Albherto's Blog
Argonauta, en busca del Vellocino de Oro. Una navegación diaria por la blogosfera… y hasta aquí puedo escribir.

49.- Encuentro con las Sirenas, Escila y las Rocas Planctas o Errantes

Encuentro con las Sirenas, Escila y las Rocas Planctas o Errantes

Apolonio Rodio, Las Argonáuticas IV, 892 ss.
(trad. M. Valverde Sánchez, Madrid, Gredos, 2000)

Y en seguida avistaron la hermosa isla Antemóesa, donde las armoniosas Sirenas, hijas de Aqueloo, hacían perecer con el hechizo de sus dulces cantos a cualquiera que cerca echara amarras. Las había engendrado, tras compartir el lecho de Aqueloo, la bella Terpsícore, una de las Musas. Y en otro tiempo habían servido a la hija valerosa de Deo, aún virginal, acompañándola en sus juegos. Mas entonces eran por su aspecto semejantes en parte a aves y en parte a doncellas. Siempre al acecho desde una atalaya de buen puerto, ¡cuántas veces ya arrebataron a muchos el dulce regreso, consumiéndolos de languidez!

Orfeo. Colección J. Paul Getty Museum, Malibú
Sin reparo también para éstos emitieron de sus bocas una voz de lirio. Y ellos desde la nave ya se disponían a echar amarras sobre la orilla, si el hijo de Eagro, el tracio Orfeo, tendiendo en sus manos la lira Bistonia, no hubiera entonado la vivaz melodía de un canto ligero, a fin de que sus oídos zumbasen con la ruidosa interferencia de sus acordes. Y la lira superó su voz virginal. A un tiempo el Céfiro y el sonoro oleaje, que se alzaba de popa, llevaban la nave; y aquéllas emitían un confuso rumor. pero, aun así, el noble hijo de Teleonte, Butes, el único entre sus compañeros, se adelantó y de su pulido banco saltó al mar, fascinado en su ánimo por la armoniosa voz de las sirenas; y nadaba entre el borbollante oleaje, para alcanzar la orilla, el desdichado. En verdad que al instante allí mismo le hubieran privado del regreso, pero compadeciéndose de él la diosa Cipris, protectora de Érice, lo arrebató aún en medio de los torbellinos y lo salvó, acudiendo benévola, para que habitase el cabo Lilibeo.
Escila
Ellos, dominados por el dolor, las dejaron atrás, pero les aguardaban otros peligros, más destructivos para las naves, en los estrechos del mar. Pues a un lado aparecía la escarpada roca de Escila; y al otro con violento bramido sonaba Caribdis. En otro lugar las rocas Planctas rugían bajo el oleaje, donde antes brotaba una ardiente llama de lo alto de los peñascos por encima de la abrasada roca, y con el humo se volvía tenebroso el cielo y no podían verse los rayos del sol. Entonces, aunque Hefesto había cesado en sus trabajos, todavía el mar exhalaba un cálido vapor. Allí las jóvenes Nereidas acudían de todas partes a su encuentro, y la divina Tetis por detrás agarró la aleta del timón para protegerlos entre los escollos de las Planctas.

Nereidas y cortejo marino. Mosaico de Ostia

Como cuando en la calma los delfines fuera del mar dan vueltas en bandada alrededor de una nave presurosa, mostrándose a veces por delante, a veces por detrás, a veces por los lados, y a los marinos causan alegría; así ellas, saltando en su carrera, apiñadas daban vueltas en torno a la nave Argo, y Tetis dirigía su ruta. Y cuando ya iban a chocar con las Planctas, en seguida, recogiéndose las faldas sobre sus blancas rodillas, por encima de los mismos escollos y el rompiente de als olas se apresuraban a uno y otro lado separadas entre sí…. Ellas, como cerca de una playa arenosa las muchachas, con los pliegues del vestidos enrollados sobre sus caderas, juegan en dos bandos con una pelota redonda; y sucesivamente cada una la recibe de la otra; así ellas alternativamente de una a otra se enviaban el navío raudo a través del aire sobre las olas, siempre lejos de las rocas; y en torno a éstas borbotaba el agua rugiendo.

Localización de las Planctas en el estrecho de Mesina
Homero, Odisea 12, 69-72
[Advertencias de Circe a Odiseo respecto a las dos rutas alternativas, bien pasar entre Escila y Caribdis, bien atravesar las Rocas Planctas o Errantes]
“Una nave crucera tan sólo salvó aquel paraje: fue la célebre Argo al volver de las tierras de Eetes; ya lanzada marchaba a chocar con las rocas gigantes cuando Hera, que amaba a Jasón, desvióla al mar libre”

Las Rocas Errantes y las Nereidas

Otro obstaculo que encuentran son las rocas errantes,

unas rocas que van por el mar (como si fueran icebergs) y destrozan los barcos,

la nave Argos llega allí,  de donde salen ilesos gracias a la ayuda proporcionada por Hera que convence a Tetis y las Nereidas

Las Nereidas que salen del mar y llevan el barco a través de las rocas,

Una respuesta to “49.- Encuentro con las Sirenas, Escila y las Rocas Planctas o Errantes”

  1. Hola! acabo de encontrar esta información no sabes el tiempo que llevaba buscandolo!

    !


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