encargó al arquitecto Isidro González Velázquez la ordenación de la que sería la nueva plaza de Oriente.

La solución urbanística adoptada consistía en crear un espacio ultrasemicircular abierto frente al palacio, tomando como eje el del nuevo teatro real que se habría de construir en el lado diametralmente opuesto. La construcción del nuevo teatro, pues, era una parte importante del proyecto de la nueva plaza, e implicó la demolición del viejo teatro o Coliseo de los Caños del Peral que había mandado construir Felipe V en 1737.

Finalmente, por Real Orden de 7 de mayo de 1850, el gobierno encargó al arquitecto Francisco Cabezuelo la terminación de las obras y el edificio pudo ser inaugurado por la reina Isabel II el 19 de noviembre siguiente, con el estreno de la ópera La Favorita de Donizetti. El presupuesto total de las obras había ascendido a la astronómica cifra de 42 millones de reales, el más costoso del universo en palabras del cronista Fernández de los Ríos.

Con la revolución de 1868 la institución pasó a denominarse Teatro Nacional de la Ópera, nombre que se mantuvo hasta la restauración en el trono de Alfonso XII en que volvió a recuperar la denominación regia. Bajo ambas denominaciones el teatro acogió los estrenos de las óperas El Trovador (1854), Rigoletto (1856), La Traviata (1857) y La Fuerza del Destino (1863), del maestro Verdi; Guillermo Tell (1869) de Rossini; Lohengrin (1889) y Tannhauser (1890) de Wagner -interpretadas por el famoso tenor Julián Gayarre-; y se produjeron actuaciones destacadas como las protagonizadas por el bailarín Nijinsky y por Strasvinski dirigiendo su Petruschka.

En 1942 Muguruza retomó las obras y redactó el proyecto para la conclusión de las obras, contando para ello con la ayuda de los arquitectos Diego Méndez, Luis Moya y posteriormente de José Manuel González-Valcárcel. En 1966 se consiguió reinaugurar el edificio como un gran teatro de conciertos, pues había perdido la capacidad para la escenografía lírica. También el exterior presentaba muchos cambios con respecto al primitivo edificio, como la fachada que daba a la Plaza de Oriente que tuvo que ser nuevamente construida en la década de 1940.

Con posterioridad en parte de sus dependencias se instalaron las sedes del Real Conservatorio de Música, de la Escuela Superior de Arte Dramático y del Museo de la Música.

Una última reforma se ha realizado entre 1988 y 1997, consistente en reconvertir la institución en lo que siempre había sido, un teatro de la ópera.

La presencia de la nobleza, sin embargo, no se iba a limitar sólo a asistir a las funciones del Teatro Real, puesto que el marqués de Salamanca, por ejemplo, se encargó de dar publicidad al Teatro del Circo (se llama así porque en la Plaza del Rey, donde estaba ubicado, había un circo que en 1842 se convirtió en teatro, el primero de Madrid).

Fue el marqués de Salamanca el encargado de reformarlo y de formar dos compañías, una de ópera y otra de bailables, así como una Academia de Coreografía para dicho teatro. Ello prueba el poder económico de la nueva nobleza.

Un ejemplo representativo de la asistencia de la sociedad aristocrática al teatro fue la inauguración del Teatro Real. Se estrenó con “La Favorita” de Donizetti y a esta función acudió la flor y nata de la corte madrileña, luciendo etiquetas, uniformes, joyas, etc. El gobierno representado por Narváez y el conde de San Luis, la primera aristocracia por las duquesas de Alba y Medinaceli, de Gor, de Osuna y del Infantado; la condesa de Montijo, la marquesa de Malpica, etc. es decir, por las señoras de la alta sociedad que llegaban en engalanados carruajes. Además de las representaciones de ópera, en el Teatro Real se celebraron bailes de máscaras, bailes de orquestas, etc.

Teatro Real en la actualidad

Teatros particulares en Palacios

Teatros particulares que la nobleza tenía en el interior de sus palacios como es el caso del ya señalado duque de Osuna, el del duque de Híjar, el de Abrantes o el del duque de Frías.

Otros teatros a los que la nobleza asistía eran el de la Sociedad Liceo Artístico y Literario, en el Palacio de Villahermosa (en la Carrera de San Jerónimo esquina al Paseo del Prado) o el Teatro Buenavista, que funcionaba sólo por Pascua, en el Palacio del conde de Sástago (en la calle la Luna), etc.

….oOo….

Una respuesta to “Teatro del Circo, el primero de Madrid (1842)”

  1. Quisiera saber donde estaba el T. Perico del escritor Sepúlveda; así como el T. Ida y el T. Patón, todos ellos en casas particulares. El de Matias López, es el que estaba en su palacio de C. Alcalá.
    Gracias anticipadas y un cordial saludo.
    R.L.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: